La hormona del amor

El grupo de varones expuestos a la hormona, manifestaron una atracción mucho más intensa al ver la cara de su pareja.

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Raymundo Canales de la Fuente 15/06/2014 00:00
La hormona del amor

Mucho se ha escrito acerca de esa hormona llamada oxitocina, que los obstetras utilizamos de forma cotidiana para estimular las contracciones del útero en el trabajo de parto. Los hallazgos más recientes sorprenden porque parece tener relación directa con el sistema de recompensas del cerebro, estimulando áreas específicas y algunos neurotrasmisores como la serotonina. Uno de los últimos artículos científicos publicados muestra un experimento hecho en un grupo de varones voluntarios, heterosexuales, con pareja, que se dividió en dos. A los primeros se les administró una dosis de oxitocina mediante una nebulización nasal y al segundo grupo solamente agua, en la misma forma. El grupo de varones expuestos a la hormona, manifestó una atracción mucho más intensa al ver la cara de su pareja entre un grupo de rostros femeninos desconocidos en comparación con el grupo control, es decir el que recibió solamente agua. Los hallazgos descritos son los que han motivado que a la oxitocina se le llame “la hormona del amor” y nada tiene que ver ni su origen ni su estructura molecular con las gónadas; de hecho se trata de una sustancia secretada por la hipófisis, la glándula maestra que se encuentra en la base del cerebro, y se fabrica en otra zona del cerebro inmediatamente por encima de la glándula. Es un péptido, es decir una pequeña proteína, que se libera hacia el torrente sanguíneo en cantidades importantes en las mujeres durante el parto y la lactancia; es un hecho muy conocido que el estímulo táctil sobre el pezón provoca su liberación. La hormona estimula de forma importante las contracciones del útero, abreviando así el trabajo de parto de forma natural, e inmediatamente después del alumbramiento estas contracciones limitan la pérdida de sangre que ocurre inmediatamente. No pareciera en principio, estar relacionada con ningún fenómeno conductual, pero los hallazgos descritos hacen pensar que lo está; también se ha asociado con sentimientos afectivos, de confianza e incluso con el orgasmo, fenómeno que efectivamente también viene acompañado por contracciones del útero. También existen hallazgos de experimentos en animales que sugieren alguna relación con conductas monogámicas, y en ratas macho expuestas a la hormona se aprecian erecciones espontáneas. A pesar de que el organismo la fabrica dentro del cerebro, una vez que llega a la circulación sanguínea, no puede regresar a él en vista de que existe una barrera que lo protege del paso de sustancias extrañas, por lo que se piensa que sus complejas acciones sobre la conducta deben tener relación con la oxitocina que no se transporta rumbo a la circulación, sino que se queda dentro del tejido cerebral. Adicionalmente hay datos aislados de alguna mejoría en personas autistas expuestas a la acción de esta hormona. Por supuesto la veta de investigación es amplísima, quedan por demostrar muchos efectos y sobre todo intentar explicar el mecanismo de acción subyacente. Seguramente veremos resultados muy importantes en los años por venir.

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