Carta al Congreso de Nuevo León

Recientemente aprobaron una iniciativa de reforma que otorga derechos como persona al óvulo recién fertilizado.

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Raymundo Canales de la Fuente 01/06/2014 00:00
Carta al Congreso de Nuevo León

Sorprendente la actitud de ignorancia e intolerancia de ustedes, legisladores del norteño y productivo estado de Nuevo León. Recientemente aprobaron por mayoría una iniciativa de reforma que otorga derechos como persona al óvulo recién fertilizado, sin absolutamente ninguna base científica ni médica para sostener semejante afirmación. La fe de ustedes, señores y señoras legisladores, así como su identificación religiosa, son por completo respetables, lo que es motivo de indignación es la intención de imponer sus principios religiosos a toda la población, independientemente de la práctica de cada habitante. Aprovecho para comunicarles, al igual que lo hice a la hermana República de El Salvador, que se van a enfrentar a un alud de cambios legislativos y sociales que tendrán que articular en función de sus decisiones; por ejemplo, la cantidad de ceremonias fúnebres obligadas para cada “persona fallecida” en forma de un aborto espontáneo, les advierto que 10% de todos los embarazos en parejas normales se pierden espontáneamente durante el primer trimestre; pero ahí no termina el asunto, el día de hoy está comprobada científicamente la existencia de muchos óvulos que se fertilizan en mujeres que sostienen relaciones sexuales regulares y que nunca llegan a implantarse, entonces tendrán que invitar a cualquier pareja sana con vida sexual normal a que viva de luto permanente, mientras ustedes, señores legisladores, articulan algún mecanismo para la búsqueda de cada óvulo fertilizado (ya existen microscopios de bolsillo) y brindarle el beneficio de la cristiana sepultura. También podrían (dejo a su criterio la discusión) prohibir las relaciones sexuales que no tengan la intención clara de reproducirse, y aun así enfrentarán el asunto de los óvulos fertilizados que se pierden, claro, en menor número de cadáveres. Además, les sugiero que, en vista de los millones de personas que han fallecido (como óvulos fertilizados) y que no se les ha brindado ningún cuidado, articulen un día de luto estatal, inventen una ceremonia fúnebre y podría ser en conjunto a la inauguración de un majestuoso mausoleo para recordar al “Embrión Desconocido” con una misa ex profeso. Tendrán la obligación de decidir también, a corto plazo, si dentro de su estado se podrá intervenir quirúrgicamente a una mujer con un embarazo ectópico (el que ocurre dentro de la trompa de falopio), en vista de que si no se le interviene interrumpiendo la gestación, forzosamente resultará en la muerte de esa mujer. He de decirles, además, que no interrumpir la gestación de una mujer con un tumor llamado “mola hidatiforme”, producto también de una fertilización normal, y bajo su punto de vista “una persona”, la coloca en gravísimo riesgo. Les exijo discutan todos los temas aquí mencionados y decidan, para eso perciben sus emolumentos.

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