Pompas fúnebres en El Salvador

Mis colegas se han visto obligados a dejar morir a mujeres, por un embarazo ectópico.

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Raymundo Canales de la Fuente 20/04/2014 00:00
Pompas fúnebres en El Salvador

Recientemente tuve la oportunidad de estar en aquel hermano país. El Salvador tiene grandes similitudes con México, gente francamente cálida, una comida muy buena, raíces culturales comunes con nuestra historia por lo que es muy fácil sentir que sigue uno en su terruño. La impresión que me causó, respecto del ejercicio de mi especialidad (la ginecobstetricia) es la carencia de ceremonias fúnebres acordes con su legislación, me explico: por aquellos lares la vida del embrión equivale  íntegramente a la de una persona, llegando incluso al extremo de haber casos de mujeres que mis colegas se han visto obligados a dejar morir, por un embarazo ectópico; gestación no viable debido a la nidación del embrión dentro de la trompa de falopio. En cualquier otro país, una mujer con esa patología debe ser sometida de forma inmediata a una intervención quirúrgica consistente en la extirpación de la trompa, con su contenido (el embrión) para preservarle la vida, que parece definitivamente lo lógico, pero si damos por sentado que el embrión a las diez semanas de gestación equivale a una persona completa, entonces la disyuntiva es imposible de discernir. Definitivamente lo que falta es hacer dos ceremonias fúnebres, una para la madre con la mala suerte de presentar un embarazo ectópico, y otra para el embrión, al que le deberían también extender un certificado de defunción, y ser sometido a inhumación en una tumba separada. La mala noticia para el gobierno salvadoreño, deriva de los hallazgos científicos que ahora nos demuestran la existencia de múltiples fertilizaciones de óvulos, que ocurren como consecuencia de la actividad sexual de las personas, y que nunca llegan a implantarse o a desarrollarse como embriones y fetos, por lo que habría entonces que tomar acciones concretas para que cualquier mujer que sostenga una vida sexual, contemple el luto permanente como parte de su vida cotidiana; y por supuesto proceda a la búsqueda de cada óvulo fertilizado, lo bautice y de la misma forma proceda a la inhumación del mismo. Visto desde ese ángulo, por supuesto hay un déficit millonario de pompas fúnebres, quizá se podría sugerir hacer una sola tumba al “embrión desconocido”, efectuar ceremonias de Estado y a partir de ahí arrancar la estrategia a la búsqueda del óvulo fertilizado. También me sorprendió el caso que se hizo famoso en prensa hace más de un año, relativo a la negativa del Estado salvadoreño para “autorizarle” la interrupción de la gestación a una mujer cuya vida peligraba y además el feto padecía de una malformación conocida como anencefalia, caracterizada por la ausencia de cerebro; por supuesto sin ningún pronóstico para la vida o la función. Suena francamente absurdo que una mujer deba arriesgarse a morir para llevar al término a un feto en esas condiciones, y por supuesto admiro a mis colegas que con una valentía a prueba de fuego, y poniendo en riesgo su integridad, fueron capaces de confrontar todos los mecanismos del Estado-Iglesia prevalecientes, con el objetivo de salvar la vida de su paciente. Ojalá el hermano país cambie hacia una postura que defienda la vida de las mujeres y termine sin la tumba propuesta.

 

 

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