Cromosoma de diseño

Los entes biológicos se dividen en dos grandes grupos, los llamados “procariontes” y los “eucariontes”.

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Raymundo Canales de la Fuente 30/03/2014 00:06
Cromosoma de diseño

Recientemente, la revista Science publica un artículo firmado por Jef Boeke, líder de un grupo en el Instituto de Sistemas Genéticos de la Universidad de Nueva York; reportando por primera vez la construcción, desde cero, de un cromosoma. Los entes biológicos se dividen en dos grandes grupos, los llamados “procariontes”, como las bacterias, cuya información genética está contenida en una sola hebra de DNA, y los “eucariontes”, que tienen la información genética organizada de manera mucho más compleja, está contenida en el núcleo de la célula y en algunas fases se agrupa en los llamados cromosomas. El ser humano está comprendido dentro de este último grupo. La tecnología genética ha podido descifrar, primero, la información contenida en los procariontes, incluso hasta el diseño de un organismo nuevo, la bacteria de la que hemos hablado en este espacio, pero el avance con los eucariontes ha resultado más lento. El doctor Boeke comenzó el proyecto hace como siete años, teniendo como objetivo la construcción de un cromosoma completo para probarlo en un organismo vivo; el modelo del que partieron para tan ardua labor fue uno de los eucariontes más simples y fáciles de cultivar, la levadura de cerveza. Estudiaron, por supuesto, los pormenores del funcionamiento de los cromosomas en esa especie, seguramente ya estaban publicados muchos detalles del “lenguaje” empleado en el DNA de los cromosomas de dicha especie y se dieron a la tarea de diseñar uno, en el papel, construirlo, para finalmente insertarlo en el organismo vivo. El artículo reporta la reproducción de la levadura con el cromosoma artificial, cumpliendo a cabalidad con las funciones asignadas en el diseño original. Representa, este hallazgo, un hito en la historia de la ciencia moderna que nos permitirá acceder a la manipulación genética, a gran escala, de muchos organismos vivos de alta complejidad, sin olvidar por supuesto al ser humano. Imaginemos la posibilidad de corregir enfermedades cromosómicas o errores genéticos complejos que dan lugar a enfermedades neoplásicas; los posibles campos de aplicación y desarrollo son infinitos, solamente pensando en el campo de la salud humana, pero las posibilidades son francamente ilimitadas. Por supuesto, la ciencia debe continuar su vertiginoso desarrollo, pero con reglas claras para evitar riesgos. Inclusive las especies genéticamente modificadas pueden contener algún gen de seguridad que impida el desarrollo del organismo en el medio ambiente natural, evitando así la propagación sin control del organismo. También vamos a necesitar el diseño de normatividad específica para el uso de tejidos humanos en este tipo de trabajo experimental, con el objetivo, por supuesto, de favorecerlo en aras de la salud humana; las posturas ultraconservadoras que pretenden impedir el trabajo con todo tipo de células humanas en laboratorio resultan absurdas, incoherentes y carentes de sentido, ante un panorama alentador de progreso. Ojalá que nuestra querida región latinoamericana acceda a la ciencia y la tecnología modernas que tanta falta nos hacen.

 

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