Dos madres y un padre

La ciencia médica, con su estrepitoso avance, coloca el tema de la reproducción humana en el juicio público.

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Raymundo Canales de la Fuente 09/03/2014 00:08
Dos madres y un padre

Hace algunos meses abordé en este espacio la tecnología reproductiva dirigida a la prevención de la trasmisión de enfermedades mitocondriales. Las mitocondrias son pequeños órganos celulares cuya principal misión es brindarle energía a la célula, pero lo interesante es que poseen su propio material genético, de forma tal que parecieran un pequeño organismo viviente independiente de la célula que las alberga. Las mitocondrias las heredamos solamente de nuestra madre dado que el espermatozoide, al fertilizar el óvulo, sólo aporta su material genético, no sus mitocondrias. Existen enfermedades transmitidas en la información genética de las mitocondrias, como la neuropatía óptica de Leber que causa ceguera irreversible, y algunas enfermedades neurológicas muy graves, también incurables; que se podrían prevenir si los individuos pudieran no heredar las mitocondrias maternas. Con este noble objetivo los científicos británicos, dedicados a la biología de la reproducción, inventaron una forma novedosa de fertilización in vitro consistente en conseguir un óvulo de una donadora, al cual se le retira el material genético (no las mitocondrias) para implantarle el de la mujer que desea tener un hijo, pero se sabe portadora de alguna de estas enfermedades. Ese óvulo (construido a partir de dos personas) se expone a la acción de los espermatozoides de la pareja, obteniéndose embriones, poseedores principalmente del material genético de la madre y el padre, pero las mitocondrias de la donadora del óvulo. Las dudas éticas respecto a obtener un nuevo ser humano con el material genético de tres personas, ha detenido los protocolos encaminados a llevarlo a cabo en seres humanos, sin embargo, recientemente la FDA en Estados Unidos dio a conocer la evaluación de un estudio para probar por primera vez el tratamiento en personas. Dicho estudio se someterá a una consulta pública antes de discutirse al interior de la agencia, obviamente con la finalidad de contar con la aprobación de la comunidad que quiera expresarse al respecto. Cabe mencionar que en el laboratorio del doctor Mitalipov existen ya embriones humanos obtenidos con la tecnología descrita, pero no se han implantado en las mujeres debido a la falta de autorización para efectuar el tratamiento, en caso de ser aprobado se podrá brindar la oportunidad de la maternidad a esas parejas. Nuevamente la ciencia médica, con su estrepitoso avance, coloca el tema de la reproducción humana en el juicio público, acercándose cada día más a los bebés de diseño. Por supuesto en este caso no se trata de escoger características del futuro hijo sino de prevenir enfermedades muy graves, que por cierto es un objetivo compartido por otras técnicas como el llamado diagnóstico prenatal. Quizá la propuesta en términos legislativos debería poner en el centro justamente a la prevención  de enfermedades graves como única justificación para el empleo de las tecnologías reproductivas y obstétricas, para atajar de ese modo al fantasma de la eugenesia que tan mala fama tiene en la historia reciente.

 

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