Despenalizar la mariguana

Muchos países europeos la han despenalizado, lo que permite al Estado cerrar filas y aumentar la prevención.

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Raymundo Canales de la Fuente 16/02/2014 00:34
Despenalizar la mariguana

La última semana, gran parte de la prensa nacional ha reportado la reciente propuesta de modificación legal acerca de la despenalización del uso, consumo y venta de una de las drogas más consumidas en nuestro país, la llamada cannabis sativa. Es una planta de fácil cultivo, que crece en diferentes ambientes, distribuida en gran parte del territorio nacional y que forma parte, por supuesto, de los insumos del narcotráfico. Muchos países europeos han transitado ya por el camino de la despenalización de la planta, lo que permite al Estado cerrar filas y aumentar la fuerza de las medidas preventivas, poniendo en evidencia la inutilidad de la persecución policiaca de los consumidores o de los pequeños comerciantes. En los años recientes, hemos atestiguado que Estados Unidos está también por el camino de abandonar esta absurda persecución, así como el austral país hermano de Uruguay. Por supuesto hemos escuchado también la voz de la autoridad sanitaria federal, en boca de la doctora Mercedes Juan López, quien, de forma responsable y centrada, pone en relieve los daños a la salud en el sistema nervioso central de niños y adolescentes, documentados recientemente por estudios impecables. Por supuesto que la libertad de consumir o no algunas drogas de ninguna manera debe redundar en la propagación del consumo, sino por el contrario, en la reducción del mismo. También hay experiencias publicadas muy interesantes en las que se demuestra que las campañas educativas inteligentes, dirigidas a los niños y adolescentes, dan como resultado la disminución en el número de consumidores. Es especialmente importante señalar que las poblaciones vulnerables, como las señaladas por la doctora Juan, deben ser el motivo de preocupación fundamental en la sociedad, porque hablando de un adulto consciente, libre y con los elementos para decidir, no es papel del Estado dirigir su conducta; priva en esa situación el Principio Bioético de Autonomía, bajo el cual cada uno tiene el derecho para decidir sobre sus prácticas personales, aunque sean de riesgo, y, por supuesto, sin poner nunca en riesgo a alguien más. Por lo que sabemos de la iniciativa, contempla todos estos supuestos, de hecho, es parecida a la legislación holandesa, que finalmente es una despenalización parcial y que incluye la intención de no perseguir el transporte de la hierba; habría lugares específicos de la capital a los que acudirían las personas que quieran drogarse con cannabis. Por supuesto también debe estar estrictamente prohibida la conducción de vehículos automotores bajo los efectos de la misma, a la par que el alcohol, así que coincido, haría falta también un motímetro concomitante al llamado alcoholímetro. Ojalá la propuesta no se pierda en el marasmo que frecuentemente representan los congresos en nuestro país y se discuta con la seriedad y la responsabilidad pertinentes, sin perder de vista que esta medida no es la solución mágica ni absoluta al problema del narco, sino solamente sería un elemento más que puede coadyuvar a la disminución de la violencia y a la prevención del consumo. Estaríamos un paso más hacia la modernidad de nuestra capital.

 

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