Cerebro y sexualidad

Cuando Dick Swaab comenzó a publicar las diferencias entre hombres y mujeres fue severamente criticado.

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Raymundo Canales de la Fuente 02/02/2014 00:31
Cerebro y sexualidad

Hace unos días, el prestigioso diario británico The Guardian publicó una entrevista con uno de los neurocientíficos mas importantes del orbe, el doctor Dick Swaab, holandés y exdirector del Instituto Holandés de Neurociencias, impulsor de por lo menos 500 líneas de investigación, actualmente seguidas por grupos de neurocientíficos en 25 países. En un libro de reciente publicación, el científico analiza muchos aspectos del desarrollo cerebral antes del nacimiento del feto y presenta hallazgos compatibles con la determinación de la sexualidad. Afirma que la conducta sexual del individuo puede estar afectada por la exposición a las hormonas maternas dentro del útero, determinando así diferencias en el cerebro adulto entre los géneros. Narra el científico que cuando comenzó a publicar diferencias en el cerebro entre hombres y mujeres fue severamente criticado por los movimientos feministas, quienes afirmaban categóricamente que las diferencias se deben al desarrollo social–educacional y nunca a diferencias anatómicas o fisiológicas. Los hombres homosexuales fueron otro grupo que le resultó opositor al inicio, cuando él describió un “cerebro gay”, y hasta el momento en el que propuso el mecanismo congénito que resulta en ese desarrollo, afirmando posteriormente que la felicidad de las personas depende de la posibilidad de vivir tranquilamente acorde con su manera de ser y sus impulsos, por supuesto sin agredir a nadie; de tal forma que las personas deben tener la libertad de vivir como heterosexuales, homosexuales o transexuales y ser objeto de la protección del Estado. Sus descubrimientos sobre la transexualidad tuvieron consecuencias políticas directas, en vista de que la ciencia colocó en la agenda de los derechos humanos el ejercicio de la sexualidad; en la Europa actual existen leyes que protegen el derecho al cambio de sexo que sin Swaab no existirían. Por supuesto existen científicos que han puesto en duda muchas de sus conclusiones, por ejemplo, Simon Le Vay recientemente criticó a Swaab, quien en 1990 afirmó que existe una diferencia en una zona del cerebro de los hombres gay, el “núcleo supraquiasmático”, afirmando que dicha región está implicada en los ritmos circadianos (ciclos de sueño-vigilia) y no en la conducta sexual; a lo que Swaab contesta en la entrevista que no le extraña que una zona de la sexualidad esté relacionada también con la noche y el día, en vista de que está bien demostrada la diferencia en la conducta sexual en función de las horas del día o la noche. El libro está pletórico de anécdotas de su vida científica y la interacción con muchos grupos, pero claramente se aprecia en la entrevista a un individuo tranquilo, de buen humor, profundamente crítico y abierto al diálogo. Por supuesto sus hallazgos han puesto a girar al mundo científico y social, pero por supuesto es de ese diálogo que surge el progreso. Ojalá aparezcan más científicos como Swaab.

 

 

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