Seguridad Social y Medicina Privada

Se necesitan mecanismos de supervisión sobre el actuar del médico sin atropellar su libertad de prescripción.

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Raymundo Canales de la Fuente 19/01/2014 00:00
Seguridad Social y Medicina Privada

Múltiples esquemas ha seguido la medicina social en el mundo para cumplir con su cometido de brindar salud a una población específica. Por supuesto a partir de un enfoque preventivo es una de las aspiraciones más lógicas, más baratas y de mayor impacto, pero en lo curativo siempre han existido esquemas diferentes en función de las necesidades de la población blanco y las capacidades e infraestructura del Estado. Los ejemplos son múltiples, baste recordar que al inicio de nuestra institución sanitaria más importante, el IMSS, no se contaba con la capacidad de atender a todas las mujeres gestantes, por lo que se articuló un mecanismo de subrogación (en hospitales privados) para la atención del parto que funcionó muchos años, hasta el momento en que los hospitales de dicha institución pudieron albergar a todas las mujeres derecho-habientes. Prácticamente en todos los países, incluyendo a Gran Bretaña, existen ejemplos de colaboraciones público-privadas que han funcionado con objetivos específicos, pero no siempre han resultado eficaces o de la calidad necesaria, de hecho una parte del sistema británico actual, está tendiendo a terminar con los convenios vigentes con la medicina privada. La participación de la iniciativa privada no garantiza automáticamente la calidad de la atención médica sino que depende directamente de la posibilidad de control que pueda ejercer el Estado sobre la práctica médica y los fenómenos conexos; es decir, se necesitan mecanismos finos de supervisión sobre el actuar del médico sin atropellar su libertad de prescripción o de decisión terapéutica; y el día de hoy, la digitalización de los procesos de atención brindan una oportunidad dorada para articular dichos mecanismos. El día de hoy, tenemos en nuestro querido país, un escenario en el que de forma muy simplista, estamos con avances sustantivos en la integración de una sola institución pública de atención médica, con un IMSS que responde a cerca de la mitad de la población nacional y por otro lado, el llamado “Seguro Popular” (Comisión Nacional de Protección Social en Salud) que básicamente representa un sistema de aseguramiento, pero que no cuenta con infraestructura hospitalaria propia sino que funciona en convenio con los hospitales estatales, resultando frecuentemente insuficientes. Quizá sea momento de plantear la posibilidad de formalizar acuerdos con la medicina privada organizada con objetivos específicos que le permitan al Estado brindarle atención médica a la otra mitad de la población nacional, pero para garantizar la calidad de la atención médica se requerirían controles de alta eficiencia que eviten prácticas tan nocivas como la cirugía innecesaria o las prescripciones de fármacos  nimios y de elevado costo; quizá además contando con el control estatal de la compra de insumos. Sólo es una idea, compartida por supuesto con muchos colegas, pero que me parece necesario expresarla y ponderarla sin asumir posturas radicales.

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