La nueva Reforma Política

Se suma a una cadena de transformaciones político-constitucionales que se han realizado en los últimos 37 años.

COMPARTIR 
Raúl Contreras Bustamante 08/02/2014 02:13
La nueva Reforma Política

De acuerdo al procedimiento legislativo constitucionalmente previsto, el pasado 31 de enero, el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, promulgó el decreto que modifica 30 artículos de la Constitución y que se ha dado por llamar como “Reforma Política”.

Esta columna se dedicará a estudiar y comentar —en las próximas colaboraciones semanales— cada uno de los temas y asuntos trascendentes que contienen estos consensos partidarios que culminaron plasmados en el texto de nuestra Carta Magna.

La reforma aprobada se suma a una cadena de transformaciones político-constitucionales que se han realizado en los últimos 37 años.

La primera gran Reforma Política tuvo verificativo en 1977, al inicio del gobierno de José López Portillo, quien encomendó a don Jesús Reyes Heroles coordinar la apertura  política para los partidos de izquierda e instituir el principio de representación proporcional, tanto en la Cámara de Diputados como en los congresos y ayuntamientos de todo el país. 

Miguel de la Madrid promovió una serie de reformas constitucionales que se aprobaron el 10 de agosto de 1987 que, entre otras cosas, instituyen la creación de la Asamblea de Representantes del DF, que resultó ser el inicio de una radical transformación de la vida política de la capital de la República.

Carlos Salinas convocó a múltiples acuerdos políticos que se concretaron en tres reformas aprobadas —en abril de 1990, septiembre de 1993 y, la última, en octubre de ese mismo año— que, entre muchas cosas, permitieron la creación del IFE, la credencial para votar con fotografía, la Reforma Política del Distrito Federal, la eliminación de la cláusula de gobernabilidad en la Cámara de Diputados y la primera ampliación del número de senadores.

Durante el mandato de Ernesto Zedillo, en agosto de 1996, se aprobó —la que él mismo denominó— la “Reforma Definitiva”. Se modificó la estructura del IFE (como estuvo integrado hasta su reciente desaparición); se desfiguró al Senado, al integrarle 32 miembros electos mediante una lista plurinominal; y se adelantó a 1997 la elección del jefe de Gobierno del DF, entre otras cosas.

En noviembre de 2007, a iniciativa de Felipe Calderón, se promulgó la prohibición a la afiliación corporativa de los ciudadanos; la regulación del financiamiento y del uso de los tiempos oficiales en radio y televisión durante las elecciones; y se fijaron topes en los gastos de campaña, por citar algunos temas.

Gracias al Pacto Por México y a los consensos políticos de los legisladores, 2013 fue un año de muchas reformas.

Dentro de la materia político-electoral, el PAN y el PRD condicionaron a que primero se procesaran los cambios recién promulgados, antes de que se aprobaran otras reformas que le importaban al gobierno, sobre todo la energética.

Dentro de los elementos que más expectativas han causado las recientes enmiendas, está la reelección de los legisladores federales —diputados y senadores— hasta por 12 años, y el que los congresos locales estén facultados para establecer la reelección consecutiva de los miembros de los cabildos.

Se decretó la desaparición del IFE y en su lugar se instituirá al Instituto Nacional Electoral, y, además, se establece que los partidos deben garantizar que 50% de sus candidaturas a legisladores federales y locales sean para mujeres.

Como dato curioso, el presidente Peña propuso modificar esta Reforma Política el mismo día en que la promulgó. Habrá una enésima modificación al artículo 41 Constitucional para que se pueda anular una elección no sólo por compra de votos, sino también por el uso ilegal de espacios en los medios. También se comprometió a impulsar la Reforma Política del Distrito Federal.

Es decir, en materia político-electoral, como decía el alemán Schopenhauer: “El cambio es la única cosa inmutable”.

 

Comparte esta entrada

Comentarios