¡El amor no es para mí!

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Rafael Álvarez Cordero 15/02/2014 00:05
¡El amor no es para mí!

Los hombres piensan que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
G. García Márquez

 

Mi querido viejo: con motivo de la celebración universal del Día del Amor y la Amistad, seguramente tú habrás visto demostraciones por demás evidentes de afecto y amor, regalos, mensajes, encuentros, etcétera, y es posible que conozcas a algún querido viejo para quien esas celebraciones ya no tienen sentido, porque el amor ya no está entre sus prioridades, y al ver esas celebraciones no se siente a gusto.

Triste situación de quien piensa, a cualquier edad, que el amor no es para él o para ella, porque desde el nacimiento (y aun desde antes) todo en la vida es un acto de amor, y lo que dice Gabriel García Márquez es una gran verdad, los seres humanos envejecemos cuando dejamos de enamorarnos.

–¿Será eso posible? —dirá algún querido viejo— ¿Cómo me voy a enamorar si tengo 75 años, vivo solo y me duelen los huesos?; sí, esto es no sólo posible sino deseable, por lo que quiero compartir algo que un día leí, un hermoso pensamiento cuyo autor desconozco.

“Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida, y para eso, no importa la edad, hay que tener un amante.

“Amante es ‘lo que nos apasiona’, lo que ocupa nuestros pensamientos antes de quedarnos dormidos y a veces no nos deja dormir; lo que nos ayuda a esperar el mañana o el tiempo necesario para el reencuentro con el amado; lo que nos vuelve distraídos frente al entorno, lo que nos permite saber nuestra secreta intimidad, que así la vida tiene una motivación y un sentido.

“Este amante lo encontramos a veces en nuestra pareja, en otros casos, en alguien que no es nuestra pareja.., pero también solemos hallarlo en la investigación científica o en la literatura, la música, la política, el deporte, el trabajo cuando es vocacional, la necesidad de trascender espiritualmente, la solidaridad con el prójimo, el hábito de viajar, el teatro, la pintura, la amistad, la buena mesa, el estudio o el obsesivo placer de coleccionar estampillas.

“En fin, un ‘amante’ es alguien o algo que nos pone de novios con la vida”.

¿Qué te parece, querido viejo?; estoy seguro que tú estás de novio con la vida, porque desde el momento en que me estás leyendo, tienes interés por saber qué quiero decirte, pero yo sé que tú eres uno de los miles de queridos viejos, hombres y mujeres, que siguen adelante con una sonrisa en los labios; yo acabo de ver, después de varios años, a la viuda de un compañero médico que falleció hace tiempo, y la vi llena de vida a sus 81 años, interesada en la salud, sale todos los días al gimnasio, se reúne con sus amigas a platicar o a visitar exposiciones o museos, viaja cada año y es feliz, está “de novia con la vida”.

                *Médico y escritor

                raalvare2009@hotmail.com

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