2014, hacia el futuro o hacia el pasado

Del enfoque que el Ejecutivo y los partidos políticos den a los próximos meses dependerá en buena medida el futuro del país.

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Rafael Álvarez Cordero 02/01/2014 00:10
2014, hacia  el futuro o hacia el pasado

Comienza un año singular, porque es evidente que 2013 fue un año de cambios otrora impensables en la escena nacional; lo que se obtuvo puede llevar al país y a los mexicanos a una vida mejor, pero dependerá mucho de lo que se realice en este 2014.

Enrique Peña Nieto y su partido, el PRI, después de haber logrado con mil malabares la aprobación de muy necesarias reformas, deberá pensar en el futuro, y sus acciones habrán de ser transparentes como nunca: que haya rendición de cuentas a todos los niveles, análisis, juicio y castigo a los malos funcionarios de todos los niveles (no podemos seguir contemplando los dispendios de los Moreira, la publicidad desmedida de los Velasco, la traición a la educación de los Cué), combate a la corrupción en serio y lucha inteligente y frontal contra toda clase de violencia, y que dejen trabajar al Comisionado de Seguridad Nacional. Esto es importante porque siempre habrá la tentación de volver al pasado, al pasado autoritario, a los tiempos de Echeverría, López Portillo o Salinas.

En el PAN el dilema es similar, porque un año después de la debacle de 2012 este partido no sabe dónde está ni adónde va; las ideologías se perdieron,  la enorme corrupción del sexenio anterior y los intereses creados de quienes se quieren apoderar del partido lo han hecho retroceder; si quiere ver hacia el futuro, deberá volver a leer sus libros fundacionales, alejado de posturas catequizantes y mochas, y convertirse en un digno partido político del siglo XXI; si no, seguirá en el pasado, víctima de chismes e intrigas conventuales, semejantes a aquellas en que los frailes y las monjas conspiraban contra el superior o la superiora en un convento decimonónico.

Y en el PRD, o mejor dicho en eso que ahora se llaman “las izquierdas”, el asunto está todavía peor; la división de las tribus, hordas de cavernícolas que sólo quieren medrar del presupuesto nacional, la persistencia de partidos parásitos y el surgimiento de Morena atomizaron a la izquierda mexicana, que parece no saber hacia dónde va.

Hay, no lo podemos negar, voces sensatas que insisten en que el PRD debe seguir trabajando dentro del sistema; ya consiguió no pocas cosas en las reformas del año que termina, pero tiene que mirar hacia adelante, como partido positivo y propositivo, si no, seguirá anclado en el siglo pasado, con tesis y propuestas que huelen rancio, con posturas sesenteras carentes de toda lógica; ciertamente, la enfermedad de Andrés Manuel López Obrador modificó los equilibrios de la izquierda, y en esta coyuntura es deseable que los perredistas miren hacia adelante, participen real y efectivamente en política y no queden a la orilla del camino quejándose como plañideras.

El año comienza y hay muchos asuntos pendientes; del enfoque que el Ejecutivo y los partidos políticos den a los próximos meses dependerá en buena medida el futuro del país, porque ya no hay pretextos de falta de reformas, como sucedió por varios sexenios; es hora de trabajar, de consolidar eso que se llama democracia, de limpiar toda la mugre y suciedad que ha manchado la actividad política desde siempre, de crear confianza entre los ciudadanos, de transparentar las acciones, de buscar la paz; es la hora de México, cuando menos es lo que yo, optimista irredento, creo que sucederá en este 2014.

Y en lo personal, estimado lector, le deseo para usted lo mejor: salud, paz y bienestar.

                *Médico y escritor

                raalvare2009@hotmail.com

                www.bienyadebenas.com.mx

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