Miedo al Año Nuevo

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Rafael Álvarez Cordero 28/12/2013 00:00
Miedo al Año Nuevo

“La muerte puede consistir en ir perdiendo la costumbre de vivir.” 

C. González Ruano

 

Mi querido viejo: una vez más llegamos al fin de un año, un año en el que hemos podido comunicarnos a través de estas líneas, gracias a las cuales he aprendido mucho de ti, de tus proyectos y realizaciones, de tus dudas y tus certezas, de tu salud y tus enfermedades, de tus alegrías y tus tristezas.

Quiero darte las gracias, querido viejo, por leerme; cuando escribo, pienso en ti, que esperas los sábados para leerme en el desayuno o para ir a una cafetería y leer Excélsior, o incluso —como me han contado— para pedirle a un nieto que lea la columna; esta columna está viva por ti y espero que siga así por mucho tiempo.

Pero se llega el Año Nuevo y es algo que no podemos ignorar; ciertamente, los días últimos y primeros del año son iguales, no tienen ninguna diferencia, pero a veces, en nuestra mente, al caer la última hoja del calendario pensamos que algo va a suceder, y al iniciar el próximo año, algo va a pasar.

En esencia, nada cambia, querido viejo, las horas transcurren igual que ayer o que mañana, pero seguramente en tu casa se celebrará el Año Nuevo con una buena cena, tal vez con una visita a la iglesia, si eres creyente, y sobre todo, con una serie de discursos más o menos emotivos que conmemoran la agonía del año; otros viejos, de los que he sabido también, estarán bastante solos, porque sus familiares y amigos los ignoran y los han abandonado; triste situación es esta que ocurre, en el Distrito Federal, a cerca de 80 mil viejos queridos.

Pero sea como sea, querido viejo, en algunos de nosotros surgen miedos, miedos que aunque no tienen sustento se perpetúan entre las personas mayores cuando se acerca una conmemoración, un aniversario o, como ahora, el fin del año; los miedos son: “en este año voy a morir”; “ya no llegaré a 2015”; “mi abuelo y mi padre murieron en enero, a mí me sucederá lo mismo”; “enero y febrero, desviejadero”.

Todos tienen algo en común: el temor de lo que sucederá en los próximos meses, temor que, como te digo, no tiene ningún sustento.

¿Qué debemos hacer en este fin de año? Antes que nada cuidar la salud; sé que cuidas tu salud, pero recuerda que en nuestro país estos meses tienen bruscos cambios de temperatura que pueden provocarte un problema bronquial o pulmonar y eso no es bueno nunca, pero menos a nuestras edades; el ejercicio fortalece nuestros sistemas de defensa contra enfermedades, no olvides hacerlo diariamente; y si debes tomar medicinas, no las olvides, tómalas con puntualidad.

¿Y qué más? tener la mejor actitud ante el fin del año y el mayor optimismo ante el año que comienza; ¡qué bueno que vivimos un año más!, y ¡qué bueno que estamos aquí para estrenar otro año, nuevecito!; y junto con esa actitud optimista, expresa todos los proyectos que tienes para el 2014, ¿vas a intentar algo nuevo, a hacer un viaje, conocer tal o cual museo, inscribirte en una escuela, aprender a bailar, a dibujar, a pintar, dominar la computadora?

Hay cientos de actividades para ti, y así, tu 2014 será el mejor.

Es lo que te deseo, querido viejo, con el corazón.

                                                                                Médico y escritor

                                                            raalvare2009@hotmail.com

                                                 www.bienydebuenas.com.mx

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