De pactos, reformas y otros cuentos

Esa “palabra de caballeros” que empeñaron con su firma en el Pacto por México, parece que no va con la mentalidad de los firmantes, porque casi de inmediato comenzaron los “asegunes”, y panistas y perredistas lo utilizaron a lo largo de todo el año como moneda de cambio.

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Rafael Álvarez Cordero 12/12/2013 01:59
De pactos, reformas y otros cuentos

El inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto tuvo como punto central la firma, otrora impensable, de un acuerdo entre los partidos políticos, un Pacto en el que los firmantes se comprometieron a cumplir lo que se pactó.

Pero esa “palabra de caballeros” que empeñaron con su firma, parece que no va con la mentalidad de los firmantes, porque casi de inmediato comenzaron los “asegunes”, y panistas y perredistas lo utilizaron a lo largo de todo el año como moneda de cambio, chantajeando al Ejecutivo una y otra vez, “entrando y saliendo” del Pacto a discreción, con lo que éste, que pudo ser un acuerdo civilizado y democrático, se convirtió en un mal chiste que, para fines prácticos, agoniza día con día, lo que confirma que los políticos no tienen palabra de honor.

Y junto con el Pacto, la catarata de reformas mostró la enorme prisa que tiene Peña Nieto de lograr cambios a troche moche, sin reparar en las consecuencias, y sin lograr que cada una de ellas tenga un verdadero peso en la vida del país.

Así, la Reforma Educativa salió al vapor, y tiene no sólo la oposición de un grupo de seudomaestros, sino que la falta de reglamentos y leyes secundarias la hacen inútil; además, al saber que no habrá prueba ENLACE en 2014, el panorama de la educación seguirá siendo sombrío.

La cantada Reforma Hacendaria resultó una Reforma Fiscal hecha a trompicones para tratar de quedar bien con todos, con lo que nadie quedó satisfecho, y menos nosotros, eternos paganos cautivos de impuestos cada vez mayores.

Y la Reforma Electoral, que surgió del berrinche de los panistas y algunos perredistas porque echaron la culpa a los comités electorales estatales de sus derrotas en los comicios, no es sino un batidillo que nadie entiende, que una vez más convierte al IFE en una costosísima entelequia, que no cambiará en nada los resultados electorales.

La Reforma al Código de Procedimientos Penales parecía ser una buena nueva, pero faltaron muchos puntos en leyes secundarias, los cambios en las policías, la precisión en los procedimientos, el papel de los testigos y la forma de las entrevistas, etcétera, así la señora justicia seguirá siendo medio ciega con un ojo a los dineros y a las influencias.

Y en la Reforma Constitucional a las Telecomunicaciones los legisladores olvidaron las leyes secundarias o las dejaron para más adelante, entonces todo quedó en la incertidumbre.

Y ahora va la Reforma Energética, que están sacando con tirabuzón el PRI y el PAN a pesar de las rabietas —cada vez más débiles— de los perredistas, ojalá se apruebe todo lo que se ha dicho, que es mucho, y que se cumpla.

El Pacto fracasó porque los pactantes no tienen palabra de honor; las reformas quedaron mochas porque todavía hay muchos intereses ocultos, componendas inconfesables y no podemos negarlo, mucha ignorancia parlamentaria; si los legisladores fueran tan buenos para hacer leyes como lo son para cobrar sus dietas, bonos y aguinaldos, otro gallo cantaría, pero en 2014 seguirán con los mismos cuentos.

                *Médico y escritor

                ralavare2009@hotmail.com

                www.bienydebuenas.com.mx

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