Michoacán, mentiras y video

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Pascal Beltrán del Río 12/02/2014 01:44
Michoacán, mentiras y video

El maniqueísmo es parte de nuestra idiosincrasia. Y es muy frecuente que se cuele en los medios de comunicación esa tendencia de simplificar el análisis, repartiéndolo todo en categorías enfrentadas, como “bueno” y “malo”.

Pero incluso para los más tenaces maniqueos, Michoacán se vuelve un rompecabezas. ¿Quiénes son los buenos y los malos en ese conflicto? ¿Habrá quien se atreva a decirlo?

En Tepalcatepec, lugar de nacimiento de las autodefensas, la cosa se complica aún más.

Se lo cuento así: había una vez dos políticos, Uriel Farías Álvarez y Guillermo Valencia Reyes. Ambos eran del PRI, pero, un buen día, el primero decidió apoyar al PRD.

Uriel fue presidente municipal de Tepalcatepec entre 2008 y 2011. En mayo de 2009, el alcalde fue uno de los detenidos en el michoacanazo, la razzia del gobierno federal, encabezada entonces por Felipe Calderón, en la que cayeron diversos funcionarios públicos de ese estado por presuntos nexos con el crimen organizado. 

En enero de 2010, un Tribunal Unitario con sede en Acapulco ordenó la libertad inmediata de Uriel y diez coacusados.

Para abril de 2011, el michoacanazo había terminado en un estruendoso fracaso. Todos los detenidos habían sido liberados.

Mientras Uriel estuvo encarcelado, la presidencia municipal interina recayó en su esposa, Ana Villalobos, por decisión del Congreso local. Ella duró en el cargo hasta febrero de 2010.

Antes de la detención de Uriel, su hermano Juan José, apodado El Abuelo, fue aprehendido por la Sedena, “en posesión de un arma corta y un paquete de hachís”, de acuerdo con un boletín de la dependencia, fechado el 7 de marzo de 2009.

Se le acusó de estar relacionado con el cártel de los Valencia y de “controlar el narcotráfico” en la región. Por ello estuvo recluido en el penal de Puente Grande.

En noviembre de 2011 se celebraron elecciones estatales en Michoacán. Además de la disputa por la gubernatura, estaban en juego las 113 alcaldías del estado y el Congreso local.

En Tepalcatepec, el alcalde Uriel Farías —priista, él— decidió no apoyar al candidato de su partido, Guillermo Valencia Reyes, sino a Aurelio Arreguín Madriz, postulado por el PRD y el PT. La elección la ganó el PRI por 3 mil 973 votos a 3 mil 391.

Antes de llegar a la alcaldía, Uriel había tenido que huir a California, luego de denunciar la complicidad del presidente municipal Marco Antonio González Mendoza, de extracción perredista, con el grupo de Los Zetas.

Tepalcatepec llevaba varios años sumido en la violencia. En 2003 habían asesinado al exalcalde Nemesio Cervantes Alcaraz, líder local de la CNC; en 2006, mataron a otro expresidente municipal, el perredista Anastasio González Virrueta.

Además de ser víctima de la corrupción, Tepalcatepec lo era también de la geografía —pues estaba justo en la frontera de los territorios que se disputaban los cárteles del Pacífico y del Golfo— y de su lucrativa producción agrícola.

Luego aparecerían en la zona La Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios, pero la violencia seguiría siendo la misma.

En febrero del año pasado, Uriel y su hermano estuvieron entre los primeros que crearon un grupo de autodefensa en el municipio. El alcalde Guillermo Valencia fue señalado como parte de la estructura de Los Templarios. Para fines de abril, Valencia se había ido a despachar a Morelia.

Ante la ausencia del alcalde, el cabildo trató de lograr su remoción. Pero Valencia se resistió —y se resiste— a renunciar, y afirmó que el cabildo actuaba bajo presión de las autodefensas.

Tepalcatepec lleva nueve meses sin presidente municipal. Valencia ha denunciado que es víctima de la desestabilización provocada por las autodefensas y sigue negando, vehementemente, ser parte de Los Caballeros Templarios.

Atribuye la infamia a la senadora panista Luisa María Calderón, quien, a decir de él, divulgó la especie de que estuvo en dos reuniones durante la campaña electoral de 2011 a las que asistieron el exgobernador interino Jesús Reyna y Servando Martínez, La Tuta, en un rancho de Tumbiscatío.

En noviembre pasado, Valencia estuvo en el DF, donde insistió en su inocencia; pidió a la PGR que lo investigue, y afirmó que desde mayo de 2012 había pedido apoyo en contra de la delincuencia que asolaba el municipio.

La semana pasada, el nombre de los Farías volvió a los medios cuando Juan José fue grabado en video mientras conversaba con el comisionado para Michoacán, Alfredo Castillo.

Los antecedentes de El Abuelo fueron suficientes para que algunos dedujeran precipitadamente que 1) las autodefensas están infiltradas por el cártel de Jalisco, y 2) el comisionado soltó la sopa frente a un “capo”, a quien luego dijo desconocer.

Pero rápidamente entraron en acción las autodefensas para negar la infiltración y certificar la buena conducta de Farías.

Hipólito Mora, líder de las autodefensas de La Ruana, dijo que no conocía a El Abuelo, y no lo había visto en la reunión con Castillo. Pero en el video se le ve parado junto a ambos.

Como se ve, es muy peligroso tomar partido en este conflicto. El registro puntual de los hechos hace sospechar que una de las dos partes miente. O ambas.

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