Cápsulas

Las emociones son muy importantes y en ocasiones juegan en contra de uno mismo.

11 de Enero de 2017

Un problema deja de serlo si no tiene solución.

                Eduardo de Mendoza

 

En química, las cápsulas son las vasijas que se emplean principalmente para evaporar líquidos, de tal manera que el sobrante constituya la verdadera sustancia. Y en la vida, como en la química, hace falta contar con este tipo de recipientes para encapsular en nuestra mente todo aquello que nos perturba y que de alguna manera necesita tiempo para madurar o, en su caso, evaporarse y dejar únicamente la esencia, lo importante, lo que puede resolverse, atenderse o simplemente transformarse en algo mejor.

Porque no todo y no siempre puede resolverse en un instante, ni a corto plazo, ni siquiera a través de la rumiación permanente; ni de grandes análisis y de profundas reflexiones, ni siquiera contando con la voluntad o la intención de hacerlo. Hay situaciones que inquietan, que nos preocupan, pero que no pueden zanjarse con la rapidez que uno quisiera... Quizá porque no es el mejor momento, quizá porque no se está preparado o el otro no lo está tampoco, o porque aún no se cuenta con toda la información necesaria, o porque, aún resolviéndose inmediatamente, no se obtendría el mejor resultado... Cada quien sabe su historia y cada quien debiera tener muy en claro por qué sería necesario encapsular su problema hasta nuevo aviso.

Los beneficios son varios... en primer lugar, porque no siempre se puede decidir sobre temas de suma importancia para nuestra vida, en un punto donde falte seguridad y claridad. Las emociones son muy importantes y en ocasiones juegan en contra de uno mismo para resolver el problema encapsulado. Las percepciones siempre cambian con el tiempo, con el autocontrol, con la reflexión y con un sano equilibrio de nuestros pensamientos; la sensatez es necesaria para las buenas soluciones y no cabe en la gente inteligente un arrebato.

Por eso hoy le invito a encapsular esas situaciones que aparentemente no tienen solución, o bien que no pueden resolverse en este momento, y cerciórese que el fin sea ése: hacerlas a un lado hasta nuevo aviso; no una evasión ni una salida fácil, sino una oportunidad para que usted pueda seguir enfocándose correctamente en su día a día, sin intrusiones de pensamientos, sentimientos o emociones que resulten contraproducentes. Estas cápsulas ayudan a que usted se sienta libre, que recobre la paz, la calma y que reconquiste una nueva visión de usted mismo frente al problema. Nadie puede negar o evadirse de su realidad, pero tampoco podemos ser esclavos de situaciones que nos aquejan y que a todas luces no están en su mejor momento.

La vida de cada uno necesita vivirse en todos los aspectos y no podemos permitir que las circunstancias nos sobrepasen cuando no es conveniente hacer nada al respecto, porque la vida sigue y el tiempo siempre nos vuelve más grandes y más sabios. Avancemos todos los días, procurando no convertirnos en alguien que no hemos elegido ser... y nadie puede desear no ser lo mejor que pueda llegar a ser, en todos los aspectos.

Los problemas van a seguir, los conflictos van a surgir; personas y situaciones incómodas, seguramente, también estarán presentes a lo largo de nuestra vida, por eso es necesario encapsular aquello con lo que conviene no hacer absolutamente nada y a la espera de una mejor oportunidad. Alejémoslas de nuestro cotidiano radio de acción, de decisión, de evolución y, sobre todo, de felicidad. Como siempre, usted elige...

¡Felices elecciones, felices encapsulamientos!

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