Problema central

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Paola Domínguez Boullosa 25/08/2014 00:00
Problema central

La formulación de un problema, es más importante que su solución.
Albert Einstein

 

Siempre… siempre tenemos problemas, y no uno, sino varios, a veces incluso muchos, pero al fin, problemas todo el tiempo. Y por alguna razón, cuanto más pensamos en ellos más problemas admitimos tener… o no… como siempre depende de elegir, de elegir aquellas cosas que consideramos un problema… porque los problemas también se eligen como tales.

Irónicamente, algunos eligen tener muchos problemas cuando podrían elegir tener pocos o sólo algunos. Los problemas que verdaderamente lo son, requieren de una pronta e inmediata resolución. Y no, al optar  casi siempre por elegir tener muchos problemas, no se resuelven ni los unos ni los otros.

Y así, muchos pequeños problemas se convierten en grandes problemas porque se dejan crecer, porque se evitan resolver y finalmente producen más pequeños problemas que siguen engruesando sin cesar la lista y con el tiempo pasan a pertenecer también a la lista de los grandes problemas... convirtiendo la actividad de vivir con problemas en un hábito insano, estresante y no lo dude… adquirido por propia voluntad. Y todo ello… simplemente por haber elegido convertir una circunstancia periférica en... un problema.

Error, craso error porque en realidad no se tienen tantos problemas en la vida. Lo que quizá sucede es que se tiene la incapacidad de poder analizar y observar estrictamente el problema central, y se  entretiene la mente tratando de resolver las circunstancias periféricas, descuidando y olvidando la verdadera razón central que requiere ser resuelta.Es decir, si pudiésemos hacer un esfuerzo real, razonado y honesto con respecto a lo que consideramos problemas, nos daríamos cuenta que muchos de ellos son simples implicaciones de un problema central que sí exige de nosotros una pronta solución y no un cúmulo de pequeñas soluciones poco eficientes con base en la solución del problema real. Y se nos va la vida resolviendo esos pequeños problemas periféricos y esas implicaciones sin lograr resolver nunca ningún problema a fondo, simplemente porque nos negamos a resolver el génesis de eso que nos aqueja.

Por eso hoy le invito a evaluar sus problemas y a diferenciar de ellos cuáles son simples implicaciones o problemas periféricos y cuáles sus verdaderos problemas centrales. Le aseguro que no se tienen tantos problemas como se creen tener. Los importantes son aquellos que elegimos resolver de acuerdo con nuestras necesidades… necesidades que deben superarse para lograr cada uno de nuestros objetivos en la vida… los demás… los demás problemas, simplemente... no lo son.

No son problemas aquellos que, también los hay, no tienen solución, aquellos que no nos corresponde solucionar o aquellos que no necesitan más soluciones… no son problemas aquellos que carecen de un contexto lógico y real, no son problemas aquellos que imaginamos, no son problemas aquellas cosas que se cuestionan otros sobre nuestro proceder en la vida, no son problemas las opiniones ajenas, ni sus dudas ni sus cuestionamientos, no son problemas las mentiras ni las faltas que otros cometan… por lo menos ésos no pueden ser nuestros problemas.

No son problemas aquellas cosas que estamos obligados a hacer a fin de lograr lo que queremos de la vida, ésos no son problemas, son simples implicaciones de vivir. Tampoco son problemas aquellas cosas que permitimos que nos pasen, no son problemas aquellas cosas que permitimos nos desvíen del curso de la vida que queremos tener, simplemente porque lo permitimos… por eso no todo lo que pasa y no parece estar o ser a nuestro favor es un problema en la vida…

Hay que saber diferenciar de los problemas, cuáles sí nos pertenecen y cuáles no, de cuáles sí somos responsables y de cuáles no, cuáles podemos resolver y cuáles no, y sobre todo, cuáles debemos resolver y cuáles no. Por eso, sólo por eso, no todo lo que pasa es un problema, ni todos los problemas son lo único que nos pasa... o sí... porque hay quienes deciden ver problemas donde no los hay o, peor aún, utilizarlos como un escudo protector de sus debilidades, de sus errores, de sus faltas, a fin de poder minimizar el impacto de sus miserias en los demás…

Porque los problemas también se utilizan como armas por aquellas personas que deciden no enfrentar su realidad y vivir en ese limbo ausente y desprovisto de responsabilidades, para aquellas personas que prefieren ser víctimas del sistema, en lugar de adaptarse y funcionar creativamente en él, para aquellos que se mantienen estoicamente pretendiendo ser quienes no son… para aquellos que la vida les pesa, para ésos que no encuentran respuestas ni soluciones porque se empeñan en seguir pensando y sintiendo que no deben cambiar, para aquellos que juzgan, para aquellos que deciden enfocarse en las vidas ajenas a fin de evitar la suya, y finalmente, para todos aquellos que eligen ver la vida, así como un problema a resolver y no como una bendición a venerar y agradecer…

Por eso, sólo por eso los problemas también se eligen, se eligen como parte de la vida que elegimos vivir, se eligen con todas las cosas que priorizamos, se eligen con aquellas cosas que decidimos arriesgar, se eligen con aquellas cosas que decimos experimentar, se eligen con todo lo que elegimos hacer a fin de vivir de la manera que deseamos vivir, y  vivir conforme a lo que uno desea implica a veces tener que superar ciertos límites, implica salir de nuestras zonas confortables, implica cambiar, ser flexible, honesto, fiel a nosotros mismos y sensibles frente a eso que debemos vivir a fin de ir aún más allá de lo que hoy somos…

Por eso cada quién elige si las implicaciones de vivir se convierten en un problema o se quedan sólo en eso, en implicaciones necesarias para seguir evolucionando y avanzando en la vida… o si por el contrario, elige calificarlos como problemas, habrá de tener en cuenta que pensando así no llegará muy lejos, simplemente porque en la vida necesitamos sentirnos capaces de resolver para poder avanzar y nadie puede resolver nada si considera a la vida en sí como un problema.

Por eso, elija bien qué cosas son en realidad un problema generador de otros problemas, analícelo, estudie la mejor solución y resuélvalo, se sorprenderá del impulso que generará en su vida, porque créame, nadie puede resolverlos por usted, ni tampoco lo verdaderamente problemático se resuelve solo, por eso mejor hágalos suyos y termínelos, le aseguro que después siempre vendrán cosas mejores y mejor aún… usted se convertirá en un ser mucho mejor. Buena suerte y felices elecciones.

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