En esas defensas…

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Paola Domínguez Boullosa 20/08/2014 00:00
En esas defensas…

Un buen día, echando la vista atrás, se dará usted cuenta de que estos años de lucha  han sido los más hermosos de su vida.
 
Sigmund Freud

 

Tomamos decisiones todos los días, algunas acertadas y otras que no lo son tanto, a veces lo hacemos por necesidad, otras por simple necedad y, otras más, porque así libremente lo hemos elegido… y en ese ir y venir haciendo siempre lo mismo y lo no tan diferente… ocurre que la vida, las circunstancias o esas decisiones tomadas nos exigen más, mucho más… Mucho más de lo que pudimos pensar, de lo que pudimos prever y mucho más de lo que ni siquiera pudimos llegar a imaginar, lo cierto es que las cosas pasan, las cosas cambian, las personas también y, así de pronto, nos vemos envueltos en la necesidad de dar más y de defender eso que somos o lo que queda…

Y en esa defensa, de lo que al principio consideramos tan ofensiva, tan injusta  e incluso… tantas veces innecesaria nos damos cuenta de que el verdadero cambio no ocurrió como génesis de la lucha sino como su desenlace. Un tiempo después… y toma tiempo… toma mucho tiempo… podremos asimilar quién éramos antes y en quién nos hemos convertido después de ser confrontados porque…. hay batallas que se nos exigen y otras más que nos exigimos y esas últimas son, al final, las que merecen todo nuestro respeto y no exactamente por el esfuerzo requerido, sino por los resultados que nos dejan…

 Se nos olvida, se nos olvida que también elegimos nuestras batallas y que también de ellas elegimos con qué nos quedamos, y se nos olvida… siempre se olvida, que lo que cuenta  no es la causa ni tampoco las estrategias de combate ni las bajas ni las victorias ni tampoco las derrotas, lo que cuenta es la transformación que dejan en cada uno de nosotros los resultados finales que terminan por comprobar cuánto valió o no la pena.

Y las luchas siempre valen la pena, si se tiene la humildad de reconocer las razones que nos exigen llevarla a cabo, porque aquello que nos mueve es también aquello que necesitamos y seguramente será lo mismo que obtendremos, porque nadie lucha por luchar, la gente lucha cuando tiene la necesidad de defender aquello que sabe y siente que le corresponde… que le pertenece. Nadie lucha por causas que no le  importan, por eso resulta tan sorprendente con qué pesar se toman esos momentos en que la vida nos pone a prueba, sorprendente porque en lugar de sentir esa ilusión por lo  que vendrá, nos sometemos a un exhaustivo y poco fructífero análisis sobre lo venidero… sobre lo que tendremos que hacer, a lo que tendremos que renunciar, el tiempo que nos tomará y demás situaciones simplemente mecánicas que nos separan de la verdadera intención… y la verdadera intención es mantener, retener u obtener eso que sentimos que somos y necesitamos.

Por eso hoy le invito a un análisis simple… recupere de su mente aquellas luchas que haya elegido, saque de ellas los resultados finales y pregúntese quién era antes y quién es hoy y verifique su pertenencia… verifique si eso que hoy es se acerca cada vez más a lo que ha elegido ser… porque al final esa es la forma en la que uno va evolucionando en la vida, a través de esos momentos en que nos enfrentamos a nosotros mismos y logramos superarnos…

Por eso es tan importante saber si esas batallas que elegimos o nos toca vivir nos llevarán o no a ser mejores, porque de ellas dependerá que logremos o no ser más de lo que somos, ser más de lo que pensamos ser e incluso… ser más de lo que elegimos ser… porque cada instante de lucha nos pone a prueba, y hayamos elegido o no la batalla, cuando debemos luchar somos nosotros quienes elegimos también cómo hacerlo, así que nunca pierda de vista esa oportunidad porque es seguro que le traerá algo bueno, algo necesario…

Deje los pesares, deje la angustia exacerbada y simplemente véalo como una oportunidad más para ser y sentirse mejor, para demostrarse a usted mismo quién es y hasta dónde puede llegar… créame, al final todo pasa y ese momento de lucha también pasará, no así lo harán los recuerdos si no eligió las razones correctas, y entre ellas la más importante es incluirse a uno mismo en el trayecto y en el resultado final, porque el cómo actuar eso sí… siempre lo elegimos.

Recuerde que lo que importa es el resultado, y ese resultado final es usted, sus ideas, sus pensamientos, sus sentimientos; son también sus prioridades, sus gustos, sus necesidades, sus deseos, sus ilusiones… todo lo que hace, las razones que le fundamentan, las emociones que le inspiran, la fuerza que le permite construir, la pasión que le mueve…

Por eso… elija bien sus batallas y elija la mejor forma de enfrentar cada una de ellas y, si pasaron ya… elija bien con qué se queda, porque realmente los detalles no importan… importa quién es uno después, importa en qué y en quién se ha convertido, en qué y quién se ha transformado,… importa que ese resultado final… sea parte de un proceso que le lleve a la mejor versión de usted mismo, importa que usted… ése que ve todos los días frente al espejo, sea el que desea ver, el que desea vivir y el que desea seguir evolucionando… lo demás, créame… no importa.

Y como dice Freud… tenga la certeza de que un día mirará su vida en retrospectiva y se dará cuenta —si así lo quiere— de que todo no ha sido más que un tiempo hermoso que le ha llevado a ser quien es y ése que es, es… absolutamente aquel en quien siempre deseó convertirse… y cada quien sus luchas, sus formas, al final, siempre la pregunta es si todo lo vivido le ha servido para ser mejor… felices luchas, felices resultados…

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