Ante lo conocido...

COMPARTIR 
Paola Domínguez Boullosa 11/06/2014 00:00
Ante lo conocido...

Dicen que quien avisa no es traidor... y no, no lo es... lo es uno hacia uno mismo al subestimar o sobrestimar a aquel que avisa de su traición. Porque el que avisa, si bien no aclara con seguridad que ocurra lo que dice, se protege con sus palabras a fin de no ser juzgado por sus acciones presentes o futuras.

Y no, no es él, el traidor, es uno que cree o no posible que esa predicción pueda llegar a realizarse, y es que pasa que al no pensar ni sentir igual que el otro, creemos que aquello que promueve puede llegar a tener un alto grado de exageración y pesimismo... y cuando ocurre, nos mostramos incrédulos ante los hechos e, incluso, llegamos a solicitar algún tipo de explicación... explicación que si se da, trae siempre a cuestas el recordatorio del previo aviso...

Por eso el que avisa no es del todo un traidor, o a lo menos no puede verse como traidor ante sus ojos, serán más bien sus ojos quienes le traicionen, al no poder aceptar que eso que podía o no  haber sucedido... sucedió.

Finalmente, ante la duda sembrada, ya existirá un conocimiento, una amenaza, una posibilidad que nos negamos a aceptar... pero que ahí ha estado latente... el que avisa no es traidor, lo es uno, que se siente traicionado sin razón, en lugar de haber tomado las medidas precautorias para el caso de que el aviso fuese consumado.

El que avisa no es traidor... lo es uno, por depositar la confianza en nuestras propias creencias y no abrirnos a la posibilidad de que otros puedan efectivamente realizar aquello que  para nosotros sería inaceptable. Hay gente para todo y también es nuestra obligación tomar en cuenta primordialmente la forma en la que cada uno se expresa de sí mismo, porque si le dice alguien que es de una manera y usted se aferra a creer más en su percepción que en las palabras del portento, mala decisión... porque nadie está más dispuesto a creernos que cuando hablamos mal de nosotros mismos...

Así que si alguien le dice que es así, es porque simplemente así es, y lo disfrace de defecto o de virtud, la potencialidad no se pierde, ahí está, así que no desperdicie su tiempo en ilusionarse de que las cosas puedan ser diferentes bajo ninguna circunstancia y menos bajo la idea de que usted sea capaz de cambiarlas... las personas no cambian por causas o agentes externos, únicamente lo hacen por la necesidad que surge de sobrevivir a las causas propias...

No se aferre en cambiar a nadie, y menos quiera sentirse mentor de los cambios ajenos, el que es, es, el que no, no lo es, y ninguno de los dos dejará de ser lo que es o no por usted... así que mejor adecue su percepción a la realidad de quien se expresa de sí mismo, créale más a él o a ella que a la primera experiencia que pudiese haber vivido con el personaje,  porque es casi seguro que terminará por darse cuenta que no le mintió, que en realidad es así, como dice ser... el que se mintió fue usted a sí mismo en su propia incapacidad de aceptar la realidad...

Por eso hoy le invito a ser muy objetivo y a creer... sí, creer cuando alguien avisa, porque el mensaje siempre trae directa o indirectamente una verdad que tarde o temprano se hará manifiesta. Por eso, ahórrese el tiempo de autoconvencerse de lo contrario o de intentar dilucidar si puede ser o no posible lo avisado, mejor sea precavido y asegúrese de que nunca pueda sentirse sorprendido una vez que se sepa la verdad...

El aviso, de la naturaleza que sea, debe convertirse para usted en parte de su conocimiento sobre los alcances de esa persona o situación y nunca en materia de análisis probabilístico, eso no le corresponde a usted. A usted le corresponde tomar las medidas necesarias para poder contrarrestar los efectos que pudiesen surgir una vez que el aviso ocurra.

Por eso, libérese, no intente controlar ni medir ni calcular las amenazas ajenas,  y tampoco genere ideas que avalen su incredulidad, porque es más probable que ocurra a que no. Y ultimadamente, no es su problema, cada quien que sea como desee ser, respételo, deje que materialice eso que dice ser, aproveche el conocimiento previo y deje de sorprenderse, porque créame que si alguien dice algo de sí mismo... lo dice en realidad, aunque lo acompañe con risa, soberbia o  modestia.

No genere expectativas positivas en aquellos que reconocen sus errores y se jactan de comunicarlos. Porque nadie le traiciona si previamente le ha expresado su pensar y su sentir... no deje que sus acciones después le sorprendan, porque no tendrá más argumento de defensa racional que admitir que tenía frente a usted ese aviso, ese conocimiento…y no actuó en consecuencia.

Sea objetivo, no vea más posibilidad de la que existe, si el otro no la ve, otras posibilidades en su vida, no pretenda usted hacérselas ver, porque es probable que no tenga el más mínimo interés en sus hallazgos...

Las personas que cambiamos no cambiamos lo bueno en nosotros, simplemente lo mejoramos, las personas que cambiamos aquellas cosas que consideramos defectos o áreas de oportunidad o simplemente fallos o errores, trabajamos y no tenemos tiempo de autoproclamarnos, simplemente cambiamos, nos transformamos y no con palabras, sino en todo nuestro ser… El que cambia no promueve su cambio, el cambio se promueve a sí mismo…

Por eso, como decía... Ernesto Che Guevara:  “El conocimiento nos hace responsables”. Así que nunca desprecie el conocimiento que le sea proveído... porque quien avisa no es traidor, mejor asegúrese de las medidas que debe tomar frente a ese anticipado conocimiento... finalmente, es y siempre será su responsabilidad como lo administre y elija aplicarlo...

Comparte esta entrada

Comentarios