Antídotos personales

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Paola Domínguez Boullosa 09/06/2014 00:00
Antídotos personales

Todos sabemos qué es aquello que nos envenena; todos sabemos incluso cuál es la cantidad capaz de producir alteraciones funcionales graves en nosotros mismos… todos sabemos qué nos hace daño... y todos sabemos también qué es eso que nos afecta… todos conocemos ese veneno que frena cada uno de nuestros procesos, desde los más simples y hasta los más profundos…

Hay venenos que, sabemos, son provocados, otros que nos lanzan, otros que elegimos tener y otros más que nosotros mismos nos provocamos… porque sucede que todos tenemos algo que nos hace daño y, por elección, por desidia, por ignorancia e incluso por supuesta necesidad permitimos que esos venenos permanezcan con nosotros, sin importar el mal que sean capaces de generar, y cada quien sabe sus venenos y sabe también —aunque no siempre pueda dilucidarlo claramente— cómo deshacerse de ellos o no.

En estos casos... el no siempre es más fácil que el sí, porque aquel que no reconoce en sí mismo los síntomas, difícilmente lo hará con la enfermedad y más difícilmente con la cura, y así vemos cómo sigue existiendo un alto porcentaje de personas que viven atadas a una serie de conductas innecesarias… ese es, al final, el malestar en el que viven quienes se envenenan, independientemente de las causas…

Las causas podrán ser o no proveedoras del veneno, pero es uno quien lo admite en su sistema y lo hace crecer o morir… esa es la responsabilidad que todos tenemos frente a todas aquellas conductas, creencias, sentimientos o acciones que son provocadas por la admisión de esos agentes patógenos... porque, lo queramos o no, ingresan y usted los conoce, basta con saberse y sentirse alterado, incómodo e incluso fuera de sí…

Por eso hoy le invito a inmunizarse frente a esos venenos que han permitido ingresar a su sistema, porque los agentes patógenos siempre están y estarán en el ambiente y es responsabilidad de uno blindarse ante ellos, por eso busque… su antídoto.

Inmunícese, porque sólo así se convertirá en un ser invulnerable, en un organismo que hace frente común a las adversidades, en un organismo que sabe defenderse, protegerse y convertirse en una barrera selectiva… Usted elige qué permite o no que entre en su ser y le modifique, pero que sea usted y nadie más quien lo haga, para que sea también usted y nadie más el único responsable de su  cura…

Porque todos, absolutamente todos, tenemos la cura al mal que nos aqueja… que queramos hacernos responsables o no de su tratamiento es diferente; que asumamos las consecuencias es diferente, y que tengamos la voluntad y la inteligencia para discernir sobre la vida que queremos vivir y a trabajar en ello pese a todo… es la diferencia absoluta… 

Por eso… dése la oportunidad y arriésguese a generar esos antídotos que le hagan imperturbable, permítase crear todas las medidas necesarias para blindar su sistema. Aprenda a ser ecológico con usted mismo, a ser selectivo, a proveerse de las personas, ideas, pensamientos y sentimientos que le hagan sentir mejor y deshágase de una vez por todas de aquellas cosas que, sabe, le enferman.

Recuerde que hay venenos mortales, venenos que matan sus ideas, sus creencias, sus sentimientos y, peor aún, sus oportunidades; reconózcalos y actúe en consecuencia, no permita que avancen porque nunca se irán, ya que no están programados para ello.

André Maurois decía... “Todo deseo estancado es un veneno”… Octavio Paz decía que “Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo.... del miedo al cambio…”. Como ellos, usted debe saber cuáles son sus venenos y, para ellos, cuáles sus antídotos…

Las palabras, las críticas, las observaciones, los referentes, los sentimientos y sobre todo las experiencias y las creencias no tienen un valor en sí, el valor se lo otorga usted, porque sólo usted es quien puede decidir qué de eso propio o ajeno le es benéfico y qué no, sólo usted las califica, sólo usted elije creerlas o no, aceptarlas o no, cargar con ellas o no… en sí mismo… todo puede significar nada y viceversa simplemente porque usted así lo decida …su único valor es la prioridad que le da en su vida, así que elija bien y sea prudente en su elección porque cada uno de nosotros somos resultado de eso en lo que elegimos creer y hacer para nosotros mismos. Nuestra felicidad, nuestra paz, nuestro desarrollo no depende de nadie más y jamás pueden estar supeditados a nada ni a nadie más que a uno mismo.

Acepte que los venenos siempre existirán y que de usted depende que no vivan en usted, porque incluso ese valor dañino es usted quien se lo da… por eso reconozca sus venenos y actúe en consecuencia, nadie más que usted es el responsable de su cura. Conózcase lo suficiente para poder salvaguardar su salud… porque la enfermedad más grave no está en el cuerpo, está en el pensamiento, en la razón, en la incapacidad de elegir lo que es mejor para nosotros y, peor aún, en la incapacidad y en la falta de voluntad de hacer algo al respecto una vez conocida la causa.

Encuentre sus antídotos y ellos mismos le llevarán a ese lugar al que no se ha permitido llegar… Buena suerte.

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