Atizar

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Paola Domínguez Boullosa 04/06/2014 00:00
Atizar

Se atiza a las brasas para generar calor, así como se atiza a las bestias para que cumplan con su trabajo... y lo increíble es... que también existen personas felices de atizar los pensamientos ajenos y, peor aún, que también existan quienes han caído en ese papel de bestias... Porque en ese papel se cae una vez que se le permite a un tercero que ponga en duda nuestros pensamientos, encienda nuestras pasiones y despierte en nosotros acciones muy poco razonadas...

Todos podemos perder el control, en cierta medida es normal y ocurre, pero perderlo porque alguien en su anhelo de generar discordia nos provoque y respondamos... eso es inadmisible. Porque siempre existe ese alguien ávido de interés o de malicia que se entretiene dirigiendo e interpretando comentarios en direcciones adversas, a fin de poder disfrutar la épera prima de aquello que orquesta, ya sabe... esa gente que goza con generar conflicto donde sea que haya oportunidad, para luego presentarse como falso mediador.

Y lo peor no es la actitud de quien atiza, sino del que se deja atizar, porque siempre  hay que saber muy bien de quién vienen los mensajes que recibimos todos los días, y es responsabilidad de cada uno verificar su procedencia y veracidad... Por eso no es el que atiza, sino el que se deja atizar el que fracasa en este tipo de relaciones malsanas, y no fracasa con el tercero al que se enfrenta por el hecho de ser atizado por otro tercero, sino y peor aún... fracasa ante sí mismo en su incapacidad no sólo de no controlarse, sino de ceder el control de su ser... a otro.

De todos los males permisibles, ése es el peor... ceder el poder de nuestra mente a otros... Porque nuestra mente es nuestro mayor centro de operaciones y es nuestro deber y nuestra obligación mantenerlo bien resguardado, pues quien entra en la mente, entra en todo lo demás...

Por eso hoy le invito a darse la oportunidad de resguardar ese recinto y a obligarse a no creer en las palabras ajenas, y mucho menos cuando se trate de generar discordia, porque nadie que envíe ese tipo de mensajes tiene los valores humanos necesarios para formar parte de su vida.

Ante el atizador, hay que ser firme, porque siempre cuenta con un cúmulo de historias fantásticas preparadas explícitamente para quitarle a usted el poder y el control sobre su persona. No caiga en la tentación de sus palabras, no importan los mensajes, las críticas banales ni tampoco las ofensas o mentiras creadas, usted siempre tiene que estar por encima de esas cosas y esas personas, no entre en ese juego de provocaciones que sólo le hará fallar ante usted... y ése, de todos, es el peor de los fallos.

Deténgalo y deténgase... si se niega a participar en la lucha que pretende provocarle, él es quien tendrá que luchar contra él mismo, si por el contrario participa en ella, usted será quien tendrá que hacerlo y, créame... no lo vale, nada ni nadie vale tanto como para  entregarle lo más importante que tenemos, no ceda su poder, no ceda su control, no le permita la entrada a ese intruso que nada viene a aportarle, diga no... y siga su camino y, por lógica, no olvide  nunca  qué  clase de persona es quien así procede…

Sería vergonzoso saber que hemos sido convertidos en bestias por un atizador, que no es más que un instrumento diseñado para avivar o espabilar al que no tiene la fuerza suficiente para mantenerse firme, y nadie seguro de sí requiere de ningún tercero instrumental para saberse con carácter...

Las personas con carácter lo son porque se saben dueños de sí, de sus pensamientos, sentimientos y acciones... los de carácter débil son los que se dejan provocar por un ajeno y sufren en consecuencia... Aléjese, no se permita ser víctima de la corrupción y malevolencia de quien atiza, utilice sus buenos modales y déjelo hablar.

Que hablen... que hablen, siempre es mejor que hablen de uno a que uno no signifique nada para nadie, deje que le critiquen, la gente respetable no les creerá, deje que digan lo que tengan que decir, están en todo su derecho de canalizar su maldad como mejor les plazca, déjelos hablar... que hablen, déjelos... pero que ninguna de sus palabras signifique un  distractor para usted, si usted no les da importancia, tampoco nadie se la dará... es nuestra responsabilidad minimizar aquello de lo que la gente habla cuando se trata de nosotros, si es bueno, agradézcalo, si no lo es, minimice la atención... siempre habrá alguien que diga lo contrario y... qué mejor.

Recuerde que usted también está en todo su derecho de aclarar esa información equivocada sobre usted, si así lo considera. Y si ese es el caso, hágalo, pero de frente con la persona correcta, no a través de intermediarios ni de terceras personas, vaya directo a la fuente, una vez contenida... ella misma se encargará de tranquilizar a sus emisarios.

Contenerse no siempre es fácil, pero sí imprescindible si queremos ser y sentirnos dueños de nuestra vida, no permita que le perturben bajo ningún argumento, salga, tome el aire, señale con claridad que no está dispuesto o que no es el momento indicado, usted sabrá qué decir que sea convincente, y  acompáñese de las buenas maneras... recuerde que nadie es capaz de tomar decisiones correctas a partir de una realidad distorsionada, y la ofuscación altera la realidad... así que respire hondo y tómese el tiempo prudente para decir no... ése será su mayor triunfo... que lo sepan y se sepa... dueño de sí.

Déjelos, déjelos, déjelos que hablen... algo tendrá usted que les llama tanto la atención, mientras tanto, siga esforzándose por ser cada vez la mejor versión de usted mismo. Felicidades...

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