Cinco minutos…

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Paola Domínguez Boullosa 02/06/2014 00:07
Cinco minutos…

Todo cambia, todo el tiempo… y todo pasa todo el tiempo… nada, absolutamente nada se mantiene conforme a ninguna predicción, no existe ningún cálculo exacto, ninguna precaución asumida es suficiente en su totalidad, como tampoco ningún descuido o desidia nos asegura un fracaso, tampoco el máximo  esfuerzo nos garantiza  una excelente recompensa, así es como funciona la vida en esa parte desconocida que nunca deja de sorprendernos…

Sólo cinco minutos son suficientes para que todo, absolutamente todo, en nuestra vida pueda dar un vuelco. Cinco minutos para que dejemos de pensar como pensábamos, de creer lo que creíamos, de sentir lo que sentíamos e incluso… cinco minutos bastan para que dejemos de vivir como vivíamos… y no es finalmente el tiempo el responsable, sino lo que sea que ocurra en ese lapso  y que tenga la fuerza suficiente para hacer de nosotros alguien diferente.

Nunca es el tiempo… aunque insistamos en hacerlo responsable. El tiempo… esos cinco minutos, son únicamente un referente, el espacio donde tuvieron a bien o no, ocurrir  diferentes situaciones o quizá sólo una… pero tan importante, que para siempre  esos cinco minutos nos serán inolvidables.

Somos nosotros no el tiempo, quienes convertimos esos cinco minutos en inolvidables para bien o para mal, somos nosotros quienes decidimos qué hacer, o qué no hacer, en esos cinco minutos  y la consecuencia de lo que hayamos decidido hacer nos sorprende y —a veces no tanto—, y en  lo que encierra esa sorpresa está el valor que le damos al tiempo… pero no, nunca es el tiempo, somos nosotros y nuestras elecciones…

Por eso hoy le invito a reconsiderar qué hacer con esos cinco minutos desconocidos que nos presenta la vida de tanto en tanto. ¿Está usted preparado para presentarse ante eso desconocido que puede ser que termine por representar esos cinco minutos únicos que se vuelven inolvidables?

Quizá pensará que no, ése es el error que asumimos sin ni siquiera intentarlo… ése es el momento en el que renunciamos a ser diferentes, esos son exactamente los cinco minutos que hacen que nuestra vida siga igual… cosa muy distinta sería vivir asumiendo que lo desconocido es una de esas certezas a las que todos estamos obligados en la vida lo queramos o no y, deberíamos  estar siempre preparados…

Todo aquel que sabe lo que tiene que hacer, siempre estará preparado ante lo desconocido, simplemente porque se conoce a sí mismo y no necesita nada más… conocerse, eso es finalmente lo que hará la diferencia  y dé valor  a esos cinco minutos… que como todo también pasarán…

Mire su vida… le aseguro que ya se le habrán presentado en ella esos cinco minutos, y le aseguro también, que aunque estaba preparado quizá no lo reconoció al momento, pero finalmente lo supo porque se conoce  a sí mismo y…. esos cinco minutos de lo desconocido son los pequeños y grandes  retos  que nos ofrece la vida para probarnos a nosotros mismos, para probar nuestros alcances y nuestras limitaciones…  y son los cinco minutos que nos hacen sentir más fuertes o más necesitados…

Porque ocurre que ante lo desconocido se baja la guardia se pierde la calma, nos dejamos azotar por el miedo y dejamos de creer… cosa muy distinta sería reforzar la guardia, mantener la calma, desafiar el miedo y creer, creer con más fuerza en nosotros mismos y en todo lo que somos capaces de lograr, porque nada está escrito en piedra, nada tiene que ser como se dice o se augura cuando se está ante lo desconocido, simplemente porque ante lo desconocido sólo existe el ingenio y la inteligencia con la que seamos capaces de   enfrentarlo…

Por eso recuerde… existen  esos cinco minutos en la vida y nos van a obligar a ser y sentirnos diferentes, recuerde también que de usted dependerán los argumentos que sustentarán las razones por las cuales se convertirán en inolvidables… use esos cinco minutos para crecer, para evolucionar… para ser y sentirse mejor.

Decía sir Francis Bacon: “Escoger el propio tiempo es ganar tiempo”. Escoja su tiempo, no desaproveche esos cinco minutos que pueden marcar la diferencia en su vida, y gane tiempo, porque siempre el mejor tiempo, el tiempo extraordinario es aquel que nos deja grandes enseñanzas, mejores experiencias, entrañables recuerdos y la  seguridad a nosotros mismos de que podemos dejar de ser lo que hoy somos, para ser cada vez más y mejor… nosotros mismos.

Mire de frente, abrace esa breve oportunidad y haga de ella algo de lo que siempre pueda sentirse orgulloso, deje de reinterpretar acontecimientos en su vida en los que no respondió como hubiese deseado, mejor prepárese porque ese tiempo puede volver, responda esta vez y marque la diferencia. No deje que su vida se llene de posibles intentos, de ensayos fallidos de arrepentimientos absurdos y ya innecesarios.

Abra los ojos, manténgase firme y confíe en que los siguientes cinco minutos puede hacer la diferencia, porque siempre llegan, porque siempre ocurren, porque todo cambia y sobre todo… porque todos lo necesitamos… deje que la vida le sorprenda porque en esa sorpresa de lo desconocido está su mejor versión siempre y cuando  decida afrontarla... buena suerte…

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