Medirse

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Paola Domínguez Boullosa 28/05/2014 00:00
Medirse

Vivimos rodeados de criterios y de parámetros... y entre unos y otros intentamos resolver nuestra vida de la mejor manera posible. Los criterios,  porque nos ayudan a conocer... —si se le puede llamar conocer— la verdad — si se le puede llamar verdad—… los parámetros porque… son factores que nos ayudan a valorar... Y en ambos casos todo depende —como en todo— de aquellos que hayamos elegido...

Porque en el universo de criterios y parámetros elegimos muchas veces a favor o en contra de nosotros mismos... elegimos a favor cuando son nuestras propias experiencias las que consolidan los criterios y los parámetros que dirigen nuestra vida. Elegimos en contra cuando dejamos a un lado las experiencias vividas y pretendemos seguir las conclusiones de las experiencias ajenas... devaluando así la única medida posible para poder valorar nuestros avances o nuestros retrocesos...

Porque nadie se puede medir a sí mismo a partir de lo que otros han vivido... y, sin embargo, se hace, lo hacen, y no todos... también existe esa clase de personas que reconocen en su haber tantas diferencias con lo ordinario que no les queda más que considerar que su vida no es que sea diferente... sino que... simplemente es extraordinaria.

Y... siempre será mejor considerarse diferente que igual y extraordinario que ordinario, pero este cambio de pensamiento y conciencia requiere de una enorme valentía y de una voluntad férrea de saberse uno mismo como único creador y gestor de la administración de sus criterios y parámetros... porque siempre habrá quien miré con extrañeza su vida y lo mida con eso poco que ve o sabe de usted, y quizá peor aún, que se atreva a medir su vida a través de sus propios criterios y parámetros y, en esa absurda misión... concluya que su vida es un rotundo fracaso o un enorme acierto...

Fracasos y aciertos que, para quien se sabe diferente y extraordinario, poco importan, porque tampoco permite ser medido por nadie... y esa es la pequeña gran diferencia que hace que vidas fuera de lo ordinario o de lo igual se conviertan en aciertos o en fracasos... en la atención que le otorgan o no a todos aquellos que se empeñan en medir las elecciones que usted ha hecho en su vida.

Si usted es de los que siente que su vida se ha salido de todo criterio o parámetro común... felicidades, es posible que haya descubierto que su vida es extraordinaria y. dado el caso, habrá descubierto también que no podrá aplicar ningún otro criterio ni parámetro fuera de todo aquello que hasta hoy haya experimentado... porque nunca es el tiempo vivido, sino las experiencias vividas las que nos colocan en un punto fuera de lo ordinario...

No les importa el tiempo ni la edad ni las circunstancias a quienes les toca vivir diferente, poco más les queda que saberse diferentes y mirar su vida como algo diferente. Porque pudieron haber intentado proyectar nuestro futuro desde la infancia, o habremos podido proyectarnos a nosotros mismos conforme a lo conocido, pero lo conocido fácilmente se convierte en desconocido cuando la vida se nos presenta distinta...

Nada ni nadie nos prepara para que la vida insista caprichosa en salirse del guión de lo comúnmente aceptado, y se sale, y una vez que se manifiesta así... no hay regreso, hay que recibirla de la mejor manera posible y abrazar esa oportunidad que se nos presenta de ser diferentes y obligarnos por ello a ser extraordinarios.

Por eso hoy le invito a medir el desempeño de su vida, no a partir de las vidas ajenas ni tampoco de lo comúnmente aceptado o conocido.

Su vida es suya y no tiene punto de comparación ni criterio ni parámetro  ajeno válido utilizable para medirle a usted, así que no permita que le comparen ni en experiencias ni en creencias ni en sentimientos, y mucho menos en desempeños o en elecciones, porque sólo el que vive una vida diferente a lo conocido puede saber el reto que implica desconstruir, reconstruir y construir una nueva forma de pensar, de administrar lo vivido, de desechar lo conocido y de generar nuevas formas de vivir, respetando y acatando lo comúnmente conocido.

Así que poco importa si su vida se sale de toda norma, sálgase de ella y genere todas aquellas posibilidades que le permitan tener una vida única y feliz, porque no hay nada bueno o malo en lo ordinario, como tampoco lo hay en lo extraordinario, el sufrimiento no nos hace siempre héroes, también genera grandes víctimas, como tampoco los grandes éxitos generan personas respetables... la vida, al final... depende de esos criterios y de esos parámetros propios que elijamos para medir nuestros propios desempeños, y nadie es más experto en su vida que usted mismo, así que no mire hacia ningún otro lugar ni a ninguna otra vida,  su vida es su mejor libro de consulta, su mejor maestro y su mejor guía.

Si ha vivido mucho en poco tiempo, felicidades... si ha vivido poco en mucho tiempo, ocúpese, porque la vida es solo una y nada se compara con vivirla a conciencia, y para ello necesitamos que coincida con lo que se cree, con lo que se siente y con... cómo se vive.

La mejor vida es la vida consciente y congruente... no importa lo que se haya presentado ante usted, importa cómo haya respondido y como responda a eso que se presenta hoy, y bienvenidas las vidas fuera de lo ordinario, porque aun sin quererlo o esperarlo, si se acepta, créame, no existe nada más apasionante que saber que no hay nada escrito sobre esa clase de vidas... sólo la intención, el ingenio y la creatividad  de quien la vive...

Elija sus criterios y sus parámetros y viva la vida que se le haya presentado de la mejor manera posible, porque esa es la única vida que puede presentarle las oportunidades que necesita para avanzar, no mire atrás, ya no hay nada ahí... mire de frente y mida su vida de acuerdo a ella y no a otra... y como decía Lewis Carroll: “No puedo volver al ayer, porque ya soy una persona diferente”, felicidades y bienvenida sea... la diferencia.

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