Lo imperdonable…

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Paola Domínguez Boullosa 26/05/2014 00:00
Lo imperdonable…

“Los únicos errores que cometemos en la vida son las cosas que no hacemos”.

Emma Thompson

 

Hay oportunidades que dejamos pasar, y que nunca regresan, quizá incluso ni siquiera las recordamos; existen otras que vuelven a nuestra mente envueltas en un hubiera, en tiempo pasado y que pueden hacernos sentir hasta culpables por haberlas dejado pasar y puede ser que después, nos damos cuenta de que cometimos un error, que quizá esa oportunidad perdida, pudo haber hecho en nosotros alguna diferencia y que tampoco era tanto el esfuerzo o la renuncia que se necesitaba para aprovecharla y además que posiblemente podríamos ser más felices. Nunca se permita un hubiera… ya que como bien dicen… no existe.

Ocurre con frecuencia, que los argumentos que sostenían nuestra primera opinión dejaron de tener valor, ocurre que cambiamos y ocurre también, que terminamos por darnos cuenta que aun estando preparados para hacerlo lo dejamos pasar… Y como siempre, debimos  ponderar los riesgos, porque, hay cosas en la vida que nunca debemos  dejar pasar, siempre será mejor intentarlo, aunque en el intento no se alcancen por completo los resultados esperados, porque puede ser también, y a veces sucede, que esa oportunidad perdida, podría haber sido  una nueva experiencia, un nuevo aprendizaje, y quizá… hasta un nuevo destino…

En realidad, nos hemos empeñado en considerar al error como algo negativo en nuestras vidas y calificamos sin mucho acierto como error, a aquellas cosas que no siguen el destino que creíamos que seguirían, pero esos no son errores son únicamente ensayos, intentos, fallas quizá  de  planeación,  e incluso omisiones…. pero sin ellas nunca lograríamos llegar a la meta que nos hemos propuesto. En toda planeación, hay que flexibilizarse un poco… es necesario dejar espacio para la imaginación, para la creatividad  y también dejar, que el propio proceso natural de las cosas siga su curso… 

Lo  que creíamos un error puede representar la mejor y mayor oportunidad de nuestra vida, un cambio radical o paulatino de creencias, sentimientos, pensamientos y…. conciencia. El error es subjetivo en su apreciación individual, pero siempre objetivo en el mensaje que trae consigo… el error nunca ocurre para nada, el error siempre exige de nosotros un aprendizaje, un cambio y la generación de otra nueva oportunidad… por lo menos la de ser…. diferentes.

Por eso hoy, le invito a cambiar su apreciación del error, considere que hacer nunca es un error,  el peor error es no intentar hacer lo que se nos presenta en la vida como una oportunidad…  y la primera oportunidad es esa… simplemente intentarlo.

Decía un gran médico Santiago Ramón y Cajal “… lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia…” si sabe que la oportunidad está frente a usted no la deje pasar, porque todo pasa, nada tiene un tiempo permanente, nada se queda igual, todo sigue su curso… dejemos de justificar los miedos al cambio porque es ahí donde radican todos nuestros males.

Y si pasa esto o aquello, bienvenido sea ¡por supuesto que algo pasará!.. finalmente eso buscamos, que algo diferente pase, inténtelo, deje que ocurra, haga que ocurra, haga que pase, permítase cambiar su vida aunque a veces sienta y crea que o no puede cambiarla o no tiene nada que cambiar, porque… todo cambia y debe cambiar, interceda por sus cambios porque son sólo suyos, es su vida y la de nadie más…

Apártese del miedo, de las críticas, de los criterios, de las apreciaciones propias y ajenas y dése la oportunidad de hacer eso que quiere y necesita,  porque cuando fijamos nuestra atención en algo nuevo o diferente nunca nos estamos equivocando, quizá sea algo que debamos conocer o descubrir o quizá algo, que debamos disfrutar o aprender a disfrutar  por lo que nunca  será... un error.  Un gran error que sí cometemos es aferrarse a lo conocido, al pasado, a lo vivido, al aprendizaje de las malas experiencias, a la permanencia, a la creencia de que siempre todo es igual, al sentimiento de que nada puede ser diferente, a creer y sentir que no existe nada nuevo por descubrir, y peor aún a saberse dueño absoluto de la verdad y del conocimiento propio y ajeno… porque creer y sentir que no queda nada por hacer es igual a permitir que su vida se convierta en un error y aplaudirse por ello. Todos quisiéramos saber lo que va a pasar, sin embargo esa ignorancia es la que nos mantiene vivos y nos permite buscar y apreciar esas oportunidades que todos necesitamos para sabernos dueños de las elecciones de nuestra propia vida, por eso no insista… el destino se construye todos los días, ahí está para cada uno a la espera de ser aprovechado, vivido, creado… no deje que nada ni nadie le detenga, si sale conforme a lo esperado, qué mejor, si sale mejor… aún puede ser mejor y si no sale como creía, maravilloso sabrá más, conocerá más y lo intentará nuevamente de forma distinta.

Atrévase, haga, nunca deje de hacer porque siempre existen mil formas de hacer y sólo una para no hacer, no se cierre, no se niegue la oportunidad que está hoy frente a usted porque puede ser que mañana ya no exista y tampoco exista ya, la oportunidad de generarla. Tome la vida como viene acepte los retos, defienda sus puntos, apoye sus sueños, defina sus deseos, y elija, elegir hacer, porque siempre que algo llega a usted debe tener los argumentos suficientes de prueba para aceptar o desechar esa oportunidad y para eso debe probarlo y decidir… de eso se trata lo nuevo…

Hágalo y acostúmbrese a hacerlo porque la voluntad también se vuelve conformista y se atrofia ante el temor. No deje que la vida le pase por delante… porque al final, nunca existirá ningún hubiera ni la repetición de ninguna creencia pasada  que justifique el error de no haberlo ni siquiera intentado…

Recuerde lo peor ya pasó, lo peor nunca está por venir cuándo hemos hecho todo por aprender de lo vivido, lo peor no forma parte de aquellos que insisten en ser felices  y volver a intentarlo, y hacer lo que se deba hacer una y mil veces… sólo es una vida, sólo hay una vida… la más importante… la suya.

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