Sin aditivos

COMPARTIR 
Paola Domínguez Boullosa 05/05/2014 00:00
Sin aditivos

Nada se puede entender, comprender y asimilar, si primero no se tiene el interés de conocer algo nuevo, y si no se tiene interés por lo nuevo, estamos casi predestinados a vivir de lo conocido, de lo existente, de la memoria, de lo que ya no está vivo siquiera... mal presagio para aquel que quiere cambiar… El cambio no puede ocurrir a través de lo ya existente, el cambio sólo puede darse observando y reflexionando sobre la posibilidad de que podría existir aquello que aún no existe…

Vivir queriendo cambiar, de acuerdo o con base en lo que ya hemos vivido, no es la mejor fórmula para obtener una transformación real, quizá sí aparente, pero no real; dejar de hacer algo que no nos ha dado resultado no resuelve que lo que haremos en su lugar sí lo dé...

Quizá podamos leer toda la información existente y conocer todas las teorías, quizá también la persona en la que más confiamos nos dé su punto de vista, pero la realidad es… que esas sólo son opiniones sobre una verdad personal, quizá comprobada quizá no, pero no son más que verdades que han servido para otros y que no le aseguran que puedan funcionar para usted…

Por eso es tan importante mirar hacia uno mismo, hacia nuestro interior y dejar a un lado —aunque sea por un instante— toda la información, conocimientos y experiencias ajenas, porque la verdad que a cada quien le funciona para avanzar en la vida, nunca puede ser la misma verdad. La única verdad que le va a ayudar será su verdad, una vez que, en lugar de conocer lo externo, se tome el tiempo necesario para conocerse a sí mismo tal cual es… sin aditivos.

Los aditivos son simplemente todas esas cosas a las que le hemos dado un valor que por sí mismas no tienen, son todas esas cosas que hemos sumado a nuestra vida para conservarla en mejor estado, para aumentar o mejorar nuestra esencia, y no, los aditivos no son ni buenos ni malos, su poder está en el valor que le damos y, al hacerlo, nos restamos a nosotros mismos…creencias, prejuicios, juicios, valoraciones, suposiciones y todas aquellas cosas que hemos hecho nuestras y que nos esclavizan… mientras seguimos pensando que nos definen… y la realidad es que sólo nos define realmente la verdad que hayamos podido concientizar sobre nosotros mismos, esa verdad con la que realmente elegimos y decidimos sobre nuestra propia vida… esa verdad que a veces se revela rebelde, pero que es la única verdad real sobre nosotros mismos.

Porque no se cambia a partir de dejar de hacer, ni tampoco de las represalias, de los caprichos no cumplidos, los miedos, los egos… o los tabúes, se cambia cuando uno comprende que eso que hace no le hace bien y no persigue sus objetivos de felicidad en la vida…

Podemos tener todo el conocimiento del mundo y seguiremos estando condicionados a eso que ya existe o que ha servido para otros pero que, obligatoriamente, no lo hará para nosotros. La única manera de encontrar una verdad para nosotros mismos está en nosotros mismos, una vez despojados de lo existente y probado que ha dejado de resultar... en definitiva, hay cambios triviales que pueden servirse de otras verdades probadas, de experiencias propias e incluso de opiniones inteligentes… pero hay otros cambios… los trascendentales, que no…

Los trascendentales… esos cambios que nos hacen sentir renovados, esos cambios que nos permiten vernos y sentirnos totalmente diferentes, esos cambios que nos permiten reconciliarnos con elecciones afortunadas y otras no tanto, esos cambios que liberan, que fortalecen, que nos enorgullecen finalmente del camino trazado, de las decisiones tomadas, de las experiencias vividas y de todo aquello que ha formado parte de nuestra vida, porque, al final, sólo forman parte de un pasado… un pasado ya muerto e inservible, del que se ha rescatado sólo aquello que valía la pena…

Y todos, en algún momento, debemos despojarnos de todos los aditivos, de todo el archivo muerto de nuestra vida, y exigirnos a nosotros mismos una nueva verdad, una verdad propia de la que nos sirvamos para seguir adelante más ligeros, más auténticos, más plenos, más felices, más inteligentes y, sobre todo, más convencidos… de que lo más valioso que tenemos no es lo que ha existido ni lo que existe, sino el potencial de crear a partir de lo inexistente en nosotros mismos, una nueva realidad, esa realidad con la que hemos soñado, esa realidad que hemos deseado y que si así lo queremos, habremos de vivir…

Nada hasta hoy ha demostrado que lo no conocido es inexistente… todo lo nuevo parte de la necesidad de una respuesta… si las respuestas que necesita no existen, haga que existan, si lo ha deseado, si lo ha ideado… ya es posible, no demore… hoy lo invito a buscar esa verdad que haga que exista en su vida lo que hoy parece… sólo parece…  inexistente…

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red