El primer diagnóstico

COMPARTIR 
Paola Domínguez Boullosa 07/04/2014 00:17
El primer diagnóstico

Definitivamente… no hay peor enfermedad que aquella que nos causamos a nosotros mismos en nuestra incapacidad de tomar decisiones…

Ira, enojo, molestia permanente, incomprensibles fluctuaciones del temperamento, mal carácter, respuestas espontáneas, duras y poco pensadas, reacciones inusitadas, tristezas… todo pareciera indicar que nuestra capacidad de mantener el pensamiento claro y la paciencia se han agotado…

Y es que hay días, en los que difícilmente somos capaces de reconocernos a nosotros mismos ante esa especie de furia que nos controla, sin saber o a sabiendas, de que en realidad es aquello que nos perturba y, no nos deja ser ni dejar de ser, aquello que... ya no estamos dispuestos a soportar.

Y no, no existe nadie que nos pueda ayudar a salir de ese casi permanente estado de irritación…nada ni nadie ni consejos ni meditaciones ni especialistas ni sustancias ni espacio de ocio ni recreación alguna que nos permita a lo mínimo, vislumbrar un momento de calma que nos devuelva aquel control que hemos perdido…  la realidad es que si nosotros no sabemos qué ocurre, mucho menos los demás aunque quieran ayudarnos… y es que no hay mejor maestro para las cosas de la inquietud que uno mismo… y se nos olvida…

Se nos olvida que sólo uno sabe que le ocurre en realidad y negarlo es igual a no querer admitir en uno mismo la fuente de sus males, porque todos… —siendo honestos y con un grado de responsabilidad medianamente aceptable—,  sabemos sin mucho análisis o sí, qué es aquello que nos perturba y nos hace perder la razón o parecer que la perdemos…

Y en la pérdida incomprensible o no, pero siempre consciente, habrá que comenzar deslindando responsabilidades ajenas, sobre todo de aquello que sentimos y pretendemos hacernos creer que nos afectan, porque... cuando uno se pierde en definitiva el que está mal es uno, independientemente de los daños o no que creamos qué nos hayan causado, y créame no hay nada más vergonzoso que perderse a uno mismo en un ataque de irritabilidad… porque si uno se pierde a sí mismo… absolutamente todo está perdido…

Por eso hoy le invito a escucharse. Tómese cinco minutos para averiguar qué es en realidad lo que siente, cuáles son los pensamientos y las ideas que le acompañan previo a esos momentos de explosión y, en general, intente definir con la mayor claridad posible cuál es el hilo conductor de todo eso que está sintiendo porque siempre hay algo que hace que perdamos el equilibrio, y deberíamos comprender que a veces el dolor o el cansancio físico, mental o emocional suelen ser los responsables de esos momentos dónde la susceptibilidad está a flor de piel…

Y también ocurre que la injusticia o la presencia de alguna amenaza nos haga tomar la ira y el enojo por bandera, porque estas emociones son también una respuesta inmediata de nuestra mente ante el peligro, real o creado por nosotros mismos… finalmente estamos en presencia de una serie de emociones que nos alertan sobre algo que no está bien y si nos asimos a la agudeza, posiblemente podamos comprender que eso que ocurre, además, nos exige y requiere de una intención y voluntad de cambio inminente…

Por eso no hay nadie mejor que uno para resolver aquello que nos inquieta, no importa la naturaleza o el origen, siempre el primer diagnóstico debe ser personal, ésa es una de nuestras mayores responsabilidades, cuidar de nosotros mismos, y no sólo en materia físico-biológica sino de forma integral, porque está absolutamente comprobado que puede más una mente enferma que una enfermedad, así que cambie lo que deba cambiar primero en sus ideas, pensamientos y creencias y atienda a sus emociones, porque es probable que ahí se encuentre la respuesta para todos sus males…

Usted verá según el diagnóstico qué es en realidad lo que debe hacer, y priorice, priorice en la calma que requiere todo ser humano para pensar y razonar la realidad comprobable por encima de la verdad perceptiva y tome decisiones, se sorprenderá del poder que tiene usted mismo para desechar los males que le aquejan, y puede ser que requiera de expertos y puede ser que no, con ellos o sin ellos, hágase responsable de usted mismo, porque finalmente no importa la responsabilidad que otros puedan tener con respecto a lo que usted ha considerado un daño o una amenaza que le ha llevado a este punto ni tampoco le servirá el empeño con el que alguien quiera ayudarle… al final si usted no hace todo por ayudarse a sí mismo seguirá siendo siervo y esclavo de las inclemencias de su inquietud, de su irritabilidad…

Mejor elija liberarse, libérese de eso que sabe que tiene que deshacerse porque de que lo sabe… lo sabe, y si no, haga un intento por aceptar lo que no desea aceptar y tómelo con calma, pierda el miedo cualquiera que éste sea, porque el miedo es nuestro principal supresor y… avance. Créame, nada puede ser peor que sentirse preso de un poder ajeno, no importa si es mental o físico, nada puede ser peor que no poder elegir sobre nosotros mismos… elección que además sólo a nosotros nos corresponde y  de la que sólo nosotros somos responsables…

Así que respire profundo y sienta... que siente, recuerde que el primer diagnóstico siempre es personal… Mucha suerte…

Comparte esta entrada

Comentarios