Silencio merecidón

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Paola Domínguez Boullosa 10/03/2014 00:00
Silencio merecidón

Hay silencios que se ganan a pulso. Silencios que calman, silencios que alteran, silencios que ponen fin y otros que dan comienzo...

El silencio, es quizá de todos los argumentos el más interesante, porque no hay silencio sin razón y razón sin argumento, de ahí lo enigmático del silencio… bien se dice que el que calla otorga y sí, otorga al otro el derecho de pensar lo que sea que desee pensar, de sentir lo que sea que desee sentir y de reaccionar como sea que así lo decida. Y quizá lo haga, quizá no, porque no siempre y no todos tienen la capacidad de saber interpretar un silencio… el egoísmo suele ser más terco que la razón…

Y  ante la terquedad egoísta… de poco sirve un cúmulo de razones y sentimientos porque la interpretación siempre irá en el sentido que mejor le convenga a la intención de quién lo reciba. Y… a decir verdad… poco o  nada importa cómo interpreten sus silencios, lo importante es que usted sepa cuándo… callar.

Callar sus sentimientos, sus emociones, sus pensamientos y sobre todo sus inquietudes, porque créame que si la persona que tiene enfrente no puede escucharle y se dirige a usted con insolentes reclamos u opiniones, la mejor opción siempre será callar y seguir adelante… se lo digo, porque se necesita mucha inteligencia y sensibilidad para escuchar lo que sea que se tenga que escuchar y no hacer de lo escuchado, una conclusión llena de observaciones personales y sentencias.

Por eso hoy le invito a practicar el silencio merecido hacia usted y hacia quien así usted lo considere porque nadie puede  pensar como usted ni sentir como usted ni tampoco,  elegir lo que usted elige bajo los mismos criterios;  por eso es tan difícil encontrar un buen escucha, desgraciadamente casi todos tienen ese terrible defecto de creer que se les pide consejo, opinión, aclaración, punto de vista, referente o experiencia similar y no… muchas veces la gente sólo necesita ser escuchada para escucharse a sí misma…

Por eso mejor calle y otorgue ese silencio merecido, porque pocas son las veces donde sus palabras se quedan en el otro, la mayoría de las veces corren sin piedad a encajarse en los escuchas del escucha, y todos ellos, con otros puntos de vista y otras opiniones y entre ellos van sumando a sus muchas veces, necesitada causa, un sinfín de predicciones, que son poco o nada acertadas sobre lo que usted realmente estaba pretendiendo transmitir.

Y no se fíe y menos confíe nada de usted que pueda representar algo relevante de su vida, porque es seguro que no se quedará en el primer oyente. Así que mejor calle, guarde silencio de lo importante, pero en especial de sus inquietudes, de sus planes, de sus miedos, e incluso dependiendo del intérprete de su felicidad… porque todo cuenta para aquel que tiene la necesidad de hablar de otras vidas,  a fin de no tener que hablar de la suya…

Porque siempre pasa que el peor escucha es también el peor intérprete y se dará cuenta porque son también los que preguntan insistentemente sobre el tema que tengan interés sobre su vida o bien el tema de su vida que no les queda del todo claro o aquel que usted haya tenido a bien callar… y lo peor es que en su investigación todo será manejado a su propio interés de rectificación en su línea de pensamiento es decir, no para comprender lo que no entiende —y que siempre será imposible que comprenda— sino más bien, buscará los elementos que le permitan armar de su historia, una historia dramática que contar a los demás. Y si llegase a pasar que haya caído en el supuesto anterior, con más razón otorgue su silencio, el silencio que merece el hablador, y posiblemente no lo calle, pero sí le permitirá a lo menos, mantenerle en suspenso y a la expectativa, mientras usted goza del placer que significa sembrar la incertidumbre  en aquellos que nunca tienen nada bueno qué decir.

Utilice el silencio siempre que sea necesario, porque el silencio no sólo limita el veneno de la gente que no tiene nada mejor qué hacer o que simplemente lleva una vida sumida en la desidia, el aburrimiento o peor aún en el enojo… sino que también, le genera a usted grandes beneficios… lo primero es que nadie más que usted intervenga en sus decisiones, en sus elecciones, e incluso en sus cambios de opinión, además, mantenga sus ilusiones, sus deseos y sus inquietudes sin interferencias, porque finalmente todos somos expertos en nuestra propia vida y sólo por eso no tendríamos que necesitar escuchas y, si de verdad necesita ser escuchado, un consejo o una opinión dígalo y pídalo a la gente que sepa tiene esa respuesta que usted necesita, de nada sirve compartir con alguien que no tiene nada inteligente ni positivo que aportar…

Hágalo, se sorprenderá de los beneficios que genera el silencio merecido… recuerde que sólo toma 21 días modificar nuestros propios hábitos, buena suerte y feliz silencio.

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