El tamaño sí importa

COMPARTIR 
Paola Domínguez Boullosa 27/01/2014 00:00
El tamaño sí importa

Albert Einstein decía que la mente que se abre a una nueva idea,  jamás volvería a su tamaño original… Por eso todas nuestras experiencias, sean buenas o no, no dejan de ser extraordinarias, simplemente porque nos obligan a producir nuevas ideas, panoramas, expectativas y, por supuesto, nuevos compromisos.

Por eso, nos guste o no, el tamaño sí importa cuando hacemos que todo lo que nos ocurre sume a nuestra vida, nos haga pensar, desear y lograr más. Importa cuando nos obligamos a ver todo el tiempo la magnitud de lo que tenemos frente a nosotros y hacemos algo al respecto. Porque cuando algo nuevo ocurre solemos pensar que es más difícil, PROBABLEMENTE peor de lo que fue, lo cierto es que no, simplemente es el desconocimiento que trae lo nuevo, y la única forma de saber su real magnitud es viviéndolo… y lo más interesante es que si usted hoy es capaz de decir que eso que enfrenta es más complicado de lo que fue, es porque ya está preparado para ver eso que está frente a usted que antes no veía, y alégrese, porque quiere decir que hoy sabe más, entiende mejor, y ya conoce las primeras fases de eso que hoy ve, de ahí que una vez que la vida nos obliga o nos ofrece la oportunidad de expandir nuestra mente, nunca más volverá a ser lo que era, a su tamaño original… O sí.

Sí, para todas aquellas personas que se niegan a mirar más allá, que le temen a lo nuevo, que renuncian a la incomodidad que siempre provoca el caos de lo nuevo, y que deciden vivir dentro de un sistema confortable que les evite —en la medida de lo posible— sentir amenazado el control que creen tener de lo que ocurre a su alrededor.

Sí para aquellas que no pueden superar que todo cambie, que no se adaptan a las nuevas circunstancias y, peor aún… que no son capaces de asimilar su pasado y el resultado que ha dejado en su ser, que se niegan a pensar que vivir exige migrar —muchas veces— hacia ideas, creencias y sentimientos que quizá nunca pensamos…

Por eso, el tamaño de las experiencias, el cómo las asimilamos y hacemos propias en nuestra vida sí importa y mucho, porque no somos iguales después de cada día y lo que ese día nos ofrece, siempre y cuando estemos atentos, sepamos aprovecharlo, analizarlo y sobre todo vivirlo intensamente.

Vivir exige de nosotros un único compromiso, asimilar y adaptarse al cambio, es por eso que la vida nos presenta una serie de experiencias que nos van preparando para lo que sigue. Y negarse a vivir esas experiencias y, peor aún, negarse a aprender de ellas, es negarse también a aceptar la lógica de la vida. Es negarse a ser feliz, a evolucionar, a sentirse con la libertad absoluta y consciente para poder elegir qué viene después, qué sigue después para nosotros, nuestros asuntos… para nuestra vida.

Por eso hoy le invito a reconsiderar cómo toma cada una de sus experiencias, qué hace con ellas y con el aprendizaje que le dejan o que intentan dejarle. No se niegue la oportunidad de experimentar lo que cada día le ofrece, observe, analice y resuelva sin miedo lo que haya que resolver, porque sólo se trata de eso, de una experiencia que le hará, si cabe, más feliz, más capaz, más fuerte… No se niegue a vivir la realidad frente a usted porque ésta también cambiará y dejarla pasar es renunciar a que la realidad de mañana sea mejor.

Recuerde que el tamaño de cada experiencia sí importa, que cada experiencia es personal y cada aprendizaje también, recuerde que sólo usted elige si permite que esos aprendizajes expandan su mente o la estrechen, esa es la única decisión que podemos tomar, evolucionar o involucionar. Es sencillo, se dará cuenta que evoluciona cuando se sienta cada día más seguro de sí mismo, cuando esté satisfecho con quién es y cómo ejecuta su vida, cuando evalúe la realidad y ésta cada vez sea mejor, cuando sea más flexible, cuando conozca sus debilidades y sus defectos y actué en consecuencia, cuando se ría más de sí mismo, cuando critique y juzgue menos, cuando se interese más por todo, cuando se haya olvidado de lo que es la complacencia y la apatía, cuando sepa ser feliz sin importar las circunstancias, cuando tenga la certeza de que, pase lo que pase, usted siempre está preparado… y, finalmente, cuando sienta que aún queda mucho por experimentar, muchas razones por las cuales vivir, mucho que aprender, que desear, por lo que apasionarse y por lo que seguirse sorprendiendo…

Y si por el contrario usted decide involucionar… también es sencillo descubrir que va bien encaminado… se seguirá quejando, viviendo en su rol de víctima, seguirá buscando responsables y rescatadores, anhelando lo que fue, culpando y haciendo a otros responsables de su destino y realidad presente y, sobre todo, instalado en la desilusión de vivir… La estrechez de mente es simplemente eso, elegir no querer asimilar y hacer propias las enseñanzas de cada experiencia y renunciar al cambio…

Por eso, el TAMAÑO SÍ IMPORTA, siempre importa, vivir en grande exige hacer de cada experiencia grandes aprendizajes, y de cada aprendizaje grandes experiencias, exige un cambio obligado y permanente en todos los aspectos de nuestra vida y, sobre todas las cosas, exige felicidad para abrazar con sabiduría y respeto lo que somos, lo que hemos vivido y cómo deseamos y elegimos seguir viviendo, por eso… decídase sin miedo y expanda su mente, ábrase al mundo, apasiónese por los cambios, fluya al ritmo que la vida le marque y nunca ceda frente a la ignorancia de aquellos que han decidido mantener el statu quo de la permanencia… Libérese, evolucione, se sorprenderá de los intensos y extraordinarios cambios en su vida… y que está preparado para experimentar.

Felicidades.

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red