Desistir

Desístase sólo cuando lo haya intentado todo, cuando lo haya dado todo, desístase cuando haya perdido la partida…

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Paola Domínguez Boullosa 13/01/2014 00:00
Desistir

Siempre  podemos desistir… Siempre podemos desistirnos de las elecciones que hayamos tomado, siempre podemos desistirnos de una idea, de una ilusión, de un pensamiento, de alguien o incluso de algo. Ese es un derecho que tenemos, que hemos elegido y que nadie nos puede quitar y muchas veces lo hacemos… otras no. Continuamente nos decimos y nos desdecimos sobre muchas cosas, y hasta dudamos de nuestras propias elecciones,  y muchas veces caemos en el error… y muchas otras veces… logramos un gran acierto…

Todo cambia, cambian las condiciones, cambia la realidad, cambia nuestro pensamiento, nuestro sentimiento, nuestras ideas, nuestros deseos, todo absolutamente todo cambia, por eso también todas nuestras elecciones pueden cambiar y por eso de todas ellas podemos desistirnos. De hecho al momento de elegir, nos estamos desistiendo de aquello que no hemos elegido…

Y aún a sabiendas de que es normal, renunciamos la mayoría de las veces a aceptar abiertamente que estamos por desistirnos, aunque de alguna manera siempre lo hacemos. Lo hacemos cuando dejamos de dedicar todo aquello que está a nuestro alcance para lograr lo que hemos elegido; lo hacemos cuando restamos fuerza y vitalidad al compromiso que hemos hecho hacia lo que hemos elegido… lo hacemos cuando bajamos la guardia, cuando no enfrentamos aquello que exige nuestra elección, lo hacemos finalmente, cuando perdemos de vista aquello que nos hizo elegir eso y no lo otro… lo hacemos cuando no estamos dispuestos a arriesgarnos…  lo hacemos cuando tememos no estar preparados para recibir y aceptar lo  que hemos elegido… y la mayoría de las veces preferimos inducir a que sea otro el que se desista aunque se trate de nuestra propia elección, y es así que tantas veces nos excusamos de nuestra lucha y acabamos por desistir de nuestra propia elección.

Por eso hoy le invito a conocer las razones propias y ciertas para desistirse de aquello que ha elegido. Desístase únicamente cuando lo haya intentado todo, desístase cuando lo haya dado todo, desístase cuando en  realidad haya perdido la partida… pero en la realidad, no en su mente, no en una idea… desístase no porque el tiempo le haya restado paciencia, no porque se haya agotado su voluntad, no porque otros le digan que no puede ser, no porque sienta que no puede lograrlo, no porque se haya cansado, y mucho menos no… porque tenga miedo…

Se lo digo, porque muchas veces nos perdemos en la inseguridad o en la soberbia de pensar y sentir que aquello que deseamos vehementemente no se puede alcanzar y casi siempre, cuando es así, nos equivocamos al desistirnos. Nadie debería nunca de desistirse de aquello que no ha ni siquiera intentado concretar… a menos, que desistirse, le lleve a algo mucho más grande y mejor para usted.

Esa es la única razón válida para desistirnos de una elección, al hacerlo debemos estar seguros y claros que sólo puede ser por la existencia de una mejor elección y no porque la anterior elección haya sido demasiado para nosotros,  tenga en cuenta que si ese fue  el motivo… estaremos retrocediendo en nuestro crecimiento, estaremos limitando nuestras capacidades y sobre todo nos estaremos conformando con lo que hoy existe en nuestras vidas… y no, nadie puede conformarse con lo que hoy tiene por falta de valentía, ya que al hacerlo  renuncia a sus necesidades, renuncia… a su felicidad.

Usted debería saber muy bien por qué hace las elecciones que hace, por eso es tan importante recordar siempre el porqué, para que su destino no se convierta en el resultado de lo que se le ocurrió un mal día, una mala experiencia, o un mal recuerdo, porque lo que no fue, hoy puede ser y lo que fue puede ser mucho mejor, todo depende de las razones por las que elija elegir, y por las razones que elija desistirse…

Y como bien decía José Ortega y Gasset: “Quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia consistirá en una perpetua fuga de la única realidad que podía ser”.  Así que aún teniendo la libertad absoluta de desistirse procure que esta no sea por una elección que sienta que le haya quedado grande, mejor desístase únicamente si ésta le ha quedado pequeña, con respecto a la idea de lo que siempre ha soñado de sí mismo… y ahí sí, desístase, siempre desístase…

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