Lo propio

Nos define en la universalidad y es aquello que nos hace únicos e irrepetibles.

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Paola Domínguez Boullosa 01/01/2014 00:00
Lo propio

Lo propio es aquello que es absolutamente nuestro, lo propio es lo único que tenemos que únicamente nos pertenece a nosotros y no a alguien más o a algo más. Lo propio es aquello que se espera de nosotros y, sobre todo, aquello que nosotros esperamos de nosotros mismos. Lo propio es aquello que nos define en la universalidad, es aquello que nos hace únicos e irrepetibles.

Lo propio es también aquello por lo que luchamos, es nuestra manera de elegir libremente lo que queremos o no para nuestra vida en todos los aspectos; lo propio son también las responsabilidades que nos corresponde satisfacer de acuerdo a nuestros compromisos, compromisos que también nos son propios. Lo propio son también todas esas formas que tenemos de manejarnos en la vida, nuestras alegrías, nuestras penas, nuestros silencios, nuestra manera de tratarnos y de tratar a los demás. En definitiva, lo propio es la conciencia que tenemos sobre nosotros mismos y sobre lo que nos pertenece.

Y… aunque todo esto parezca que se dice por demás, no se imagina usted lo necesario que es que lo tengamos siempre como prioridad y presente en cada momento, se lo digo porque de esa conciencia depende nuestra autonomía y, sobre todo, nuestra libertad de elegir siempre lo que deseemos elegir, independientemente de todo lo que sea que ocurra. Independientemente de las opiniones, los criterios, los deseos o las carencias ajenas…

Saber lo que nos es propio es lo único que nos define y nos permite nunca perder el punto focal de nuestra vida, es lo que nos mantiene firmes en aquello que deseamos y alertas en la protección de nuestras elecciones… porque se quiera o no, es nuestra obligación proteger aquello en lo que creemos, aquello por lo que luchamos, pero, sobre todo, protegernos a nosotros mismos… y esa es la clave de lo propio, que nunca debemos de olvidar y mucho menos bajar la guardia, porque nuestros asuntos nunca pueden dejarse a custodia de ningún tercero, y con eso, comprenda que sus pensamientos, sus sentimientos, sus ideas, sus ideales, sus deseos y sus elecciones, nunca pueden dejarse a arbitrio de nadie.

Por eso hoy le invito a hacer un análisis de conciencia sobre quién es y todo aquello que considera que le es propio, el porqué y el para qué, porque en la medida en que pueda definirse, podrá definir también sus fortalezas y sus debilidades y, como consecuencia, el alcance de cada una de sus metas. Además, tener conciencia de quién es usted y lo que le es propio, le permite hacerse responsable del destino de sus elecciones.

Recuerde que uno de los mayores fracasos que cometemos los seres humanos es la confianza ciega fuera de nosotros mismos; no se confíe, hay asuntos que nadie puede administrar y guardar  mejor que usted y esos son sus propios asuntos, por eso, mantenga siempre el equilibrio entre su mundo interno y todo aquello que le rodea, porque aunque se mezclen no son iguales, nunca lo serán.  Y si de importancia se trata, no dude, lo interno y lo propio siempre son prioritarios.

Porque quien se conoce y se respeta en lo que es y lo que posee, posee así mismo la inteligencia necesaria para mantenerse firme ante todo y ante todos, colocándose a sí mismo en una posición de autocontrol, porque eso tiene el saberse conocedor y consciente de uno mismo, que nada es capaz de perturbarle al grado de hacerle dudar, porque se puede y se debe dudar, pero nunca de uno mismo, sin dejar de ser uno mismo y el que haya decidido dudar para encarar un cambio, así que no tema decidirse siempre por usted y por lo que le es propio, porque eso es finalmente lo que le define como persona, como la persona que es: única e irrepetible…

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