El que cree saber...

Piense bien qué es lo que comenta, no todos están dispuestos a escuchar.

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Paola Domínguez Boullosa 16/12/2013 00:00
El que cree saber...

La ignorancia siempre ha sido atrevida, muy atrevida… y más atrevida aún para quienes la confunden con conocimiento. Porque siempre pasa que alguien tiene el atrevimiento de juzgar el todo por las partes, y así, quienes poco o mucho pretenden conocerle creen saber más de usted, que usted mismo… Y con la soberbia que caracteriza al ignorante, éste emite su opinión con tal seguridad que cree saber también que no cabrá ante su declaración ningún tipo de defensa…

Pero cabe, siempre cabe la defensa ante la premisa de quien cree saber más de usted que usted mismo, porque nadie sabe más y mejor que usted lo que siente y lo que piensa. Y no importa si duda o incluso se sorprende de su propio sentir y de su propio pensar, al final nadie posee la información ni las experiencias ni las vivencias ni las conclusiones a las que ha llegado en la vida para sentir lo que siente ni pensar lo que piensa ni hacer o dejar de hacer lo que hace. Ese es su territorio, esa es su mayor propiedad.

Y es verdad que quizá nuestros patrones de conducta pudieran haber estado señalando un accionar presente o futuro, pero eso no quita que todos, en todo momento, podamos elegir por alguna razón, modificar esos patrones o simplemente aventurarnos a vivir o pensar de otra manera… pero eso, esa libertad se le olvida al ignorante que cree saber más de usted que usted mismo, y es probable que intente hacerle entrar en razón e incluso tildarle de loco… pero no, lo que se le olvida también al ignorante, es que usted tiene lo suficientemente claro lo que hace y porque lo hace, quizá, a veces, no del todo consciente, pero eso no le incumbe a nadie más que a usted…

Por eso hoy le invito a ser prudente con respecto a lo que dice y dice que hace acerca de su persona, porque pocos, muy pocos, podrán comprender e interpretar lo más cercano a la realidad, las razones de su diligencia, porque para eso se requiere un alto grado de inteligencia y asertividad y pocas personas coinciden en ambos talentos, por eso siempre es mejor al momento de hablar de uno mismo, tener bien en claro aquello que se va a decir y si no se va a decir, también tener bien en claro las razones de su omisión.

Recuerde que al final, por muy cercano que sea alguien, para sus sentimientos y sus pensamientos, siempre podrá llegar a ser un extraño y un ignorante, porque la falta de información es tan peligrosa como el exceso, así que piense bien qué es lo que comenta, por qué lo hace y para qué, porque no siempre y no todos están dispuestos a escuchar con claridad lo que compartimos, por eso, si va a decir algo, cerciórese de que aquel que escucha comprende su postura con total claridad, independientemente que esté o no de acuerdo.

…Y tampoco estaría de más que, de vez en cuando, nos interesásemos por esas opiniones y esos juicios comprimidos sobre lo que se dice de nosotros, porque nadie dice algo, que no haya interpretado a partir de la nada, siempre hay o existe un resquicio que haya dado pie para que alguien pueda concluir de lo poco el todo sobre una persona. Así que no tema preguntarle a ése que cree que sabe más de usted que usted mismo, el por qué de sus apreciaciones…

Porque todos podemos molestarnos —y con derecho— de que alguien se sienta y crea poseedor de la verdad sobre nosotros mismos, pero es también de personas inteligentes enfrentar los comentarios y saber diferenciar la parte que nos corresponde y la parte que le corresponde al otro, porque usted sabe cómo yo, que aquel que se siente conocedor de todas las verdades ajenas poco o nada conoce sobre sus propias verdades, así que aproveche la oportunidad para conocer más de usted mismo y de aquellos que le escuchan y tómelo con calma, al final la única verdad que vale sobre su sentir y su pensar es aquella que tenga usted, sobre usted mismo, por eso cerciórese de qué y cómo se comunica para que sea esa y no otra la verdad que le sustente como persona.

Porque recuerde que la clave de que le conozcan descansa en su propio conocimiento, en aquellas cosas que coherentemente hace y dice, en aquellas cosas que decide o no compartir y, sobre todo, en aquello que cree de usted mismo, porque eso que cree sobre usted es finalmente lo que creerán de usted siempre y cuando sepa comunicarlo con toda claridad, o callarlo con toda la prudencia… Buena suerte…

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