Argentino eterno

Hay testimonios que lo describen como niño prodigio para las letras.

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Oscar Benassini 23/01/2014 00:00
Argentino eterno

Cuando el dolor se parece a un país/ se parece a mi país.

                Juan Gelman (2004)

 

Este año el invierno nos cobró llevándose a Juan Gelman, que en mayo cumpliría apenas 84 años. El argentino universal, el más querido de todos los que han vivido en México, tuvo en vida dos oficios igualmente admirables y mal pagados: el de poeta y el de revolucionario. Fue el tercer hijo de un matrimonio de judíos ucranianos, nació en Buenos Aires y hay testimonios que lo describen como niño prodigio para las letras, tanto que sus primeros buenos poemas datan de sus diez años de edad. Desde siempre se identificó con el pensamiento político socialista, para que a sus 15 ingresara a la Federación Juvenil Comunista, más tarde al Partido Comunista, hasta que, fuertemente influido por la revolución cubana, creyera que la única vía era la lucha armada, y se integrara a organizaciones clandestinas de izquierda radical, primero las Fuerzas Armadas Revolucionarias (1967) y más tarde los Montoneros (1973), de la que fue teniente y secretario de prensa para Europa. En esta última función llevo a cabo las gestiones necesarias para que países como Francia, Estados Unidos y México firmaran el primer repudio republicano a la dictadura militar argentina, publicado en el diario Le Monde (1976). Pagaría por ello una cuota de dolor que difícilmente puede compararse con cualquier otra. Sus dos hijos, Marcelo Ariel  de 20 años de edad y Nora Eva, de 19, fueron secuestrados por los militares junto con María Claudia, su nuera, que entonces se encontraba embarazada. Ya para entonces exiliado en diversos países, México entre ellos, Gelman supo que su nuera había dado a luz, mientras clamaba por la libertad de los suyos a quien quisiera escucharlo. Fue hasta 1990 que un equipo de antropología forense identificó los restos de Marcelo extraídos de las aguas de un río, el cuerpo hundido en un barril lleno de cemento y con un tiro en la nuca. Nada se ha sabido de su hija y su nuera, y el poeta pudo reunirse con su nieta, Andrea, hasta el año 2000. Cuando Raúl Alfonsín sustituyó a los militares en el gobierno de Argentina, el nuevo presidente hubo de pasar a la historia por la vergüenza de girar una orden de aprehensión contra el poeta por su participación con Montoneros; tuvo que suspenderla poco después ante el repudio internacional. Más tarde el presidente Menem (1989) le concedería el indulto, para que ante la gravedad del daño que su patria le había causado, Juan Gelman protestara enérgicamente escribiendo: “Me están canjeando por los secuestradores de mis hijos y de otros miles de muchachos que ahora son mis hijos”, y decidiera fijar su residencia permanente en México. Premio Nacional de Poesía en su país de origen (1997), Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (2007), Premio Iberoamericano de Poesía “Pablo Neruda” (2005), y finalmente Premio Cervantes (2007), son algunas de las distinciones que cosechó su trabajo literario, con un Gelman escribiendo totalmente ajeno a ellas. Publicó docenas de volúmenes con sus versos, durante 57 años (1956 – 2013), y ha sido objeto de diversas recopilaciones de su obra poética y su trabajo periodístico. La sencillez de sus poemas contrasta siempre con la profundidad, lo mismo que su visión absolutamente romántica que nunca deja de ser escéptica, para que uno pueda tomar cualquier volumen y cualquier poema en cualquier momento: “Yo no sabía/ que no tenerte podía ser dulce como nombrarte/ para que vengas aunque no vengas/ y no halla sino tu ausencia…” (Poco se sabe). “Ya que navegas por mi sangre y conoces mis límites/ y me despiertas en la mitad del día/ para acostarme en tu recuerdo/ y eres furia de mi paciencia para mí/ dime qué diablos hago/ por qué te necesito…” (Preguntas). De todo Juan Gelman hay una etapa de su trabajo literario y político que no debe olvidarse nunca: la del perdón y la reconciliación como una única alternativa posible, porque si vienen de él, los ofrece tras haber sufrido el mayor de todos los agravios posibles de parte Videla y su camarilla. De paso, Juan Gelman debe ser referente indispensable para que nunca vuelvan a su América hispana los gobiernos de militares.

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