Fue mexicana la mejor tesis doctoral de administración pública en 2014. Y fue la mía

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Opinión del experto nacional 29/06/2014 01:58
Fue mexicana la mejor tesis doctoral de administración pública en 2014. Y fue la mía

Viridiana Ríos

Desperté con un correo del American Political Science Association (APSA) que me hacía conocer que la tesis doctoral con la cual había obtenido el grado de Doctora en Gobierno por la Universidad de Harvard había sido galardonada con el más alto reconocimiento que otorga la ciencia política, una forma de Oscar para los politólogos. El premio, declarado desierto en varias ocasiones, me fue otorgado por haber escrito la mejor tesis doctoral en administración pública en los últimos dos años.

Cada año, tan sólo en Estados Unidos, se gradúan 726 doctores en ciencia política. Si a ello se le agregan mil 200 economistas y 600 sociólogos susceptibles de ganar el premio, la probabilidad de que yo lo hubiera obtenido era similar a la de ir al estadio de beisbol y cachar en las gradas una pelota que voló de home run… diez veces seguidas.

Mi tesis comprobó científicamente que la clave para tener una política pública efectiva es simple: se llama coordinación entre estados y Federación. Mostré que el crimen se vuelve más injurioso y potencialmente más violento cuando opera en zonas en las que los gobiernos federal, estatal y  municipal no se coordinan porque no pertenecen al mismo partido político. Ello se debe a que la voluntad y capacidad de los gobiernos por cooperar disminuye cuando éstos no comparten preferencias políticas.

Recabé datos del mercado de venta de cocaína en todo México de 1990 a 2010 y mostré que la probabilidad de que un grupo criminal decidiera vender droga en ciertos lugares, y no en otros, dependía de si los municipios estaban o no gobernados por el mismo partido a nivel estatal y federal. En municipios de partidos no coordinados, la aplicación de la ley es menor y por ello los criminales se dan el lujo de violar la ley con mayor frecuencia, vender droga y violentarse.

La violencia que ha sufrido México por la guerra entre grupos criminales se explica, muestra mi tesis, por la baja capacidad de la Federación para aplicar la ley donde no comparte la filiación partidista del gobernador o municipios.

Mi investigación le habla de frente a la naturaleza humana: Nos es más fácil no cooperar para obtener beneficios políticos de corto plazo, que cooperar por un mejor futuro. Ello es nuestra pena.

Cuando abrí el correo donde se me informaba del premio, lloré. Recordé cuando se abrió la puerta del cuarto de deliberación de mi examen doctoral y mi asesor principal me extendió la mano para decirme: doctora. Por primera vez. Recordé los escalofríos.

Recordé cuando le traduje a mi mamá la ceremonia de graduación del inglés al español al oído, y cuando subí a la tarima del auditorio para recoger mi diploma. Recordé cuando hacía años le llamé a mi papá para decirle que me habían aceptado en el programa doctoral de Harvard, y recordé que me contestó que él ya lo sabía. Desde que ibas al kínder lo supe, dijo.

También recordé las muchas veces en que viendo la nieve detrás de mi computadora llamaba a casa porque “ahora sí, ya voy a tirar la toalla”.

Recordé las vacas flacas.
La vez en que me despedí de Aaron en el aeropuerto porque “para terminar la tesis tengo que volver a Boston”. Es lejos, dijo. Maletas a un lado. Besos de despedida. Recordé cuando la distancia nos jugó mal, y Aaron y yo dejamos de llamarnos, de escribirnos. Recordé cuando nos dimos cuenta de que nos habíamos perdido uno al otro. Fue la distancia, concordamos. Yo me iba. Él se quedaba.

Ello me recordó también el problema del cual la academia de hoy en día está presa. Una academia interesada en contratar académicos que puedan publicar en revistas académicas especializadas y desdeñosa de los que con su investigación ayudan a la toma de decisiones de política pública o a informar al público. Se califica de académicos poco serios a los que emiten opiniones en periódicos u otros medios.

Mientras los académicos sean figuras grises, sin impacto en las políticas de este país, menos y menos se tomarán las decisiones adecuadas. La academia es uno más de los engranes que debe coordinarse, mejorando los conocimientos del gobierno, para que este país funcione mejor. Hay una responsabilidad social que la academia está dejando a un lado cada vez que sataniza a quien realiza investigación y la traduce a un lenguaje apropiado para los medios y los ciudadanos.

Qué pena que tanto en la academia como en la política, otras motivaciones triunfen por encima de las que buscan mejorar este país.

                *Doctora en gobierno por la Universidad de Harvard
                y directora de México ¿Cómo Vamos?

                vrios@mexicocomovamos.mx

                www.viridianarios.com

                Twitter: @Viri_Rios

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