Toluca: se necesita una visión a futuro

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Opinión del experto nacional 18/02/2014 01:15
Toluca: se necesita una visión a futuro

por Duncan Wood*

 

Esta semana la Cumbre de Líderes de América del Norte ofrecerá un contraste fascinante entre una relación bilateral muy saludable (México-Estados Unidos), una que es fuerte, pero sometida a tensiones temporales (Canadá-Estados Unidos), y una que es decididamente helada (Canadá-México). Este contraste será especialmente evidente porque el primer ministro Harper y el presidente Peña Nieto habrán terminado una reunión bilateral en la que el tema central será el visado canadiense para ciudadanos mexicanos, tema que además promete complicar el progreso en otros asuntos.

De esta compleja interacción de factores es probable que veamos un nuevo panorama entre los tres países. Los presidentes Obama y Peña Nieto proyectarán una imagen muy positiva hacia el futuro de sus relaciones, ya que México busca capitalizar su año de reformas y el enorme optimismo en todo el mundo sobre el país. Pese a los importantes desafíos sobre cuestiones de seguridad, el crecimiento económico y los índices de aprobación pública, el gobierno del PRI ha tenido un éxito increíble en el cambio de la imagen internacional de México y en atraer el interés de los inversores extranjeros. La reciente portada de la revista Time es sólo una parte de esta historia, pues la ofensiva de seducción fuera del país ha estado en marcha durante más de 18 meses.

El éxito tiene muchos padres, mientras que el fracaso es huérfano. México es actualmente una historia de éxito con la que el presidente Obama quiere ser asociado, por lo que deberíamos esperar a ver la relación México-Estados Unidos al frente y al centro en Toluca, mientras que Canadá adoptará un perfil más bajo debido a la cuestión de las visas con México y las tensiones del oleoducto Keystone XL con Estados Unidos.

A pesar de estas tensiones, los líderes tienen todavía mucho que discutir. En el ámbito comercial, todavía hay mucho que hacer para facilitar el movimiento de mercancías dentro del espacio económico de América del Norte, y los tres países deben trabajar juntos para preparar a la región ante los retos del Acuerdo Estratégico Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) y la Asociación Transatlántica de comercio e Inversiones (TTIP). Es cada vez menos probable que el presidente Obama reciba el apoyo que necesita del Congreso de Estados Unidos para avanzar en estas negociaciones de forma irrestricta, pero no cabe duda de que, en algún momento durante los próximos años, este tipo de acuerdos comerciales y de inversión será inevitable si el nuevo crecimiento económico significativo ha de lograrse.

También hay una necesidad urgente de que los tres países trabajen juntos para reparar muchas de las ineficiencias que siguen afectando la circulación de mercancías, servicios y personas a través de las fronteras de América del Norte. Tanto la inversión en infraestructura como nuevos procedimientos son necesarios para asegurarse de que la competitividad pueda beneficiarse plenamente de los sistemas de fabricación integrados de forma exclusiva en la región.  Esta infraestructura incluye los pasos de frontera, conexiones ferroviarias, puentes y, a la luz de la Reforma Energética en México, oleoductos y gasoductos transfronterizos y las líneas de transmisión de electricidad.

Otra cuestión de fundamental importancia a largo plazo para la región es la del capital humano. Los líderes deben reconocerla y trabajar para su fortalecimiento a nivel regional. El acuerdo FOBESII entre México y Estados Unidos, que busca promover la cooperación en educación superior, investigación e innovación, es un buen paso en la dirección correcta, pero no es suficiente. Nuestra región necesita que alguien proporcione un verdadero liderazgo y que convoque a un enfoque más ambicioso que traiga inversión real en educación, particularmente en ciencias, ingeniería, tecnología y matemáticas), desde primaria en adelante. Éste es un tema importante hoy en día, pero en la próxima década será un factor decisivo en la determinación de la competitividad nacional y regional. Una Iniciativa y Fondo para el Capital Humano en Norteamérica sería de enorme ayuda en el movimiento de nuestros tres sistemas educativos hacia delante, y en la generación de nuevas modalidades de educación superior y de apoyo a la investigación.

Aunque es poco probable que veamos estas grandes ideas en Toluca, la necesidad de este tipo de liderazgo con visión de futuro en América del Norte es cada vez más apremiante. Durante los últimos 20 años nos hemos beneficiado de las modestas posibilidades que ofrece el TLCAN. Ahora tenemos que prepararnos para los desafíos de la competitividad global mediante la inversión en nuestra gente.

*Director of the Mexico Institute at the Woodrow Wilson International Center for Scholars

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