El PRI que necesita el DF

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Opinión del experto Comunidad 20/06/2014 00:00
El PRI que necesita el DF

Por Lorena Villavicencio Ayala*

El PRI necesita entender que ya pagó el costo de sus errores del pasado e iniciar un proceso de reconstrucción en el DF. Atenta a la actuación del partido, ahora conociéndolo por dentro y con la referencia histórica de la ciudad y sus instituciones, puedo decir que los partidos políticos que gobiernan sin contrapesos tienden a cometer errores, abusos y arbitrariedades. Eso ocurre en la Ciudad de México y, en su momento le pasó al PRI, derrotado en las urnas hace 17 años a pesar de sus grandes aportaciones en la construcción de instituciones públicas, de articular la vida comunitaria y generar infraestructura para sostener las demandas crecientes. Los ciudadanos se cansaron de las decisiones unilaterales y exigieron su participación en los asuntos públicos y el derecho a elegir a sus representantes y gobiernos. 

Tardamos en entender el valor de la democracia, no sólo por la igualdad que representa y define la integración del poder público, porque la presencia de diversas opciones políticas es el antídoto contra el ejercicio abusivo del poder. Es en los contrapesos donde se manifiesta la pluralidad actuante de la sociedad, las diversidad de opiniones sobre el ejercicio del poder y se pone a prueba la capacidad de dirimir las diferencias. Lo menciono, porque hace mal el PRI en renunciar a su capacidad crítica, a ser un verdadero contrapeso del PRD, más cuando vemos gobiernos delegacionales que prohijan la corrupción, la impunidad y se sienten dueños de la ciudad, de su patrimonio y sus recursos, y de la voluntad de los ciudadanos. 

Se abandonó el DF, quizá por consideraciones políticas. Dejarle al PRD la capital parecía buena fórmula para mantener el equilibrio político del país, sin atender la lección del pasado, de que aun cuando hay avances de los gobiernos del PRD, fundamentalmente en lo social y derechos para las minorías, no son suficientes para frenar la descomposición que provoca a los gobiernos la falta de una fuerza opositora que exhiba y denuncie las prácticas que atentan contra la vida institucional de la capital, como es el clientelismo. Ni una mención ha merecido de quienes están al frente del PRI-DF sobre el uso abusivo de recursos destinados a sostener su clientela política y programas sociales, utilizados indebida e ilegalmente para incrementar su ejército de ciudadanos cautivos. El clientelismo no es un problema exclusivo de los gobiernos del DF, hay que combatirlo en todas partes, porque como bien lo decía el insigne Octavio Paz, el clientelismo es una forma de privatizar la política, de pervertirla. 

Quienes hemos competido por un cargo de representación popular, sabemos lo difícil que es cuando el piso es disparejo, por estructuras de los gobiernos, programas sociales y redes clientelares. 

Mi presencia en el PRI se debe a esos abusos en el DF, y desde esta trinchera haré valer la necesidad de una oposición crítica, que encabece causas como el combate al clientelismo. Establecer el respeto a los derechos de los ciudadanos y de su elección de representantes y gobernantes sin condicionamientos. 

Condición sine qua non para capitular el monopolio político en el que se ha convertido la ciudad; el establecimiento de cabildos que garanticen la representación de las minorías, que tendrían que ser corresponsables de las decisiones de este órgano plural y convertirse en el contrapeso que garantice el uso adecuado de los escasos recursos para el beneficio de la sociedad. Esta causa debe ser punta de lanza de la Reforma Política pendiente y amerita, por su importancia, la concurrencia de todos los partidos de oposición en el DF. Nuestra sociedad es informada y no necesita virreyes que tomen decisiones unilaterales usando el presupuesto para favorecer sólo a algunos, pues debe ser para todos.

Es momento de revisar la política social instrumentada y cuantificar su impacto en los niveles de desigualdad y establecer criterios medibles que eviten programas de ocurrencia. Avanzaremos socialmente si combatimos la miseria y la ignorancia, con políticas que fomenten la educación, capacitación y autosuficiencia económica. 

Mención aparte merece el tema de las mujeres, en el que nustro empeño debe ser contundente, más cuando vemos conductas indebidas que atentan contra la dignidad utilizando cargos públicos o partidarios, como los casos de Gutiérrez de la Torre o Rubén Escamilla, entre otros. Tenemos el gran reto de lograr un ejército de mujeres que participen como candidatas y juntas ganemos el 50% de los escaños en las legislaturas y en los gobiernos. Queremos que las mujeres voten por las mujeres; debemos actuar con honor, integridad, congruencia y solidaridad; comprometernos con una agenda que incluya nuestras preocupaciones como sostén del hogar, comunidad y país. La conquista de la igualdad implica una revolución cultural profunda.

Estos retos harán del PRI un partido de oposición constructivo, que sea gobierno en 2015, al ganar delegaciones y distritos; que sea progresista al combatir la miseria y la ignorancia, así como el clientelismo; que se declare abiertamente feminista al pugnar por las demandas y los sueños de las mujeres; que sea identificado por sus causas sociales y libertarias. Se requiere tomar una decisión sin la cual será imposible la refundación del PRI-DF: la expulsión de Gutiérrez de la Torre.

                *Militante del PRI en el DF

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