Persecución

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Miriam Mabel Martínez 29/06/2014 01:19
Persecución

Mi perro ahora debe llevar apellido, además de un chip. En un futuro si a la ley de mascotas del DF no se le hacen las modificaciones que la hagan si no una buena ley, por lo menos más incluyente, revisarán mi casa para ver si tiene el espacio suficiente para que la mascota viva “decorosamente”, esta medida se sacará multiplicando por dos lo que mida la mascota en cuestión —perro, gato…— de la punta de la nariz a la punta de la cola. Mi Basset Hound mide 135 centímetros, según esta ley —promovida por el panista Orlando Anaya; Jesús Sesma y Alberto Cinta del PVEM y Ariadna Montiel del PRD— mi chaparro de 13 años requiere un hogar de 270 metros cuadrados. Supongo que además verificarán si mi perro tiene un hogar “digno” de su largo. ¿Qué pasa si mi casa no cumple con las medidas? ¿Deberé buscar una más grande, me decomisarán a mi perro, me multarán por no tener una economía lo suficientemente holgada para tener una casota, aunque los únicos humanos habitantes de este espacio seamos mi concubino y yo? ¿Cuáles serán los parámetros? ¿Serán similares a los utilizados para dar los permisos para estacionarse en las colonias con parquímetros? Si es así estaremos en manos del criterio de cada “inspector”.

Hace un año solicitamos el permiso para poder estacionarnos, ya que nuestro hogar carece de estacionamiento, al revisarlo rincón por rincón —acción intrusiva— debido a que tenemos muchos libros, muchas mesas, muchos sillones y demás objetos y accesorios que se salían del esquema del inspector, nos cuestionaron nuestra forma de vivir, “no parece más un estudio”, alegó. “Somos artistas”, respondimos. La respuesta fue tajante: “En un par de semanas les comunicaremos el veredicto”. En ese momento me sentí agredida, como me siento ahora ante la posibilidad de que otro inspector regrese a mi casa para revisar y decidir si puedo o
no tener a mi mascota a la cual recogí hace más de diez años. Y mi temor aumenta al saber que ahora resulta que para el registro debo mostrar papeles de adopción o de compra o algo que certifique su adquisición. ¿Es en serio? En un país en el que a los ambulantes los legalizan ofreciéndoles un espacio en una plaza; donde la economía informal evita que el porcentaje del desempleo aumente, donde en cualquier lugar te advierten que con factura es más IVA. ¿Es en serio? ¿De verdad es más importante crear leyes para ofrecerles un hogar amplio y decente a las mascotas antes que atender la pobreza? ¿Un perro debe vivir en casa de por lo menos 60 metros y las casas de interés social pueden ser desde 45 metros? O las mascotas son ya un artículo de lujo o hasta para la tenencia de mascotas hay clases sociales.

De acuerdo con Anaya, en 2012 la Secretaría de Salud capitalina calculó que había un perro por cada siete personas, o sea 1.2 millones, un millón menos que el parque vehicular de la ciudad, calculado —por el GDF en 2013— en casi 2.2 millones. ¿Vivirá este 1.2 millones de perros, sin contar a los gatos, en una casa digna? Lo dudo. Entonces, ¿qué pasará con las mascotas cuyos dueños no puedan proveerlos de un espacio amplio para que vivan decorosamente? ¿Los confiscarán como retiran los autos mal estacionados? ¿Se tendrá que pagar una multa por no cumplir con los metros obligatorios, más el “corralón” por día? ¿Para sacarlos se deberá llevar la factura, más las últimas cinco tenencias, sino certificados de vacunación? Si el perro o gato confiscado no está castrado, ¿lo regresarán ya esterilizado sin importar la opinión del dueño?

Qué harán con los canes confiscados, que de acuerdo con sus requerimientos no serán pocos. ¿Se creará una policía canina que entre a nuestras casas para verificar que se cumpla, por ejemplo, uno de los puntos que impide a los niños pequeños estar solos con perros sin la supervisión de un adulto? ¿Nos detendrán en la calle para revisar que los datos del dueño registrados en el chip correspondan a los de la credencial para votar?

Paradójicamente esta “ley” pone por encima los derechos de los perros sobre los civiles. Al rato yo seré la que tenga un chip. Me empiezo a sentir acosada.

                *Escritora y editora

 

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