Isidro Fabela y su herencia intelectual en la diplomacia mexicana

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México Global 01/09/2014 01:45
Isidro Fabela y su herencia intelectual en la diplomacia mexicana

Por Alfonso de Maria y Campos*

 

Este año de 2014 ha sido pródigo en recordaciones y efemérides de especial importancia para la cancillería y para la difusión de nuestra historia diplomática. Hace apenas unos cuantos días se conmemoró el 50 aniversario del fallecimiento de un notable mexicano y excelente diplomático: Isidro Fabela.

Larga y exitosa fue su trayectoria diplomática. Fungió como encargado del despacho de la Secretaría de Relaciones Exteriores en 1914, año crucial en la preservación de la soberanía nacional. Posteriormente, cumplió misiones especiales para el restablecimiento y la normalización de relaciones con distintos países y en distintos continentes. Realizó esas tareas primero en Washington y en 1916 emprendió su periplo sudamericano, estableciendo nuevos vínculos del régimen constitucionalista con Brasil, Uruguay, Argentina y Chile, además de encargarse de restructurar la red de representaciones mexicanas en dichos países.

Fabela instrumentó también el que en las representaciones mexicanas figurarán destacados escritores, los cuales desarrollaron tareas de promoción cultural y acercamientos entre academias. No era solamente pragmatismo de “diplomacia cultural”, sino un claro convencimiento de que la cultura es una esfera de actividad necesaria para las relaciones entre países.

Lector voraz y amante de las artes plásticas, protegió en distintos momentos a los artistas mexicanos que se encontraban en los países en que le tocó representarnos. El más conocido, es el episodio con el genial dibujante Ernesto García Cabral, apodado El Chango, a quien rescató de la bohemia y casi indigencia parisina en 1915; antes de retornar a México, el dibujante acompañó a Fabela en su encomienda como embajador en Argentina.

Con la consolidación de los regímenes posrevolucionarios, las tareas diplomáticas también se fortalecieron y profesionalizaron. Isidro Fabela fue protagonista de esa nueva etapa.

Se ha traído a la memoria, también este año, el 75 aniversario del Exilio español. Uno de los defensores clave de la República española, fue Isidro Fabela junto con el presidente Lázaro Cárdenas y el canciller de la época Eduardo Hay, todos ellos forjados en el movimiento revolucionario mexicano. Fabela fue un maderista comprometido con la lucha democrática y resulta sumamente provechoso acercarnos a sus escritos y libros como su Historia Diplomática de la Revolución Mexicana, que publicó el Fondo de Cultura Económica en 1958.

Como lo escribió Manuel Tello en un ensayo dedicado a la participación de México en la Sociedad de las Naciones, Isidro Fabela, nombrado por el presidente Cárdenas como delegado de México en 1937, libró una batalla diplomática encaminada al reconocimiento de la legitimidad de la República española y solicitando que el conflicto fuese abordado por el pleno de la Sociedad de las Naciones. De poco valió que el diplomático mexicano “subrayara la improcedencia de considerar el conflicto de España como un incidente de política interna”. Los acontecimientos posteriores dieron la razón a nuestro país y a su representante.

Es interesante releer sus reflexiones sobre el trabajo diplomático. “Los agentes diplomáticos, señala, son los representantes del Estado; en casos de dificultad internacional, son ellos quienes deben estudiar y defender los intereses nacionales; llevan la voz de la patria ahí donde la patria es atacada o mal comprendida, o cuando, al contrario, se les consulta su opinión, se les solicita para una actividad conjunta, se les llama a un congreso o a una conferencia”, reflexiones como ésta mantienen no solamente la vigencia de su pensamiento, son también una herencia intelectual para las nuevas generaciones de los diplomáticos mexicanos.

                *Director del Instituto Matías Romero

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