WP y el secuestro en México

Uno de los diarios más influyentes abordó las dimensiones del plagio en el país.

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Martín Moreno 19/08/2014 00:00
WP y el secuestro en México

“Eran las 8:00 am del 2 de junio de 2011 y Adriana Carrillo se preparaba para manejar del mercado a su trabajo cuando tres personas, con insignias de policía, le pidieron, a base de pistola, que pasara a la parte trasera de su Nissan X-Trail y mantuviera la cabeza abajo…

“La primera vez, después de que hombres con insignias de la policía la habían amarrado de las muñecas y los tobillos con cinta y ella había pasado 37 horas en la parte trasera de su automóvil, su padre pagó 12 mil dólares (alrededor de 141 mil pesos) para el rescate, en una mochila negra sobre una pared con graffiti, y la sacó de la pesadilla. Ella tomó tres días de descanso y luego volvió a su trabajo…

Adriana Carrillo regresó a la caja registradora de la tienda de su familia, entre malvaviscos, nueces, pasta y vasos de plástico. Su negocio —a base de efectivo de la clase trabajadora, en las afueras de la Ciudad de México— pasó a ponerlos de lleno en el grupo demográfico más vulnerable a la epidemia de secuestros en México. Y el 28 de mayo de 2013, menos de dos años (de su primer secuestro), un sedán blanco se detuvo al lado del coche de Carrillo mientras conducía a casa de regreso del mercado. Cuando vio las armas, se tapó la cara con las manos…

“No, no, ¡otra vez no!… ¡No, no, no!”.

Adriana fue secuestrada por segunda vez en dos años.

El pasaje anterior no fue publicado en ningún diario mexicano.

Fue escrito, hace unos días, en las páginas de uno de los periódicos más leídos, influyentes, respetados y poderosos del mundo: el admirado The Washington Post.

El secuestro en México ya traspasa fronteras y nos ubica en una dimensión internacional tan vergonzante como peligrosa.

México, el país líder en secuestros en todo el mundo, según el Mapa de Riesgos 2014 de Control Risks.

En lo que va del presente gobierno, se han registrado alrededor de cuatro mil 609 plagios en todo el país.

Estado de México, Tamaulipas y DF, las entidades líderes en secuestros.

En México —apunta The Washington Post— el modus operandi de los secuestradores ha cambiado con el tiempo: mientras que hace algunos años el objetivo principal de los plagiarios eran las personas ricas, ahora se ha vuelto “más igualitario”, pues sus víctimas son comerciantes, taxistas, empleados, cuidadores de autos y hasta taqueros.

Tiene razón el legendario diario estadunidense, casa de libertad periodística de los admirados Bernstein y Woodward. Siempre.

En estos Archivos del poder lo alertamos desde el 18 de julio, en columna titulada “México: cuatro mil 609 secuestros”. Desde entonces advertimos que el secuestro ya ataca no sólo a los ricos, sino a la población en general. Se ha diversificado para mal. Lo escribimos así hace un mes en las páginas de Excélsior:

“Se calcula que siete de cada diez víctimas de secuestro son trabajadores asalariados (625), comerciantes (605), estudiantes (544), profesionistas (276), y amas de casa (170). Se priva de la libertad por un puñado de miles de pesos. Los secuestros exprés se dan con cualquier persona, a toda hora y en el lugar menos esperado. Es uno de los tantos dramas de los mexicanos”.

Cierto: antes se plagiaba solamente a personas adineradas. Hoy se secuestra a la población por unos miles de pesos.

“A mí no me secuestran… no soy rico”, solían decir los mexicanos.

Hoy, esa muletilla ha sido pulverizada por la realidad cruel del secuestro en nuestro país.

“En México, con su historia de violencia por la guerra con el narcotráfico y corrupción policial, el secuestro es una historia vieja”, señala el diario.

Aún más.

The Washington Post cita los testimonios de Fernando Ruiz Canales, un sobreviviente de secuestro y ahora activista, quien menciona que cuando los criminales proponen una cantidad de rescate, la mayoría de las veces aceptan algo mucho menor, hasta un conjunto de frutas y vegetales, o un refrigerador.

En algunas ocasiones, además, mandan a las familias los dedos de las víctimas como advertencia, o violan y golpean a sus rehenes. Y así, del total de los casos, se estima que 20% de las víctimas no sobrevive al cautiverio.

¿Y qué está pasando con las víctimas de secuestro en México?

En lo que va de la presente administración, dos mil 992 personas han sido liberadas. Del resto de las víctimas se desconoce si fueron asesinadas en cautiverio, si desaparecieron o si su rescate sigue en negociación.

En México, un porcentaje significativo de los secuestrados es muerto porque reconocen a sus captores, ya que en infinidad de casos son cercanos al entorno familiar.

Es el secuestro en México y sus dimensiones que ya se abordan en las páginas de los diarios más leídos del mundo.

Sí, como The Washington Post.

                Twitter: @_martinmoreno

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