¡NO!

¡NO!, a la “regulación” de las redes sociales.

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Martín Moreno 25/04/2014 00:00
¡NO!

¡NO!, a la censura.

¡NO!, al bloqueo a la internet.

¡NO!, a la “regulación” de las redes sociales.

¡NO!, a la intervención gubernamental en comunicaciones privadas.

¡NO!, a la geolocalización de personas.

¡NO!, al artículo 145 de la Ley de Telecomunicaciones (presentada en el nuevo dictamen en el Senado) que a la letra dice que los concesionarios… “podrán bloquear el acceso a determinados contenidos, aplicaciones o servicios a petición expresa del usuario o cuando medie orden de autoridad competente”.

¡NO!, a la interpretación de las leyes por parte de “autoridades competentes” para bloquear el acceso a contenidos. 

¡NO!, al artículo 190, fracción VII, que establece que los concesionarios deberán “realizar la suspensión inmediata del servicio de telefonía” (ya no de todas las telecomunicaciones) “cuando así lo instruya la autoridad competente de conformidad con lo establecido en las disposiciones legales aplicables”.

¡NO!, a la decisión unilateral de la “autoridad competente” que se regirá bajo intereses personales o de conveniencia política, más que en un afán de justicia colectiva. 

¡NO!, a la engañifa y a la manipulación cuando gobierno, autoridades y algunos legisladores argumentan que es necesario “bloquear” internet porque así se combatiría la trata de personas, prostitución infantil o al crimen organizado. ¡Por supuesto que hay que estar en contra de prevenir estos sitios ilegales! De acuerdo. Y si esa es la verdadera intención (combatir al delito), es muy sencillo: que en la propuesta de ley se aclare y se deslinde cuáles serán los sitios proclives a ser bloqueados, como los antes mencionados. Con nombre y apellido. De otra forma será intento de censurar portales incómodos para el gobierno. Es decir: censurarlos.

¡NO!, a que Gobernación sea quien determine qué contenidos deben ser leídos y cuáles serán bloqueados.

¡NO!, al artículo 178 bis que prevé penas para quienes, “sin justa causa”, se nieguen a colaborar en “la intervención de conversaciones privadas”.

¡NO!, a la discriminación televisiva que permitiría la Ley de Telecomunicaciones.

¡NO!, a que un particular elija o decida qué canal o qué canales sí pueden ser retransmitidos por operadoras de televisión restringidas, y cuáles no podrán serlo.

¡NO!, a la eliminación del must-carry y must-offer.

¡NO!, a que un solo legislador decida cuál debe ser el dictamen de la Ley de Telecomunicaciones a discutir, haciendo de lado a los demás senadores e inclusive a su propia bancada. Sí: como Javier Lozano lo pretende aplicar.

¡NO!, a la ausencia de discusión legislativa imparcial sobre el tema.

¡NO!, a la intervención del gobierno en la discusión legislativa sobre telecomunicaciones.

¡NO!, a la telebancada.

¡NO!, a que los manifestantes en contra de la Ley de Telecomunicaciones sean reprimidos, golpeados y abusados por parte de policías capitalinos, como ocurrió en la Ciudad de México el martes pasado. Esto es inaceptable: “Nos agarraron y nos putearon los policías, nos pegaron entre diez y nos metieron a la perrera. Mientras estábamos allí nos pegaban más…había sangre por todo el piso”, narra Julián Luna.

¡NO!, a criminalizar protestas sociales.

¡NO!, al Estado policiaco.

¡NO!, al regreso de la dictadura perfecta con todos sus abusos, represiones, censuras, controles informativos, sometimiento de cibernautas, espionaje, intromisión a la vida privada y acciones que atenten contra la libertad de expresión.

¡NO!, a que la prensa mexicana se mantenga callada por conveniencia, interés propio o temor.

¡NO!, a despreciar los reclamos de una sociedad cada vez más actuante, viva y opositora. Sólo en las dictaduras se pretende acallar voces.

¡NO!, a establecer controles oficialistas desde los cuales les digan a los mexicanos qué ver y qué no ver; qué leer y qué no leer; qué es bueno y qué es malo; qué conviene o qué no conviene; qué es negro y qué es blanco; qué sí y qué no.

¡NO lo permitamos!

ARCHIVO CONFIDENCIAL

ADIÓS INVERSIONES. Consecuencia natural de reformas ambiguas, injustas y que castigan a la productividad, es que se prefiera invertir en otros países en lugar de hacerlo en México: América Móvil anunció un “acuerdo de accionistas” mediante el cual se invertirán mil millones de euros —alrededor de mil 400 millones de dólares— en Telekom Austria, para fortalecer su presencia en Europa. Lamentable que esa cantidad nada despreciable se vaya de nuestro país a otras naciones, pero ante la incertidumbre por la fragilidad de las reformas, se opta por llevar el capital a mercados más seguros y confiables. Hoy, el dinero tiene miedo, y ése no sabe ni de lealtades ni de fronteras. Se va a donde mejor lo traten.

                Twitter: @_martinmoreno

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