PAN: el voto anticalderonista

Las posibilidades de Madero son enormes para ser reelecto presidente del PAN.

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Martín Moreno 07/03/2014 00:16
PAN: el voto anticalderonista

Las facturas políticas, como las deudas de vida, suelen pagarse tarde o temprano. Y ello se perfila ya dentro del PAN en contra del calderonismo, donde el panismo que se sintió desplazado y ninguneado el sexenio pasado, hoy le ajustaría cuentas a Calderón y a su equipo reeligiendo a Gustavo Madero, el enemigo número uno de los calderonistas.

El asunto es de fondo. ¿Por qué?

Porque estaría en juego, nada menos, que la candidatura presidencial de Margarita Zavala, favorita del grupo de Calderón, quien pretende ser primero diputada federal en 2015 y de allí buscar la nominación blanquiazul rumbo a Los Pinos.

Sin embargo, con la reelección de Madero al frente del PAN, esa posibilidad se desvanece.

¿Por qué?

Porque si bien el mandato de Madero —de ganar la elección el próximo 18 de mayo— sería un periodo de transición por un año tres meses, ya que la elección del nuevo presidente del PAN coincidiría entonces con las próximas elecciones federales de 2015, con tres años en el cargo con opción a reelección y bajo la cual se elegiría al próximo candidato presidencial panista, resulta innegable también que el maderismo se consolidaría.

¿Y qué implica que el maderismo se consolide dentro del PAN?

Pues que se abriría el juego sucesorio dentro del PAN. Nada menos.

Y con Madero empoderado dentro del PAN habría más cartas azules para 2018, aparte de Margarita Zavala, un cuadro panista de indudable peso y prestigio.

¿Nombres?

El gobernador poblano, Rafael Moreno Valle, y el ahora diputado federal con licencia y que sería secretario general panista, Ricardo Anaya, en caso del triunfo de Gustavo Madero. Ambos son cercanos a Madero y con aspiraciones presidenciales para 2018.

De ese tamaño es la importancia de la elección interna panista de mayo.

Para ello aún faltan casi dos meses y medio aunque, hoy por hoy, la pelea es a muerte. Es mucho lo que se juega a futuro.

Las posibilidades de Madero son enormes para ser reelecto presidente del PAN, en votación abierta, por parte de los 225 mil afiliados al partido.

Se está renovando el Consejo Nacional y allí está arrasando la gente de Madero.

Cuenta con el apoyo del gobernador de Puebla y el de Baja California, Kiko Vega.

Durante su gestión consolidó el apoyo de jefes estatales del panismo, obteniendo ese liderazgo a su favor; depuró el padrón panista; la mayoría de los operadores políticos regionales hoy le responden a Madero y no a Calderón ni a su grupo y, sobre todo, gran parte de la militancia le agradece que la tomara en cuenta para elegir o reelegir a su presidente nacional, acotando la facultad de la nomenclatura panista —integrada por 380 consejeros dentro del Consejo Nacional—, y que era la encargada exclusiva de nombrar a la dirigencia partidista.

Madero parece traer los vientos muy a su favor. Incluidos los de Constituyentes.

Pero vamos más allá.

Si bien, Madero resultó más hábil de lo que Calderón y su grupo esperaban; si bien, Madero los ha derrotado; si bien, Madero —sin ser un líder carismático ni mucho menos un orador impecable— fue menospreciado por los calderonistas, hoy opera a su favor otro factor clave: el voto anticalderonista.

Sí: aquellos cuadros que durante el sexenio del presidente Felipe Calderón fueron desplazados de cargos, posiciones, tomas de decisiones, discursos, honores, relevancias y menciones, bajo una condición tan evidente como innegable en la manera como Calderón se desempeñó en algunas acciones y conductas: la soberbia.

Y ya sabemos que la soberbia es el pecado de los estúpidos.

Y Calderón despreció a cuadros panistas que reclamaban participar en el desarrollo del segundo sexenio panista de la historia y que, simplemente, fueron ignorados.

Calderón fue elitista a la hora de gobernar con un equipo compacto integrado por los Cordero, Lozano, Sota, Mouriño (+), Nava, Martínez Cázares y compañía, soslayando el potencial panista que, indudablemente, existía en otros cuadros partidistas.

Hoy, Calderón y su grupo conocerán el sabor del voto anticalderonista, que supo esperar, paciente aunque presente, el momento de cobrar facturas por los desaires del sexenio pasado. ¿Cómo? Votando en contra de todo lo que huela a Calderón.

Es una tendencia indiscutible.

Y por eso, el 18 de mayo sería factor de peso para favorecer a Gustavo Madero y desplazar al otro contendiente, Ernesto Cordero, con cuyo triunfo —aun cuando se ve lejano—, el calderonismo estaría de regreso y listo para 2015 —elección intermedia—, y para la presidencial en 2018.

El 18 de mayo se juega el 2018 dentro del PAN.

Así de sencillo.

                Twitter: @_martinmoreno

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