La Excelencia

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Martín Espinosa 08/07/2014 00:55
La Excelencia

A Pablo Espinosa Argáiz, por esta meta cumplida con pasión y generosidad.

 

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a una ceremonia de graduación de alumnos de una escuela de nivel básico de la Ciudad de México, cuyos alumnos se han caracterizado por conseguir un alto nivel académico y destacar no sólo en ese ámbito sino también en el humanístico y artístico. Lleva el nombre de un gran científico estadunidense, cuyos biógrafos lo han calificado como el “inventor más genial de la era moderna”: Tomás Alva Edison.

Cuenta la historia que su madre logró despertar la inteligencia del joven Edison, que era “alérgico” a la monotonía de la escuela. El milagro se produjo tras la lectura de un libro que ella le proporcionó, titulado “Escuela de Filosofía Natural”, de Richard Green Parker; tal fue su fascinación que quiso realizar por sí mismo todos los experimentos ahí narrados y comprobar todas las teorías que planteaba el autor. Ayudado por su madre, instaló en el sótano de su casa un pequeño laboratorio, convencido de que iba a ser inventor. Y ahí comenzó todo.

Pues bien, durante la ceremonia de estos jóvenes mexicanos uno de los discursos principales corrió a cargo de un alumno talentoso, que se ha destacado por su habilidad para la física. Y vino lo mejor; me hizo reflexionar sobre lo que tanto nos ha faltado como sociedad en los últimos años: la Excelencia. Así, con E mayúscula.

Decía entonces este joven: “En la actualidad vivimos en una generación donde todo el mundo tiene prisa; donde vivimos en una constante carrera contra el tiempo porque creemos que la cantidad de objetivos conseguidos y proyectos terminados determinan nuestra calidad como individuos. Vivimos en un mundo donde no nos paramos a pensar las cosas con calma o creemos que la situación es muy difícil y la abandonamos para intentar alcanzar una meta más simple. Creemos que si terminamos estos proyectos, planeados a la carrera, nos volverán personas de excelencia; pero la Excelencia no radica en ello”.

“Una persona de Excelencia sabe que la verdadera belleza no se encuentra sólo en el producto sino que también se encuentra en el trayecto que se recorre para llegar a la meta... Se detiene en el camino a observar, a pensar, a analizar y a entender que el camino que está recorriendo tiene una belleza invaluable”.

“Una persona de Excelencia jamás se rinde en el camino. Continúa por más difícil que sea la situación... También se detiene en su camino para ayudar al prójimo, orientarlo y aprender de su situación. Vive con pasión la vida que le permite superarse y es agradecida porque sabe que los triunfos no son trabajo de una sola persona sino que existe un trabajo colectivo detrás que inició desde el principio de su vida”.

Grandes verdades para un joven que apenas comienza su ascenso por la vida, pero que ya es sensible a las necesidades de una sociedad inmersa en muchos problemas que les hemos heredado las últimas generaciones.

Detrás de todas estas reflexiones, al culminar una etapa en su vida académica, los jóvenes de hoy se cuestionan hacia dónde va el país. Qué sistema educativo les han dejados sus últimos gobernantes y qué “formación” les estamos brindado profesores y sus propios padres.

Hoy, que tanto se habla de Reforma Educativa, es necesario voltear a escuchar a nuestros niños y jóvenes de este país para saber cuáles son sus necesidades no sólo académicas sino también humanísticas y deontológicas, que sean la base de nuevas generaciones, más apasionadas por su país, más generosas con la sociedad y mejor preparadas en el conocimiento que hace más libres a los hombres y sus sociedades.

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