Ahora es Tamaulipas

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Martín Espinosa 13/05/2014 00:55
Ahora es Tamaulipas

Para nadie es un secreto que, desde hace varios años, Tamaulipas se ha convertido en otro de los estados del país en donde impera el poder de los narcos y criminales por encima de la ley a la que están obligados a respetar y hacer cumplir los gobiernos, tanto el estatal como el federal.

Sin embargo, la relevancia de los hechos violentos, que se han recrudecido en las últimas semanas con los bloqueos y los enfrentamientos entre bandas rivales del tráfico de drogas y la delincuencia organizada, vuelven a colocar a la entidad en el “ojo” político y de seguridad, por encima de Michoacán y Morelos, donde los acontecimientos revelan que la situación, lejos de estar resuelta, requiere todavía de tiempo y de estrategias más puntuales para garantizar la seguridad de la población civil.

Ayer, el comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, confirmó el abatimiento de un exmiembro del Ejército mexicano, a quien se le atribuye — al lado de otros exmiembros de las Fuerzas Armadas— la “creación” del grupo criminal conocido como Los Zetas, al servicio de los otrora grandes capos del narcotráfico en México, pertenecientes al llamado cártel del Golfo. Se trata de Galdino Mellado Cruz, alias El Z-9, quien encabezaba al grupo delincuencial en Reynosa, una de las ciudades más violentas de Tamaulipas y quien aparece en una lista de los más buscados por el gobierno de Estados Unidos en el norte del país.

Apenas hace dos días, poco más de 12 mil personas marcharon por las principales calles de Tampico, vestidas de blanco, para pedir a sus gobernantes garantías para poder salir de sus casas sin el temor de ser secuestrados y asesinados por los criminales que han sentado sus reales en la entidad y que hoy se disputan espacios de “poder” ante la ineficiencia de las autoridades por aplicar la ley.

Agrupados en la organización Tamaulipas por la Paz, centenares de tamaulipecos clamaron una vez más por la intervención del gobierno federal para poner “freno” a la impunidad con que las mafias se disputan el territorio que debe ser de los ciudadanos de bien. Se quejan de que las autoridades federales no les han hecho caso y ven con miedo cómo nuevamente la situación se torna más violenta e insegura para la población civil.

En charla con el columnista Eduardo Cantú, coordinador de la agrupación Tamaulipas por la Paz, advierte de la “descomposición” del estado y hace un llamado al gobierno federal para que las autoridades acudan en ayuda de la sociedad tamaulipeca, a fin de “rescatarla” de las “garras” del crimen organizado, que se ha infiltrado en las estructuras gubernamentales de la entidad y que los ha convertido “en rehenes en nuestros propios hogares”.

No hay seguridad para los inversionistas; la falta de empleos y el temor a ser secuestrados inhiben los proyectos productivos, necesarios para sacar de la pobreza a miles de personas que padecen, además, el flagelo de la inseguridad; es el “círculo” perfecto para un Estado fallido.

No pasará mucho tiempo para que el gobierno federal anuncie el reforzamiento de la seguridad en Tamaulipas. Sin embargo, la batalla por recuperar los espacios de la sociedad será cruenta, por el grado de descomposición que presentan las estructuras gubernamentales estatales y el “poder” acumulado por las mafias que hoy se disputan los espacios de territorio bajo el “dominio” de Los Zetas y del cártel del Golfo. La tarea no será fácil, y de ello tiene que estar consciente la autoridad federal antes de echar a andar la nueva estrategia de seguridad para Tamaulipas.

Y los resultados tampoco llegarán por “arte de magia”. Lo que durante muchos años tardó en descomponerse, también llevará muchos años restablecerlo; sobre todo en lo que al daño al “tejido social” se refiere. Así que el camino será largo, pero algún día hay que empezar.

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