Comienza el cobro de facturas

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Martín Espinosa 18/03/2014 00:36
Comienza el cobro de facturas

Son muchos los sectores, principalmente de la capital del país, los que fueron agraviados durante la administración de quien fuera jefe de Gobierno del Distrito Federal en el sexenio 2006-2012, Marcelo Ebrard. Al final, su soberbia lo hundió políticamente, principalmente por el escándalo en el que se ha convertido la obra de la Línea 12 del Metro, “pomposamente” bautizada como la “Línea Dorada Bicentenario”, que hoy ha enseñado “el cobre”.

Recuerdo que cuando se anunció el proyecto de construcción de esa nueva línea, el 8 de octubre de 2007, casi dos años después, el 9 de junio de 2009, apareció en la Gaceta Oficial del GDF un decreto que establecía: “El Proyecto Metro del DF es un órgano desconcentrado con autonomía de gestión técnica, administrativa y financiera para el ejercicio de sus atribuciones, cuyos objetivos principales son la construcción de la Línea 12 segura, económica, rápida y confortable para los habitantes de siete delegaciones : Tláhuac, Iztapalapa, Coyoacán, Benito Juárez, Xochimilco, Milpa Alta y Álvaro Obregón; contribuir a consolidar la totalidad de la red del Metro al estar conformada con estaciones de correspondencia que conectarán con las Líneas 2, 3, 7 y 8; influir sobre la organización urbana de la zona y resolver la falta de conectividad entre el oriente y el poniente en el sur de la ciudad”.

En ese entonces Ebrard hizo a un lado a la Secretaría de Obras de su gobierno, así como al director del STC Metro, Francisco Bojórquez, para poner al frente del proyecto a Enrique Horcasitas, quien a partir de ese momento se hizo cargo de toda la obra, aun hasta nuestros días. Quienes conocen a fondo al exjefe de Gobierno conocen su proclividad a “desechar” a aquellos “amigos” que con el  tiempo ya no le sirven a sus “intereses políticos”. Hoy se sabe que el hermano del director del Proyecto Metro del DF incurrió en “conflicto de intereses” al asignar a Ingenieros Civiles Asociados, de la que su hermano Luis es un alto directivo, uno de los contratos que se estableció para la construcción de la línea del Metro, hoy en “desgracia”. Asimismo, el sempiterno dirigente de los trabajadores del Metro, Fernando Espino Arévalo, denunció que Ebrard pretendía subarrendar la mayoría de los servicios, comenzando con el de limpieza y pasando por los ingenieros encargados del funcionamiento de la línea, una vez terminada. Asimismo, el otrora diputado priista, luego del Verde, del Panal y hoy del PRI (ejemplo del “saltimbanquismo político”) había denunciado que Ebrard pretendía adquirir en China trenes que no iban de acuerdo con lo que se requería. Ya desde ahí comenzaba a “fraguarse” el caos que hoy obligó a la actual administración a suspender el servicio a los usuarios en casi la mitad de la línea. Pero no es todo. Hoy, hasta la Iglesia católica le recrimina al exjefe de Gobierno su actuar en ese y otros asuntos, como el tema de la aprobación del aborto durante su administración, en la ALDF. No en balde la Arquidiócesis, que encabeza Norberto Rivera, titula el editorial de su semanario Desde la Fe del domingo pasado (del 16 al 22 de marzo) “El tlatoani Marcelo” en el que acusa “la demagogia perversa del exjefe capitalino” que se sostuvo por la reconciliación entre poderes, a raíz de la inauguración de la Línea 12 del Metro el 30 de octubre de 2012, en que fue “la coronación” del jefe del GDF. Curiosamente, el editorial del órgano de difusión de la Arquidiócesis de México utiliza la palabra “aborto”, para desquitarse de la propuesta surgida en 2007 (curiosamente el mismo año en que se anunció la magna obra del sexenio de Ebrard) que fue aprobada en la Asamblea Legislativa de la capital ese año: “Pero más allá de rieles ondulados, juntas rotas, durmientes fisurados, curvas prolongadas, ruedas metálicas lastimadas y trenes inadaptados, aparece de nuevo cómo algunos se hacen obscenamente ricos comprando barato y vendiendo muy caro, se exhibe la desaparición de recursos y los pendientes económicos aceleradores de la muerte de la Línea nacida como un aborto, de los procesos no concluidos y los conceptos no entregados en la obra civil, que pudieron haberse cobrado con las vidas de los usuarios...”.

Ha llegado, pues, el momento del “cobro de facturas”.

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