Salinas vs. Camacho

Confirman que la pasión política es más fuerte que los mejores sentimientos que inspira la amistad.

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Mario Melgar 18/02/2014 00:00
Salinas vs. Camacho

En los pleitos hay una tendencia natural a estar con el débil. Es cierto que no existe enemigo pequeño, pero más contundente es que no hay que meterse con Sansón a las patadas. Esta introducción refranera tiene que ver con el reciente round entre Carlos Salinas y Manuel Camacho. Entrañables amigos en la juventud, integrantes de una generación que encabezaría Carlos Salinas, de quien Camacho era uno de los destacados, elevaron su conflicto personal a la atención pública mediante cartas y entrevistas al periódico El Universal. Las diferencias habían estado veladas durante 20 años, pero afloraron públicamente. Confirman que la pasión política es más fuerte que los mejores sentimientos que inspira la amistad.

El tema es de interés para quienes vivimos esa época con mayor o menor cercanía, pero poco dice hoy a los jóvenes. Ven esto como si fuera la reconstrucción de la pelea entre Cassius Clay y Floyd Patterson, o como si el Toro Valenzuela lanzara contra Babe Ruth. No obstante, la paliza de Salinas a Camacho deja una enseñanza independientemente de que los pleitos no dejan nada bueno (para quienes pierden). La moraleja está en la admonición que hace Carlos Salinas a Camacho: “El legado de nuestra generación está en el pasado”.

Según Ortega y Gasset, las generaciones son conjunto de personas que comparten nacionalidad, un mismo tiempo y circunstancia histórica. Son de la misma edad (seis años de diferencia + o -) son una minoría culta y sensible a los cambios del momento. En México llegó una nueva generación. Tanto así, que los resortes más importantes de la nueva conexión que México busca con el mundo en materia energética los accionan Emilio Lozoya en Pemex y ahora Enrique Ochoa Reza en CFE.

Al mismo tiempo que se cruzaban ataques personales los otrora entrañables amigos, se dio el cambio en la CFE. Además, un cambio generacional en tanto Ochoa Reza sustituyó a Francisco Rojas. Rojas, perteneciente a una generación “saltada” entonces por la de Carlos Salinas. La misma a la que pertenecen Manuel Bartlett, Alfredo del Mazo, Bernardo Sepúlveda, Francisco Labastida y Jesús Silva-Herzog Flores, es la generación que no pudo acceder a la Presidencia que les arrebató Salinas. La generación que llegó entonces puso a México en el mapamundi y dejó atrás el nacionalismo revolucionario. Ese quiebre tuvo su caracterización popular en la clasificación muy celebrada que hizo entonces otro miembro de esa generación, José Francisco Ruiz Massieu, de que había viejos políticos que eran como los “fordcitos”.

Los nuevos jóvenes, los que se dicen a sí mismos los reformadores, conocen bien el mundo y parecen no temer ir en su búsqueda. Ochoa Reza ha vivido en muchas partes del mundo: en Líbano, Alemania y Estados Unidos. Se formó en la institución pública por excelencia como es la UNAM, pero también abrevó, al mismo tiempo, en una particular como el ITAM y después en universidades estadunidenses. Esos jóvenes de entonces integran una generación en la que ya destacan en la política Emilio Lozoya (Pemex) Claudia Ruiz Massieu ( Turismo) y el propio Enrique Ochoa Reza.

Ochoa Reza y Lozoya son ahora una mancuerna que instrumentará la Reforma Energética de común acuerdo. Lo harán como cuando estudiaban juntos Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de la UNAM o Estadística en el ITAM.

Para algunos, Carlos Salinas seguirá siendo el villano favorito; para otros, Camacho el reformador sin reformas. Unos aprueban, otros desaprueban y eso es la democracia. En 20 años se evaluará la Reforma Energética de Peña Nieto. Para entonces, los flamantes funcionarios del momento serán los viejos “fordcitos” que deberán dejar paso a los jóvenes. Mientras, el pueblo de México seguirá esperando, como desde siempre, que las difíciles condiciones del país, violencia, corrupción, desigualdad, cambien y arribe la anhelada justicia y el Estado de derecho para todos.

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

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