Francia en Estados Unidos, ¿bailamos?

La ausencia de la primera novia francesa ha dejado sueltos cabos diplomáticos y del ceremonial.

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Mario Melgar 11/02/2014 00:00
Francia en Estados Unidos, ¿bailamos?

Esta noche los Obama invitaron a cenar al presidente francés François Hollande, el mandatario que ya no llevará pareja sentimental a la cena de gala. Las 300 invitaciones elegantemente grabadas con el sello dorado de la Presidencia de Estados Unidos tuvieron que tirarse a la basura por llevar el nombre de la entonces primera dama no oficial, Valérie Trierweiler. Había la duda acerca de si su lugar sería aprovechado por la que ocupó después un mejor lugar en el corazón del presidente francés, la actriz Julie Gayet. Como era de esperarse, Hollande llegará solo.

Las primeras damas son una institución en EU y juegan un papel relevante en la política. Tanto así que una de ellas, Hillary Clinton, está muy cerca de convertirse en candidata del Partido Demócrata para suceder a Obama y con grandes y reales oportunidades de obtener la nominación y dar una buena pelea en contra del candidato republicano. Lo que todavía no logran en Estados Unidos es institucionalizar el papel de las primeras compañeras o amantes de los jefes de Estado que no están casados. Sin embargo, de haber llevado Hollande a alguna de sus parejas sentimentales, no hubiera sido la primera ocasión que una compañera sentimental acompañara a un jefe de Estado a una cena de gala en la Casa Blanca.

Una semana antes de los ataques del 11 de septiembre, el presidente Bush recibió al presidente mexicano Vicente Fox con Marta, su nueva novia, en una cena en la que sirvieron al más puro estilo Tex-Mex bisonte en semillas de calabaza y papas al chipotle. A nadie le importó que Fox llevara a su pareja que, además, era su vocera.

La ausencia de la primera novia francesa ha dejado sueltos cabos diplomáticos y del ceremonial. Para empezar la convocatoria original, como consta en las invitaciones impresas que no llegaron a mandarse, se hizo incluyendo a Trierweiler, de manera que la oficina del ceremonial de la Casa Blanca tuvo que esperar a saber cuál sería el desenlace de la comedia. Si Hollande hubiera llevado pareja seguramente hubiera habido baile de gala. El lugar en la mesa de la novia hubiera sido a la derecha del presidente Obama, como ocurre siempre, pero ahora a quién debe de corresponder ese lugar. ¿A uno o una de los invitados? ¿Francés, estadunidense o de otra nacionalidad, hombre o mujer? ¿Habrá baile y, de darse, quién bailará con Hollande la primera pieza? ¿Dejará Obama que sea Michelle, su esposa, la escogida?

Otras preocupaciones aparentemente triviales ocuparán la atención pública. ¿Cuál será el complicado menú de varios tiempos que se ofrezca al Presidente francés, conocido por su gusto culinario? ¿Menú exclusivamente francés?

A la cena de hoy por la noche en la Casa Blanca acudirán dos fantasmas que estarán presentes todo el tiempo, a la llegada a la residencia presidencial, a la hora de los brindis, en las conversaciones de sobremesa, a la hora de bailar, si es que deciden bailar. Los fantasmas son dos francesas, Tierweiler y su rival Gayet. Pero otro fantasma más importante rondará la visita francesa a Estados Unidos, la cada vez más difícil situación de la economía francesa y la incapacidad de su gobierno para enfrentar la crisis que crece todos los días. ¿Será que Estados Unidos ayudará nuevamente a Francia, como ocurrió a lo largo del siglo XX?

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

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