Hollande, ¿a quién llevará a cenar con Obama?

La noticia no es que haya hombres infieles y traidores, lo que es evidentemente privado, sino que los “cachen”.

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Mario Melgar 21/01/2014 00:00
Hollande, ¿a quién llevará a cenar con Obama?

¿Qué tan pública es la mujer de un hombre público? ¿Qué tan privados son los asuntos de un hombre público? ¿Qué tan privada es la mujer de un hombre público? Las preguntas tienen que ver con la manera como dos culturas aparentemente tan distintas, la francesa y la estadunidense, miran la fidelidad de sus gobernantes respecto a sus parejas sentimentales.

En Francia la gran mayoría, 77% según una encuesta, considera que el reciente asunto Hollande-Julie Gayet, cae dentro del ámbito privado y a nadie le debe interesar más que a los interesados. Aunque las reacciones públicas muestran que el sagrado derecho francés a la privacidad ha dejado de ser tan sagrado. Además, también existe el derecho del público a saber detalles de la vida de los gobernantes durante el encargo.

En Estados Unidos, respecto al mismo asunto, hacen como que la virgen les habla, pues nadie opina sobre lo que pasaría en febrero si Hollande se presenta con Julie Gayet a la cena de Estado a la que lo invitó Obama con Válerie Trierweiler. ¿La dejarán entrar a la Casa Blanca?

Todo indica que Hollande irá solo, pues le rompió el corazón a su compañera más legítima, aunque el diagnóstico médico diga que tiene una crisis de ansiedad. Irá solo, pues si lleva a la nueva compañera, más joven, pero menos legítima, provocaría un escándalo internacional. Oficialmente el gobierno de Obama, a través del vocero, ha dicho que la decisión de quien lo acompañará corresponde al gobierno francés.

Queda claro que el límite entre público y privado es casi imperceptible. Lo privado deja de serlo cuando lo conoce el público. Los ejemplos mundiales sobran: las citas de amor de Hollande, los affairs de su antecesor Sarkozy, la doble vida de Mitterrand (casa chica y no tan chica). En otras latitudes los escándalos americanos de Clinton y Kennedy, el italiano, casi pornográfico, de Silvio Berlusconi, el escándalo no por castizo menos publicitado del rey Juan Carlos en sus cacerías de amantes y elefantes, y otro francés, el del ex director del Fondo Monetario Internacional Dominique Strauss-Kahn. En todos ellos, lo privado se convierte en público.

Como lo apunta Éric Fassin, autor de un fascinante libro Le sexe politique, Genre et sexualité au miroire transatlantique, Hollande llegó al poder con promesas que no pudo cumplir. Había quedado con el electorado que acabaría con las fronteras de lo íntimo y lo político y que sería un ejemplo en su vida pública y privada. Hollande, amoroso, daba “french kisses” a Trierweiler ante todo mundo y a pesar de ser un asunto privado le declaró varias veces su gran amor en público.

El mismo Fassin en una conferencia en México hace varios años, señaló que en Francia la política, desde el siglo XVIII se construye sobre la división entre lo público y lo privado, pero que no se puede seguir pensando en una historia pétrea basada en principios intemporales e inamovibles.

Como lo privado se vuelve público no es sino muestra del proceso democratizador de los tiempos que corren. Por cierto, el debate comprende a hombres infieles frente a mujeres engañadas, pero no estará completo hasta que las mujeres que ejercen el poder, ya son varias, engañen a sus maridos y las descubran. La idea de que los hombres son públicos y las mujeres privadas es algo que debe quedar en el pasado.

Porque en el fondo la noticia no es que haya hombres infieles y traidores, lo que es evidentemente privado, sino que los “cachen”, lo que convierte el asunto en público. ¿Quién de las dos francesas irá a la cena con los Obama? Creo que Hollande, aunque tenga corazón de condominio, llegará solito, al menos a esta cena. No sé si los Obama le preguntarán cómo sigue la salud su pareja, pues no resultaría de muy buen gusto. Mejor será hacer como si la virgen les hablara, al final es un asunto privado, tan privado que todo el mundo habla del mismo.

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

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