INE (IFE), el villano favorito

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María Marván Laborde 04/09/2014 00:54
INE (IFE), el villano favorito

Uno de los grandes retos que tendrá que enfrentar el INE es la congestión de facultades. Las dos últimas grandes reformas electorales le han dado cerca de 150 nuevas atribuciones al entonces IFE, ahora INE. A partir de 2014 pueden (políticamente deben) organizar las elecciones internas del partido político que lo solicite. Ya no es tiempo de discutir si es conveniente o no el altísimo grado de involucramiento del INE en la vida interna de los partidos. Hoy es ley, hay que cumplirla.

La primera elección interna organizada por el INE es la del Partido de la Revolución Democrática. El próximo domingo 7 de septiembre, a través del voto universal, los militantes elegirán a los consejeros nacionales, estatales y municipales. En un proceso posterior e indirecto, los consejeros electos serán a su vez electores del nuevo presidente del partido. Como es obvio, los resultados del domingo determinarán qué corriente se queda con la presidencia. Todos saldrán a luchar con todos los medios a su alcance.

En la historia del PRD las elecciones internas han sido, por decir lo menos, conflictivas. A lo largo de un cuarto de siglo (1989-2014) ha habido 14 presidentes del partido, incluyendo cuatro interinatos y una “encargaduría de la representación” en 2008. De acuerdo con los propios militantes siempre ha habido irregularidades y trampas. Millares (literalmente millares) de quejas y denuncias ante el Tribunal Electoral dan cuenta de ello. Acusaciones de robo de urnas, quema de boletas, padrones alterados y registros amañados de candidaturas provocaron, al menos en una ocasión, que Cuauhtémoc Cárdenas, reconocido como su líder moral, solicitara la anulación de la elección completa.

Precisamente por esta conflictividad interna el PRD fue el partido que más presionó para que se le diera al neonato INE la facultad de organizar las elecciones internas de los partidos. La LEGIPE establece dos condiciones generales, 1) que la elección interna se realice en tiempos no electorales; 2) que el partido lo solicite con al menos cuatro meses de anticipación. Los tiempos no daban, hubo la necesidad de incluir un transitorio ad hoc. Desde el momento en que los legisladores aceptaron dicho artículo el INE no tenía escapatoria, políticamente era imposible negarse.

¡Qué ironía! El PRD, que desde 2006 sistemáticamente ha culpado al IFE y a los consejeros en turno de hacer mal las cosas, ahora solicita a esta institución que organice sus elecciones internas.

Piedra angular del sistema electoral al que dio lugar la creación del IFE es el proceso de selección de los funcionarios de casilla. Cuando la organización electoral salió de la Secretaría de Gobernación, la recepción y conteo de votos dejó de estar en manos del SNTE y pasó a ser responsabilidad de cerca de medio millón de mexicanos y mexicanas seleccionados de manera aleatoria y capacitados por profesionales. 

El corazón de la ciudadanización de las elecciones está precisamente en los funcionarios de casilla, quienes, por cierto, son los héroes menos reconocidos de nuestra democracia. No hay teoría del complot que alcance, a pesar de lo dicho por el propio PRD, para confabular a 500 mil ciudadanos; medio millón de voluntarios que antes de la elección no se conocen, no forman parte de organización alguna, sólo tienen en común la vecindad y las iniciales de su primer apellido.

Contrariamente a lo que ocurre en las elecciones federales, los funcionarios de casilla del domingo serán puros perredistas, miembros de una u otra corriente interesados en favorecer a un candidato y perjudicar a otro. A pesar de la selección aleatoria, por definición todos serán juez y parte. No podía ser de otra manera. Imposible convocar a la ciudadanía en general a cuidar la elección interna de un partido. 

Los lineamientos que aprobó el Consejo General del INE para normar este proceso, establecen como su obligación el “afianzamiento de la cultura cívica y democrática entre los afiliados y militantes de los Partidos Políticos Nacionales” (considerando 15).  A querer o no, los consejeros asumieron la responsabilidad de evitar que militantes tramposos perviertan el proceso electoral o al menos que gracias a la organización externa las irregularidades sean inocuas. Pregunta retórica: ¿qué pasará si no lo logran?

El PRD ha trasladado el costo de la legitimidad de su propia elección al INE. De antemano tienen alguien externo a quien culpar por la actuación de sus militantes. Esta transferencia es, por donde se le mire, ventajosa para el PRD y perjudicial para el INE, y por tanto para México. Es inmensa la posibilidad de ser desprestigiados antes de organizar su primera elección nacional. ¡Ojalá yo esté equivocada y dentro de una semana todos los militantes hayan reconocido sin regateos triunfos y derrotas! ¡Ojalá todas las corrientes reconozcan el trabajo realizado por el INE! ¡Ojalá no lo conviertan, una vez más, en su villano favorito!

                *Académica

                Twitter: @MarvanMaria

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