Ponerse alas mágicas

Manisa es una niña muy bonita y su perro Lilo, su compañero, la sigue como el Sol a Alfonso Reyes.

COMPARTIR 
María Luisa Mendoza 24/05/2014 01:17
Ponerse alas mágicas

Estoy escribiendo con mi cara de circunstancia, de pronto descúbrome sonriendo y así prosigo al entender que mi lectura de un texto para niños es la causa de mi encantamiento. Y es raro porque los libros especializados en niños lectores no me arrebatan casi nada… ha de ser la pérdida de la inocencia o la lejanía del estado de gracia que ocupa mi pobre alma al estar inmersa, casi olvidada de la respiración con autores magistrales que usted ya sabe cuáles son, odio las repeticiones. Es muy difícil acertar en el género. Cuéntoles a ustedes peregrinos de los sucesos diarios tenebrosos, me sorprendo de pronto al abrir el libro titulado Manisa y las alas mágicas, escrito  por Martha Elena
Romero, en el sortilegio de los tocados por Dios con la varita mágica también, y terrible, de las letras, la literatura como emblema del cual es muy difícil escapar, mejor dicho imposible. Es como una marca secreta que llevamos algunos seres, proporcionadora de instantes milimétricos de éxtasis supremos y la mayoría de intolerables depresiones ante lo yermo de la ansiada creación. Martha Elena posee sus alas mágicas porque es evidente su talento y vocación de estilo. Este librito, precioso, nos avisa como un batir de alas precisamente, lo mucho por ofrecer de ella si  se dedicara al tremendo oficio de escribir libros sin fin por el planeta y esperar como personaje de García Lorca a que llegue quien los lea montado en su corcel.

Manisa es una niña muy bonita y su perro Lilo, su compañero, la sigue como el Sol a Alfonso Reyes. Un día tiene alas mágicas y nos cuenta lo que es su estar en la Tierra, los encuentros prodigiosos de la niñez con sus frutos variados y el experimentar el vuelo del ángel adentro de uno. La niña Manisa y las travesuras de su perrito, nos harán vivir las historias constitutivas de nuestra memoria… lo que Manisa hace con el obsequio de un hada madrina… la experiencia de la reconstitución para empezar a cambiarles los focos a las estrellas que parpadean o de plano se apagan. Me maravilla la escritora, llevándole leña al Sol, sobre todo cuando hemos visto fotos fantásticas de los hoguerones que explotan ¡puff!  del astro Sol, como le dicen o la cena con el señor en traje de baño viviendo en la Luna. Yo creo que ha de ser amiguito del Principito, regador de la flor en espacio celestial.

La escritora Romero es la muestra de cómo en la provincia crecen y se multiplican, si ellos quieren, los artistas en la infancia de los ciernes y en la plenitud de la juventud. Ha de ser el ejemplo impactante de los padres que la hicieron, el hombre bueno llamado Juan Carlos y la deslumbrante alma grande, Faffie, mi sobrina más dedicada a la defensa de los seres mudos de Dios nuestro señor y a quienes recoge y protege, maltratados y todo, hasta la hora de su regreso al cielo de donde vienen a darnos alborozo y dicha, como los burros sagrados plateros y los bendecidos perros con cara de perros.  Mis hijos legítimos, los petronios y la gata Güera Rodríguez, empezaron a leer mi mero cuento de Ediciones Tlacuilo y dibujos de Laura Izquierdo.

                *Escritora y periodista

                marialuisachinamendoza@yahoo.es

Comparte esta entrada

Comentarios