Coja que no te quiero coja

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María Luisa Mendoza 21/12/2013 02:10
Coja que no te quiero coja

No sé por qué en estos días de Navidad, en los que estoy tan sola, sueño tanto con mis muertos, ha de ser eso, la nostalgia, que no es una virtud sino la herencia de la orfandad y la soledad. Anda uno volviendo la cara para todos lados al despertar y se encuentra con la cortina que compró en la callesota Patriotismo y los mismos perros de costumbre, con el hambre insaciable de jamón y amor. Soñé con Carlos Fuentes, jovencísimo, igual que yo, cuál bastón, cual voz cascada… éramos los muchachos de la Facultad de Filosofía y Letras, los eternos enamorados de Europa que él había vivido y nosotros no, el guapo de la casa bailando con el dedo señalador al aire y una eterna risa… éramos muy felices porque, tal vez, nada más éramos jóvenes y no lo sabíamos. Por eso sueño con él y su voz exacta en la reproducción del recuerdo. No era Carlos el amor increíble ni mucho menos, yo no constituí su concepto de “mexicanita” para el amor ni mucho menos, por el contrario, Carlos me fustigaba si a él le parecía que no era la compañera enamorada de su grandeza… pero éramos amigos de a de veras, por eso lo sueño, tan jóvenes ambos, él con pelo y voz, yo sin bastón ni nada, vestida como Dios debió querer. Luego viene el diario, la fisioterapista haciendo ejercicio con mi pobre pierna quebrada una y otra vez. Lo extraño tanto, a Carlos, como a José Carlos Becerra, esté yo o no en Villahermosa…casi lo oigo burlándose conmigo de todo Dios y tengo que aceptar que ya se murió, como lo hago con Héctor Azar y con Eduardo Césarman… Los extraño tanto o más que los vivitos y coleando, bastante mamones, diciéndome cómo debo hablar y todo, idéntico a mis viejas amigas que dictaron mi peinado, mi vestido y mi marido… Ahora soy tan libre que me siento como perro de la calle, y por eso grito en la hartadura. De cualquier modo, sé que soy muy privilegiada, que se me murieron mis hermanos, pero tengo otros amores de hermandad, lo que sea de cada quien…¡Hasta mujeres como Carmen Parra!, que mucho me quiere, aunque entienda que no puedo estar con ella en su mar porque me duele la pata, el pecho y el alma…

Un día me voy a pelar y lo que más me preocupa no es mi obra literaria, ya tachada por la mafia para que no exista (¿o pueden ustedes entender por qué no tengo el Premio Sor Juana Inés de la Cruz?.. yo sí, mis premios son los suyos, soy una indita mexicana que fruta vendía…). No estoy amarga, sólo sé que nací y soy mexicana. Ni hablar. Mientras, escribo estas últimas palabras antes del día de Navidad, que deseo sean en ella la felicidad, ya que en mi caso, sólo hago fisioterapia para no quedarme coja como cuántos querrían…Mientras, dejo a Dios ser Dios…El sabe…

Feliz Navidad.

                *Escritora y periodista

                marialuisachinamendoza@yahoo.es

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