El Imco y la terca realidad

Las expresiones de los funcionarios de la SEP y de los gobernadores no descalifican al Imco sino a la realidad educativa, que fue cuidadosa y profesionalmente develada por los investigadores de este instituto dedicado al estudio y mejoramiento de las políticas públicas.

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María Amparo Casar 21/05/2014 02:20
El Imco y la terca realidad

Empoderar al ciudadano fue la razón dada por los políticos para introducir las formas de democracia directa tan aplaudidas como método para que sean los electores y no los partidos, los legisladores o los funcionarios los que decidan sobre el destino de las políticas públicas.

Pues bien, más que las candidaturas independientes, las consultas populares o las iniciativas ciudadanas, lo que empodera al ciudadano es la información. Sólo a través de ella se pueden conocer los vicios y las virtudes de los gobernantes, el buen o mal gasto del gobierno, el cumplimiento o quebrantamiento de las promesas de campaña. Sólo a través de ella se confrontan los dichos de los políticos con los hechos, los promocionales engañosos con la terca realidad. Sólo a través de la información convertida en conocimiento se puede orientar la acción y transformar la realidad.

El problema es que la información es una materia prima que primero tiene que ser encontrada, después procesada y más tarde divulgada. De otra manera no sirve.

Eso es lo que ha hecho el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) con su estudio: Mapa del Magisterio de Educación Básica en México. Ha empoderado al ciudadano para que pueda conocer, exigir y transformar. No es la primera vez que lo hace ni el único campo en el que ha invertido esfuerzos. Lo hizo antes con las deudas de los estados, con el índice de competitividad estatal o con la situación de los hidrocarburos. El Imco no inventa sus datos. En muchos casos ni siquiera hace la investigación para generarlos. Hace una tarea que quizá a algunos les parezca más simple, pero que tiene un alto grado de dificultad para cualquiera que haya intentado hacerlo. Toma los datos que producen los distintos organismos públicos y privados nacionales e internacionales y los ordena para darles sentido y utilidad, para empoderar al ciudadano. No es casualidad que desde que creó el programa Mejora tu Escuela haya diseñado un portal de fácil acceso bajo los principios de: Conoce, Compara, Califica y Mejora.

La información que ha procesado el Imco no sólo tiene el potencial de empoderar al ciudadano que, al darse cuenta del fraude educativo, puede intentar ponerle freno. También empodera a los gobiernos. A ellos también les regala una herramienta para enderezar las políticas públicas, focalizar esfuerzos, alinear estrategias, enfrentar las prácticas corruptas del sindicato, terminar con el desorden de la información pública y, sobre todo, para llenarse de razón en la implementación de la importante Reforma Educativa. Pero lejos de aprovecharlo, el gobierno federal y los gobiernos estatales han tomado el estudio del Imco como una afrenta y buscan matar al mensajero. La respuesta del subsecretario Enrique del Val, su descalificación a Alexandra Zapata como “presunta” vocera del Imco y su respaldo a las absurdas explicaciones de los gobiernos estatales no dejan lugar a duda: “El análisis (…) carece de seriedad y de rigor, tendrían que haber comparado meses anteriores y posteriores de salarios y se constataría que los pagos mencionados han sido únicos y por diversas razones”. El problema es ése precisamente: México es el país de los “pagos únicos” (como los del haber de retiro de los magistrados electorales) y de las “diversas razones” (sólo conocidas por ellos). ¿De verdad podemos creer que un maestro se la pasó sin cobrar nueve meses y después recibió 600 mil vía la nómina mensual? La pregunta es obligada: estamos ante diversas razones o ante diversas corrupciones.

La respuesta del gobierno mexicano contrasta con la del gobierno de Finlandia que, al descubrir que, según un organismo internacional, ha perdido tres lugares en el ranking de educación, no cuestiona la medición y su metodología, sino que convoca a un foro con especialistas, maestros, padres y alumnos para recuperar la posición perdida.

En todo caso, las expresiones de los funcionarios de la SEP y de los gobernadores no descalifican al Imco sino a la realidad educativa, que fue cuidadosa y profesionalmente develada por los investigadores de este instituto dedicado al estudio y mejoramiento de las políticas públicas. Y digo cuidadosa y profesionalmente develada porque entrar al portal de transparencia de la SEP, encontrar los datos, agregarlos y organizarlos para que hagan sentido no es cosa fácil. Lo que ellos hicieron, a partir de las cifras del censo educativo y de la información de la nómina magisterial, fue mostrar la realidad salarial de los maestros, las condiciones de los planteles, el gasto en escuelas inexistentes y muchos otros testimonios de relevancia para la formulación de la política educativa.

Insisto, la mejor arma para el empoderamiento y la transformación es la información. Gracias a que alguien indagó en el proceso legislativo se descubrió la pensión vitalicia para los magistrados electorales; gracias a que alguien investigó la cuenta pública de Coahuila se destapó el moreirazo, gracias a que alguien hurgó en la partida de los grupos parlamentarios se sustentó la práctica de los moches. Gracias, pues, al Imco, como a Mexicanos Primeros o a México Evalúa o a Transparencia Mexicana.

                *Investigador del CIDE

                amparo.csar@cide.edu

                Twitter: @amparocasar

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