Contra la violencia: música

Es en Morelos donde surgen historias de solidaridad y responsabilidad. Historias que hablan de una vida libre de violencia...

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Manuel Gómez Granados 10/05/2014 00:45
Contra la violencia: música

Quien tiene un sueño, tiene un camino

                Patxi Izulain

 

En marzo de este año, el portal web InsightCrime.com advirtió: “Mientras que la Ciudad de México se ha librado en gran medida de los altos niveles de violencia presenciados en las batallas del país con los cárteles de droga, el aumento de la violencia en el Estado de México durante el último año ha dado lugar a preocupaciones en la capital, pues podría estar perdiendo su relativa inmunidad a los conflictos del crimen organizado”.

Algo parecido ocurre en Morelos: el 5 de mayo, asesinaron al doctor Alejandro Chao y su esposa, a dos cuadras de la sede de la Fiscalía del estado, en Cuernavaca, donde —dos días después— marcharon miles para protestar por las promesas incumplidas de mejora de la seguridad y la procuración de justicia y, dada la cercanía, se ve como algo que llegará al Distrito Federal.

Y a pesar de los pronósticos en contra, es en Morelos donde surgen historias de solidaridad y responsabilidad. Historias que hablan de una vida libre de violencia, basada en la confianza, con un sólido tejido social, que ayudan al desarrollo integral de niños y jóvenes.

Andreas Toffanin, músico italiano, miembro de la Orquesta Sinfónica de Acapulco, ha desarrollado durante los últimos diez años un programa de educación musical que lo lleva cada semana al milenario pueblo de Tepoztlán, Morelos, para formar a niños, niñas y jóvenes en la práctica de la música.

Esos alumnos descubrieron en los talleres su gusto y pasión por la música; se empeñan en aprender. Muchos son de condición humilde, lo cual supone un reto mayor, pues carecen de los medios para comprar, por ejemplo, instrumentos. A pesar de esas limitaciones, juntos crearon, en 2008, la Orquesta de Cámara Serenissima Tepozteca (OCST), que incluye a 24 jóvenes tan capaces que, una vez concluida su formación con Toffanin, ingresan a la Escuela Nacional de Música de la UNAM, a la Escuela de Música “Vida y Movimiento” del centro cultural Ollin Yoliztli, al Conservatorio de Las Rosas o a la Escuela de Música de la Universidad Estatal de Arizona.

Los padres de familia apoyan y consiguen recursos para sostener a la OCST por medio de la asociación civil Tlatzotzonani, que —con dificultades— consiguió la deducibilidad de impuestos. Juntos han logrado ofrecer conciertos en Morelos, el Distrito Federal, Acapulco y, en 2012, con el apoyo de la embajada de México en Italia, visitaron Italia con excelentes resultados.

En su repertorio, la OCST incluye a Tchaikovsky, Bartók, Mendelssohn, Bach y de los mexicanos Arturo Márquez y Juventino Rosas. Los jóvenes, que hacen de su vida un ejemplo para otros, también han comprometido a sus maestros, a Andreas Toffanin y al promotor social Sergio de los Santos, para lograr un sueño: construir una escuela de música.

Les falta apoyo de las autoridades educativas para concretar ese proyecto, pero todos podemos ayudarles. Para conocer su trabajo se puede visitar http://youtu.be/g4xuxrURvPE, serenissimatepozteca@gmail.com o llamarles 777-151-0166.

Es una buena noticia; es un proyecto comunitario desarrollado por y para jóvenes cuyos padres son campesinos, artesanos, albañiles y han logrado resultados espectaculares. Es como tallar una roca de mármol hasta lograr una bella escultura. Sería muy bueno que los gobiernos municipales, estatales y el federal impulsaran iniciativas como ésta, que apoyan el desarrollo de los jóvenes y mejoran el tejido social: apoyémoslos para construir una vida sin violencia.

                *Analista

                manuelggranados@gmail.com

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